jueves, 23 de julio de 2009

DIÁLOGO ENTRE FEMINISTAS TRANS Y NO TRANS EN EL XI EFLAC


DIÁLOGO EN EL MARCO DEL 11 ENCUENTRO FEMINISTA LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE
18 DE MARZO DE 2009 CIUDAD DE MÉXICO

“Todas somos parte del movimiento. Yo, te reconozco mi compañera”
MARINA BERNAL MULABI, ESPACIO LATINOAMERICANO DE SEXUALIDADES Y DERECHOS

En el exconvento de Regina, en medio de un mar de más de 1500 feministas provenientes de toda la región, este diálogo convocado por Mulabi, inició evocando otras experiencias de diálogos. Encuentros entre generaciones, entre mujeres feministas y mujeres indígenas, sucedidos en México años atrás, diálogos que invitan a emular una disposición a conocer y reconocer en “las otras”, una posibilidad de hacernos preguntas sobre “nos-otras” mismas.

Alrededor de 100 mujeres feministas trans y no trans de diferentes países de América latina nos congregamos en este espacio de diálogo enmarcado por un acuerdo de respeto y escucha. Pensado como un espacio para preguntar, dudar, aprender, escuchar, cuestionarse y transformar-se. Un espacio para explorar en que podemos beneficiarnos al trabajar juntas y cuáles, si existen, son las distancias que preferiríamos o necesitaríamos mantener.

Se abre la sesión con una presentación colectiva, caminando, circulando unas entre otras, saludándose, mirándose, reconociéndose, nombrándose (¿cómo te llamas? y ¿cómo te identificas?), mezclándose. Y este grupo, que al inicio parecía separado en dos, ahora conforma un círculo grueso que se amplía conforme más feministas se suman. Para algunas, es la primera vez que participan de un Encuentro Feminista, para otras se trata de la primera vez que tienen la oportunidad de hablar, escuchar y estrechar la mano de una mujer trans feminista. Cuántas preguntas, cuántas dudas, cuántas curiosidades circulan entre unas y otras.

Después se abre una pregunta: ¿Porqué se consideran feministas? ¿De que manera el feminismo nos ha construido como mujeres y como feministas tanto a las feministas trans como a las no trans?

Surge enseguida otra pregunta: ¿Qué nos cruza y que afinidades tenemos?

Una feminista no trans responde a esto, que no ve las afinidades y que, más aún, ve muchas diferencias en muchos casos insalvables. Una feminista trans responde a esto que las mujeres trans han sido consideradas siempre un objeto sexual: “No somos consideradas seres humanos, ni ciudadanas, somos otra cosa…”

Surge otro comentario, planteando que resulta difícil comprender desde afuera ¿Por qué las mujeres trans quieren ser trans en un contexto tan negativo?. Ciertamente, continúa esta feminista no trans, “es difícil entender porque en un país (como México) donde las tratan mal, donde las consideran o prostitutas o peluqueras, teniendo todos los derechos humanos negados, incluido el derecho a la salud… ¿porqué esa necedad?

¿Pero que necesidad?”

Una feminista no trans, responde: Porque es una elección. Las mujeres trans, afirma, son mujeres, porque el cuerpo no es un destino, “porque podemos pensar otros cuerpos, otros géneros, porque ser mujer no es tener una vagina. Porque pararse frente a la ciencia médica y retarla, no es fácil…” Desde ahí convoca a celebrar las nuevas subjetividades.

Una compañera trans apunta al respecto aclarando que en Brasil ellas no se identifican como trans, sino como mujeres, aún cuando en algunos casos tengan un falo, y es desde esa identidad e identificándose de esa manera como se sienten confortables.

También eligen sus espacios de lucha, han decidido que no quieren luchar al lado de los hombres porque entre ellos se han sentido muy agredidas y estigmatizadas. Han elegido sus alianzas y ahora son reconocidas en la política de salud como mujeres. En el caso de ellas por ejemplo el tema de las cirugías, es tan solo un tema más a desestigmatizar en cuanto a toda la serie de valores estereotipados asociados a las mujeres. Ellas tienen que hacer un trabajo al interior de la comunidad de mujeres trans para trabajar entre algunas de la compañeras los valores de mujeres tradicionales que a veces se enarbolan.

