domingo, 1 de marzo de 2015

Colombia: “Soy la primer mujer transgénero de la Facultad y seré la primera enfermera graduada”: Diana Sofía

Tiene 21 años, estudia Enfermería y es una mujer trans; Diana Sofía Restrepo Rojas cuenta la historia de su transformación y su vida universitaria.

 
“Soy la primer mujer transgénero de la Facultad y seré la primera enfermera graduada”: Diana Sofía

“Me considero una persona sencilla, cariñosa y tierna, también inteligente porque no cualquier persona pasa a esta Universidad”, guiña el ojo y matiza, “a veces soy despistada, pero nada fuera de lo normal”. Su nombre es Diana Sofía Restrepo Rojas, tiene 21 años y estudia el pregrado de Enfermería en el quinto semestre.

Llegó hace seis años a Medellín proveniente de Segovia, nordeste antioqueño, donde nació. Entró a la Universidad después de presentar por tercera vez el examen de admisión al pregrado, “siempre me ha interesado el cuidado de las personas y quiero cumplir el sueño que comparto con mi mamá de ser enfermera”.

Cuando le pedí permiso para encender la grabadora, sentados en el Teatro al Aire Libre, respondió que no le intimidaba porque estaba acostumbrada a dar entrevistas para investigaciones académicas y medios de comunicación sobre su experiencia como mujer transgénero.


Juan Diego Restrepo Toro: ¿Cómo transcurre un día cotidiano tuyo?

Diana Sofía Restrepo Rojas: Normalmente vengo a clases por la mañana, tengo que madrugar por ahí tipo 5:30, me baño, me arreglo, desayuno, salgo, llego a clases, a veces me quedo hasta el mediodía o hasta las horas de la tarde, después hago tareas o alguna labor que tenga pendiente, me voy para la casa y en la noche veo televisión, converso con mi novio o con mi mamá… no tengo otras actividades extracurriculares pero algunos fines de semana trabajo para ayudarme en lo económico.

¿Cómo ha sido tu experiencia universitaria?

He tenido algunas dificultades que espero resolver. Respecto a la convivencia con mis compañeros, no es que me hayan discriminado directamente o me hayan tratado mal, sino que uno muchas veces notas la distancia de las personas.

Empecé la transición como en segundo o tercer semestre, me fui de vacaciones como un hombre y volví a entrar como mujer, y las personas notaron el cambio porque ya había empezado a tomar hormonas que fueron modificando mi apariencia con el tiempo.

¿Cómo reaccionaron?

Sabía que la Universidad era multicultural, es como una pequeña ciudad donde uno ve y conoce todo tipo de personas. Debido a esa diversidad supuse que la gente sería más abierta, pero hay profesores y estudiantes que no tienen la apertura para este tipo de situaciones, lastimosamente mi Facultad es un poco conservadora por la historia que ha tenido, por el origen religioso y aunque a veces siento que no encajo en el prototipo de enfermera, estoy segura de que esto es lo que quiero estudiar.

¿Qué te motivó a escoger esta carrera?

Cuidar a las personas y esa relación con la feminidad; siempre he sido muy femenina, hay personas que no lo ven así, simplemente porque tuve un pasado y nací con ciertos órganos.

¿Cómo viviste esa transformación?

Primero acudí a unos medicamentos anti andrógenos para bloquear el efecto de la testosterona en el cuerpo y no masculinizarme, que no me creciera barba, que los músculos no se marcaran tanto y que la voz no se pusiera tan gruesa. En segundo semestre empecé con los estrógenos para desarrollar mi apariencia femenina.

Cuando empecé a tomar los estrógenos, mi piel se puso más delgada y suave, el vello decreció, sobre todo el facial, me crecieron los senos y las caderas, la libido disminuyó y he sentido depresión… las hormonas han influido mucho en eso, ser transgénero no es nada fácil. La cara cambió también, se puso redondita.

En lo personal he tenido algunas dificultades, pero nada que no se pueda solucionar. Tuve un problema con la Facultad y es que no puedo hacer prácticas porque no he hecho el cambio de nombre ante la EPS (Entidad Promotora de Salud), hace poco realicé el trámite, me dijeron que se demoraba ocho días y nada; aunque jurídicamente, desde hace cinco meses, ya soy Diana Sofía.

¿Qué significó cambiar tu nombre?

Reafirmar mi identidad como mujer. Es algo esencial porque con el nombre es como te identificas y te presentas ante el mundo. Diana Sofía me parecía que se escuchaba muy lindo; Sofía porque significa sabiduría y me considero una persona muy sabia por todas esas situaciones que me ha tocado pasar a través de mi vida; he aprendido de ellas. Lo más difícil para los otros fue tratarme en femenino, ahora es muy raro que me llamen con el nombre de antes.

¿Cómo lo vivieron tus familiares?

Con mi mamá fue muy difícil al principio, ella no entendía mi situación, no diferenciaba el hecho de ser gay o ser transexual. Pero cuando vio que mi cuerpo iba cambiando y que me convertía en una mujer muy bonita, me apoyó. Le dije que quería ser como ella, que había sido mi referente y me ayudó mucho. Mi padre falleció hace mucho, pero creo que hubiera sido muy complicado porque es más difícil para un padre aceptar la transexualidad que la homosexualidad. Cuando uno es trans, transgrede muchos parámetros y eso asusta a las personas.

Hablas de ser mujer ¿Qué es para ti?

Es algo tan complicado, es una pregunta que siempre me hago pero que es muy difícil responder. Ser mujer va mucho más allá de tener pene o vagina, de los estereotipos sociales, de la genitalidad o la maternidad…. no sé cómo explicarlo: es un sentimiento que te orienta a hacer determinadas cosas.

A mí me pesa mucho el hecho de no poder ejercer una maternidad como cualquier mujer, obviamente me gustaría tener un bebé dentro de mí y vivir todo ese proceso, lamentablemente no puedo, es algo que la vida me ha negado, pero sé que si tuviera un hijo lo cuidaría igual que una mujer biológica.

A propósito ¿Qué opinión tienes de la adopción igualitaria?

Digo que los homosexuales y las lesbianas tienen tanto derecho de adoptar y de tener un hijo como las demás personas. Hay muchos mitos en torno a gays y lesbianas, que son muy farreros o promiscuos… pero hay parejas de ese tipo que se aman como cualquier otra pareja y tienen una estabilidad emocional, económica e intelectual para cuidar un niño; es una forma de subsanar el hecho de que padres heterosexuales abandonen niños.

¿Qué ves cuando te miras en el espejo?

Yo me miro al espejo y siento una felicidad enorme, un gozo, aunque me faltan muchas cosas por mejorar en mi cuerpo, siento que estoy logrando lo que siempre había querido, siento satisfacción cuando me veo desnuda, cuando miro mis senos y veo mis caderas, me veo como una mujer fuerte, valiente, hermosa, muy atractiva, me siento muy bien conmigo misma. Todos tenemos cualidades y defectos y debemos querernos tal cual somos, yo todavía estoy en ese proceso de quererme tal cual soy porque para una mujer trans es difícil el aceptar no haber nacido como una mujer biológica pero sí, uno debe quererse tal cual es.

Créditos: http://www.udea.edu.co/


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