martes, 29 de octubre de 2013

¿A qué edad puedes descubrir si un niño es transexual?



A los seis años un niño ya tiene muy claro cuál es su identidad sexual y de género. Incluso antes. El conflicto surge cuando el pequeño no siente el género que posee físicamente y se identifica más con el sexo opuesto. Como le ha ocurrido a tres niños transexuales de Málaga (de 6, 8 y 9 años) cuyas familias han pedido que sean llamados en clase con el nombre del género que sienten y que puedan llevar el uniforme acorde a ese sexo, además de elegir el aseo que quieren utilizar. 

Mientras, la Consejería de Educación ha dictado que se apliquen pautas para que sea respetada la identidad de género de estos niños, algo que dos de los centros han acatado, en el tercero el conflicto se ha despertado entre los padres. Se trata de un colegio concertado religioso que pertenece la Fundación Diocesana de Enseñanza Santa María de la Victoria. Unas cien familias de los 800 alumnos que asisten a este centro han enviado una carta a la Consejería de Educación en la que le piden que retire esas directrices.

Poco se conoce sobre el trastorno de la identidad sexual en la infancia. No deja de ser un asunto tabú y, hasta ahora, pocos casos llegan a las consultas de los psicólogos. «El problema de estos niños es cuando sufren un rechazo social por parte de la escuela, por ejemplo, porque no pueden vestir el uniforme del género con el que se identifican», explica Laura Aut, psicóloga infantojuvenil de Isep Clínic Barcelona.

Sufren ansiedad y miedos

No ser llamados por el nombre de género con el que se identifican, o no utilizar las ropas del sexo que sienten, o no usar el aseo que quieren puede desencadenar un gran malestar en el niño transexual. «Estos niños pueden sufrir ansiedad, angustias, manifestar miedos, sentirse mal consigo mismo, dejar de comer, se vuelven a hacer pis en la cama, o tienen muchas rabietas. Cualquier retroceso en su desarrollo indica que algo está pasando», afirma la psicóloga.

Una de cada 30.000 personas nacidas con genitales masculinos y una de cada 100.000 personas nacidas con genitales femeninos son transexuales. Concretamente, en la Unidad de Trastorno de Identidad de Género de la Comunidad de Madrid, formada por un equipo multidisciplinar de profesionales procedentes de los hospitales La Paz y Ramón y Cajal, las edades de las personas atendidas oscilan entre los cuatro o cinco años hasta los 68. Los menores de edad ocupan el 5% de todos los casos.
Si bien los protocolos públicos establecen que la intervención quirúrgica de cambio de sexo no se puede realizar antes de los 18 años, la ley sí permite esta operación a menores de edad cuando existe una sentencia judicial favorable. De hecho, hay estudios que constatan que cada vez son más los menores que solicitan un tratamiento de este tipo.
 
«Ser transexual no es una enfermedad —afirma la psicóloga Laura Aut—. Es una identidad sentida y vivida desde la infancia. Con el paso del tiempo lo importante es ir asumiendo lo que en verdad eres y sientes y si llegas a la conclusión de que eres una persona transexual, lo importante es buscar ayuda y orientación médica para adecuar tu cuerpo a tu verdadera identidad, lo cual pasa por iniciar el proceso de transexualización».

Las señales

Por tanto, detectarlo a tiempo y normalizar la transexualidad es lo más aconsejable para estas familias «Si se detecta con cuatro o cinco añitos los niños no se sienten tan mal porque todo el mundo alrededor lo ve como algo normal y termina por aceptarlo. El niño crece en un ambiente donde su transexualidad está aceptada», dice Aut.

Pero antes de esa edad un niño también pueden empezar a mostrar que sienten un género diferente a su sexo físico. La directora del Grado de Psicología de la Universidad Internacional de La Rioja (Unir) María Soria explica que «en torno a los dos años, los niños son capaces de identificar su género y clasificar con relativo acierto a las personas conforme a su sexo. Posteriormente, y hasta los seis años, incorporan matices y aspectos relativos a los roles. Es decir, incorporan a su repertorio estereotipos sexuales».
Cuando un niño es transexual, emite algunas señales. Los niños transexuales, dice la profesora Soria, presentan «conductas que implican identificación acusada y persistente con el otro sexo. Tienen preferencia por la ropa del otro sexo, muestran un deseo intenso de participar en los juegos propios del otro sexo, insisten en pertenecer al otro sexo o muestran mucho deseo por ellos y eligen acompañeros dintintos a sus pares. Muestran un malestar persistente con el propio sexo y rol: los chicos evitan los juegos violentos y manifiestan aversión hacia su órganos sexuales, del mismo modo que las chicas».
 
A los padres Soria les aconseja no culpabilizar o dañar la autoestima del niño transexual con comentarios o valoraciones acerca de sus expresiones. Escuchar al niño con tranquilidad sin enjuiciarle, ofreciéndole explicaciones y aclarando sus dudas. Y acudir a un profesional para que valore el caso y indique las pautas a seguir.



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