Una compañera no trans manifiesta que está descubriendo el sentido revolucionario que significa ser trans pues resulta absurda esta necesidad de etiquetar a las personas a partir de sus cuerpos.

Otra más, manifiesta que ella define su identidad como autónoma revolucionaria y que se reconoce como mujer. Pregunta: ¿Por qué tengo que adoptar una terminología “cientista”? Una mujer trans responde “Yo no estoy acá para reivindicar demandas personales sino como parte de una comunidad internacional de mujeres. Ser mujer y ser feminista, es un estado de conciencia revolucionaria”.
Otra más habla desde su identidad de mujer trans. Dice que las mujeres trans son mujeres que han hecho, no un cambio de género sino un cambio de cuerpo.

Una lesbiana feminista no trans responde “las lesbianas, según Wittig, no somos mujeres y yo cada vez más estoy más de acuerdo con esto. Deconstruimos a partir de lo que somos. La experiencia de travestirme y la forma de relacionarme, de mirar mi propio cuerpo me ha cuestionado respecto a que signfica ser mujer, y ahora creo que no quiero serlo más”.

Los puntos de encuentro entre la transexualidad y el feminismo


Una feminista no trans considera que el feminismo nos ha permitido encontrar respuesta a esta pregunta porque lo que hemos hecho desde el feminismo es deconstruir la categoría de mujer. Para una feminista no trans de Nicaragua la lucha de las compañeras feministas trans al interior del feminismo, se asemeja a la lucha que dieron también las lesbianas, las negras y las indígenas: todos los días resistiendo y ampliando lo que se considera ser mujer y a la vez ampliando los márgenes del feminismo. Resalta que “estamos en el 11avo. Encuentro Feminista todas juntas con el objetivo común de transformar el mundo patriarcal que nos oprime a todas”.

Una feminista no trans, que no está de acuerdo con la participación de las compañeras trans en el encuentro, coloca sobre la mesa su dificultad para entender algunas cosas que considera impedimentos para poder ser “mas eficaz” como feminista. El cuerpo – dice ella- hace diferencias- y la construcción sexual nos distingue, por ello afirma, es central mirar el cuerpo y el papel que este juega en la definición y división que el patriarcado hace y que hace, reitera, a partir del cuerpo, querámoslo o no. Por ello, ella defiende la importancia de reconocer esas diferencias, pero, como feminista que reivindica el derecho de toda persona a vivir la opción sexual y corporal que cada cual quiera tener, prefiere clarificar que lo que les vincula a las feministas y las trans es la solidaridad con las causas, pero existen problemas específicos de cada cual a partir de la definición que el patriarcado ha hecho de su identidad. Así, afirma, “me solidarizo con las trans, pero no soy trans, ni comparto sus problemas”.
Revisando los esencialismos en el feminismo

Este comentario lleva el diálogo a revisar lo que las participantes llamaron “las posturas esencialistas en el feminismo”. Una feminista no trans afirma que la violencia de género nos atraviesa a todas y que la sexualidad y los genes, también son construcciones sociales.

Una feminista lesbiana no trans de Guatemala, manifiesta la importancia que este espacio de diálogo tiene para ella, es una oportunidad de poder escuchar a las otras pero además le ha permitido conocer mujeres trans feministas. Dice: “Vengo a mi primer encuentro feminista, y he podido escuchar los fundamentos del feminismo pero también expresiones de los feminismos fundamentalistas” ella quiere extender a las compañeras feministas trans el lema de su organización: “Todas somos parte del movimiento, yo, te reconozco como mi compañera”.

Sobre el mismo tema, una feminista trans manifiesta que las feministas trans, no esperan solidaridad, lo que les interesa es aportar al feminismo y poder ejercer sus derechos como mujeres y como feministas.Una mujer joven feminista no trans manifiesta su afinidad a esta idea, y expresa cómo se construyó como feminista, cómo el feminismo le permitió mirarse a si misma como mujer y acorde con ello, considera que las mujeres trans feministas deben estar presentes en el encuentro por identificarse como feministas, y no deberían se cuestionadas acerca de su biología.

Frente a estas manifestaciones de apoyo, una feminista no trans expresa sus temores: ” Creo que las mujeres estamos cediendo los espacios que nos habíamos ganado. Yo no estoy de acuerdo que por ejemplo, hombres feministas participen de nuestros espacios, del mismo modo me parece que las trans deben hacer su propia lucha.” Su lucha, reitera, “nos convoca pero desde otro espacio, no desde los nuestros”.

Una compañera trans de Brasil destaca frente a esta postura que el sistema patriarcal Brasileño conmina a las personas a posicionarse como hombres o como mujeres. Entonces cuando ellas dicen que son mujeres, las cuestionan sobre si ¿es posible hablar de mujeres que tiene falo? Y no solo a nivel simbólico. Ellas a su vez cuestionan si el tener un falo hace automáticamente a una mujer ser machista. Invitan a reflexionar y distinguir, que las mujeres trans no son gays y tampoco son hombres. Y que ellas, son mujeres que viven como feministas y que además vivencian lo femenino.

Una compañera feminista no trans invita a la reflexión sobre el tema de las identidades: “Quién puede ser considerada mujer y quien feminista? ¿cómo somos las mujeres? ¿Qué significa la diferencia sexual y corporal? ¿Cómo nos construimos mujeres cuando nuestro cuerpo sexuado ha sido tan distinto en nuestras historias? ¿Qué nos significa las presencia corporal de otras mujeres con otras huellas corporales?

Ella plantea que la diversidad es enriquecedora pero difícil de gestionar. La construcción genérica y política es distinta. El feminismo se ha construido a partir de la identidad de mujer como núcleo duro y esto, que se está rompiendo ahora, genera mucho miedo.
Resoluciones

El diálogo se acerca a su fin y las presentes manifiestan que son necesarias la transgresión y la rebeldía dentro del movimiento: pero para abrirnos a lo diferente, a lo que nos cuestiona y nos conmueve. Preguntarnos desde el feminismo si es requisito indispensable, tener una vagina, para ser mujer.

Una feminista no trans del Salvador coloca algunos puntos para continuar avanzando en esta reflexión que éste diálogo permitió: “Es necesario -sentencia-, afirmar el respeto al cambio en el interior de nuestro movimiento, poder abrirnos a lo nuevo, conocer a estas compañeras nuevas y permitirnos romper el hielo, vernos como humanas, con necesidades y problemáticas afines y otras específicas”.
Una joven feminista no trans, de Uruguay deplora los comentarios negativos y descalificadores que ha escuchado que se han hecho en voz baja mientras el diálogo se desarrollaba.

Este tipo de actitudes y comentarios, afirma, no hacen bien al movimiento. Se pregunta un poco triste e indignada: “¿Quién puede decir quienes son las verdaderas feministas? Ese tema del tren que nosotras empezamos y al que se quieren “montar” las trans,” -dice ella-, me parece una expresión profundamente egoísta. ¿Quiénes somos nosotras para otorgar un derecho de entrada y salida de este tren, de limitar que otras mujeres gocen de los logros que hemos construido entre todas? ¿quién, sentencia, puede definir quien puede entrar o no al movimiento?

El diálogo termina. Hay sonrisas, agradecimientos, caras que reflejan interrogaciones, asombro, en algunos casos molestia, muchas se van pensativas. El diálogo dicen, apenas empieza.


(Tomado del blog SEPATARIA)

La Mujer Trans No Es Una Mujer Cualquiera


Por: Kim Perez

Siempre ha habido trans bellas o tan femeninas que han podido pasar inadvertidas entre otras mujeres.

Ahora hay muchachas de dieciocho años que hacen la transición y conservan la voz limpia, las mejillas intactas y el aspecto general de una niña.

Para unas y otras se presenta el dilema de vivir como mujeres como otras cualesquiera o aceptar su realidad como trans.

Para las que sois como yo, grandotas, o con voz grave, o con poco pelo, este dilema no se presenta, y aunque pueda sentir añoranza por no haberlo vivido, diré que por lo menos veo las cosas claras.

La cuestión es que una trans puede ser una mujer, pero una mujer trans y en ningún caso es una mujer como otra cualquiera, lo que puede ser malo a algunos efectos y bueno a otros, pero siempre es la realidad.

Para comprenderlo, hay que tener el valor de distinguir entre lo visible y lo invisible: lo visible es la presencia personal, perfecta; un montón de problemas se quitan de en medio con sólo ella, es verdad.

Pero lo invisible, también es real: una historia personal que no se puede negar, una familia que la sabe y con la que tenemos que seguir contando, una realidad corporal que nos hace estériles, por lo que debemos plantearnos nuestro futuro también contando con ella (por ejemplo, podemos decepcionar a un hombre que quisiera tener hijos propios)

Por todas estas cosas se puede llorar -¿por qué no puedo ser yo una mujer como otra cualquiera?-, pero llorando no se arreglan las cosas. Hay que mirarlas cara a cara.

Pongámonos en el caso de una muchacha operada e indistinguible de cualquier mujer (guapa o fea, eso no viene a cuento)

Decide que va a ser una mujer como otra cualquiera. Inmediatamente, y aunque parezca raro, tiene que meterse en el armario, puesto que tiene que ocultar a todos su origen trans.

Puede ser que, al salir a la calle, tenga siempre miedo de que alguien la reconozca y pueda ponerla en evidencia. O de que, al tener un ligue, su compañero, a quien desde luego no se lo habría dicho, pueda descubrirlo en cualquier momento y considerarse engañado.

Supongamos que, pasado algún tiempo, se lo dice a su compañero, si éste no lo hubiera sabido. De nuevo se plantea el pavoroso miedo de si, al saberlo, seguirá adelante o la dejará, indignado además por lo que consideraría una mentira.

En cambio, imaginemos la situación de las mujeres guapas o sencillamente muy femeninas que son trans y no lo ocultan (las hay, afortunadamente)

Van por la calle tranquilas, desde luego, no hay nadie que se meta con ellas y en cambio puede ser que se escape alguna mirada admirativa o algún piropo (grosero o no) Todo eso es desde luego reconfortante.

La misma situación se puede dar en todos los medios en los que no es necesario definirse personalmente, empezando por el supermercado o la peluquería.

Pero entre los amigos, entre los conocidos, en el trabajo, en la universidad, sencillamente deja que se sepa y no le importa decirlo o que los nuevos y recién llegados se enteren por los de antes.

¿Qué saca de ello? Simplemente, seguridad en sí misma.

Si algún hombre se le acerca entonces, es que se acerca porque le gusta. Y los que no se le acercan, es porque no les gusta. En eso, más o menos lo mismo que a cualquier otra mujer.

¿Es posible que una transexual atraiga a un hombre básicamente heterosexual? Sí, lo es, sucede, pasa, y a veces crea historias de amor de sorprendente intensidad y estabilidad.

En esos casos, el varón ya sabe, por ejemplo, que no va a tener hijos con su pareja; y no le importa demasiado, porque lo que quiere es estar con ella.

Otras veces es posible que sea el morbo lo que mande; pero si es morbo, no dura mucho; y si dura, es que no es morbo.

La trans de la que se sabe que es trans (y de esto yo sé un rato) anda por la vida tranquila y segura. Quienes la quieren, están con ella; y quienes no la quieren o son demasiado cobardes (y entonces es ella la que no debe quererlos) se apartan.

La transexualidad visible es una gran clarificadora de las relaciones humanas. La mayor parte de la gente no sabe quién la quiere y quién no la quiere y disimula, pero nosotras sí.

La seguridad da valentía; y la valentía, fuerza; y la fuerza, generosidad. Difícilmente una transexual que quiera ser una mujer como otra cualquiera aceptará salir con otras transexuales o ayudar a quienes lo necesiten ¡porque se puede saber que soy transexual!

Las transexuales que damos la cara (unas porque no tenemos más remedio y otras porque quieren) somos las que estamos en el movimiento transexual, dando la cara por nosotras y por todas. Damos la cara incluso en la televisión y eso es un orgullo y una alegría, en la Prensa, en el Parlamento, en los Ayuntamientos, donde sea preciso. Y a la gente le gusta ver que somos valientes y nos felicita.

Pero, sobre todo, tenemos la oportunidad de hacer algo por otras trans, sabiendo lo que sienten, que es lo mismo que sentimos. Eso es bueno y alegre.

martes, 21 de julio de 2009

Por la dignidad, el respeto y la vida de la comunidad LGBTI


Pronunciamiento
Secretariado Trans de ILGA


Las personas trans (transgéneros, travestis, transexuales, transformistas), intersexuales, queer y un largo etcétera de Latinoamérica y El Caribe, queremos hacer un llamado a la comunidad internacional, agencias de cooperación internacional, a los Estados y sus entes de control, a las organizaciones de derechos humanos, a los grupos y organizaciones LGBTI, así como a instituciones tales como la OEA, MERCOSUR, ONU, ACNUR, ACNUDH, OMS, OPS, UNESCO, UNFPA, GTZ, OIM, OIT, ONUSIDA y muchas más, para que se pronuncien y solidaricen por la ola de asesinatos y crímenes de odios que están afectando a las personas LGBTI; muy en particular a las personas trans en Chile, Venezuela, Honduras, República Dominicana, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Argentina.

En los últimos cinco (5) años, son innumerables las vulneraciones de derechos y los crímenes basados en fobias hacia la identidad de género y las orientaciones sexuales reportados o simplemente denunciados por grupos, redes y organizaciones LGBTI en la región Latinoamericana y de El Caribe, sin que estos hayan recibido el interés y el tratamiento adecuados por parte de las autoridades competentes. En muchos de los casos el crimen o asesinato es encubierto como un crimen pasional, reforzando estigmas y prejuicios hacia nuestra comunidad trans.

A una larga lista de muerte tenemos que añadir ahora el ataque sistemático que están sufriendo en la región de Valparaíso en Chile, compañeras transgénero y homosexuales que ejercen el comercio sexual en las calles, de parte de grupos organizados neonazis que las agreden brutalmente y en otros casos las matan como nos ha informado el Sindicato Afrodita Transgéneras. La lista prosigue con los crímenes brutales contra Bárbara Vargueza y Cynthia Nicole en Honduras; Kirsy y la Muñeca en República Dominicana; Violeta y Katiuska en Venezuela, Techi Paredes y Papucha en Perú, y otros más que aún quedan en el anonimato y la impunidad.

A su vez el Perú se ha visto enlutado por dos recientes asesinatos de personajes conocidos de la farándula, una compañera lesbiana y un estilista homosexual, los cuales han copado las primeras planas y los programas televisivos, como siempre ocurre cuando una persona famosa o personaje público desaparece, en contraposición de las miles de muertes anónimas que ocurren día a día. Quisiéramos también decir que los dramáticos hechos han servido para que la población conozca más de cerca la problemática de la población LGBTI y se enfrente con el profundo rechazo, discriminación y odio que genera ante las personas que no se acomodan a los imperativos sociales, pero no ha sido así, se han levantado hipótesis sensacionalistas, se ha explotado el morbo y se ha seguido alimentado el prejuicio y la inquina hacia seres humanos que como cualquier otro merecen justicia ante hechos que han acabado con su vida.

En Colombia las Organizaciones Santamaría Fundación LGBT, la Corporación Opción y TransColombia han reportado, del 2007 a la fecha, los crímenes de 52 personas trans, en diversas regiones del país, crímenes en los que se evidencia un modus operandi de mutilación, maltrato o violencia que llega hasta el linchamiento por parte de grupos de delincuencia común, grupos al margen de la ley, o por parte de la fuerza pública y las fuerzas militares, sobre los cuerpos trans.

Todo esto ocurre en países latinoamericanos que recientemente celebraban leyes más inclusivas, la apertura de la OEA hacia el respeto a la identidad de género y orientación sexual, sin embargo, con convenios o no, con firmas o no, con papeles no se solucionarán estos atropellos ni se revivirán estas muertes porque lo que se necesita es una real y concreta voluntad política de cambio.

El Secretariado Trans de ILGA y los Secretariados Regionales de ILGA-LAC exigimos que en lo inmediato se investiguen los casos y se castiguen a los culpables, que se capacite y se comprometa a los cuerpos de seguridad ciudadana para que protejan a la población LGBTI, especialmente a las personas trans quienes se encuentran en muchos casos en un total estado de indefensión por factores sociales, culturales y políticos, en particular aquellas en ejercicio de la prostitución, en la indigencia, a las comunidades trans indígenas y afros, a las trans femeninas que se desempeñan en el comercio del entretenimiento o el ocio LGBT, a las trans viviendo con VIH/sida, las trans que habitan en comunidades rurales y todas las trans en general.

Solicitamos que se sancione el uso denigrante y sensacionalista que se hace desde la prensa y los medios de comunicación de casos dramáticos porque implican la muerte de compañeras y compañeros nuestros. En el largo plazo, se necesita con urgencia un plan de incorporación de las personas LGBTI a la sociedad, para que puedan tener acceso a la educación, a la salud, al trabajo y al desarrollo de sus capacidades sin importar cómo se vean, cómo se llamen, cómo amen. Es necesario que los Estados Latinoamericanos implementen con urgencia leyes y programas destinados a disminuir o erradicar la discriminación de la que somos víctimas las personas travestis, transexuales y transgénero.

En cuanto a las comunidad trans y LGBTI solicitamos su apoyo para un trabajo conjunto y organizado urgente que recopile los hechos de muerte y abuso y los denuncie a la comunidad en general, de modo que todas y todos seamos observadores activos de lo que ocurre en nuestro entorno y podamos como un colectivo organizado pedir justicia y pedir cambios reales para nuestra comunidad.

A las y los trans los invitamos a formar parte del Observatorio Latinoamericano y de El Caribe de personas trans por los derechos humanos, la justicia y la equidad, como un espacio que nos permitirá avanzar en el reconocimiento, exigibilidad, garantía y realización plena de los derechos humanos en la región. El Observatorio como instrumento o herramienta nos facilitará la recolección de información, el seguimiento o monitoreo de casos, la proyección de respuestas integrales, la incidencia política y nuestro desarrollo organizacional en pos de la lucha contra los crímenes de odio y cualquier vulneración basada en las identidades de géneros y las orientaciones sexuales.

Nuestras voces no se pueden dejar esperar, la dignidad, el respeto y la vida de las personas que integramos la comunidad Trans-LGBI está en juego. Esperamos que al menos una organización trans en cada país pueda comprometerse con este Observatorio para luchar por los crímenes que atentan contra los derechos humanos de las personas LGBTI.

Belissa Andía Pérez
ILGA - Secretariado Trans
Gaby Mariño Llamojas
Secretaria Regional ILGALAC
Amaranta Gómez Regalado
Secretaria ILGALAC-México
Rummie Quintero Verdú
Secretaria ILGALAC -Venezuela y el Caribe
Charlotte Schneider Callejas
Secretaria ILGALAC – Subregión Andina
Amancay Diana Sacayán
Secretaria ILGALAC -Sur

lunes, 20 de julio de 2009

domingo, 19 de julio de 2009

Conversación con Danna Galán. Transformista boliviana.


¿En que institución trabajas?

Colectivo de Investigación Acción en Derechos y Ciudadanías Warmi-Runa. El nombre es aymará que quiere decir hombre-mujer, pero junto, en un continuo que puede ser cíclico, eso significa el nombre de la institución. Pero quienes estamos en la dirección, en la coordinación de esta institución somos miembros de la Familia Galán y otros chicos que no necesariamente son de la familia pero que hacen activismo en esta institución.

La Familia Galán en sí misma, como su nombre lo dice, es una familia conformada por varias personas, no podría darte un número exacto pero oscilamos entre treinta personas, activistas, que íbamos a las calles, nos apropiábamos de espacios pero sin creer que esta es una institución. La Familia Galán no es una institución, es una familia que vienen, viajan, hacen una cosa, hacen otra cosa, unidas por el transformismo y por la posición política que tenemos del pensamiento trans, porque creemos todas en una sociedad transformada e interpeladora también. Desde todos nuestros espacios nosotras planteamos esa transformación, esa interpelación a la normatividad y no desde un mismo espacio, sino desde el espacio de las treinta, cada una tiene sus acciones e instituciones si quieres.

Warmi-Runa nace el 2006 con el objetivo de crear una institución que en la ciudad de La Paz genere conocimientos y estudios trans específicamente. Warmi-Runa empieza a hacer una recolección teórica de todas las investigaciones que se puedan de América Latina, adquirir libros, solicitar donaciones, para tener una biblioteca mínima de estudios trans que esté a servicio de los grupos de estudiantes, académicos y nuevos académicos, en nuestra ciudad de La Paz. Y Warmi-Runa está también empezando a elaborar ya producción teórica desde el arte y la cultura, producción videográfica, producción fotográfica, producción de textos. Para empezar a abrir el debate pero desde la teoría, desde la academia.


Nosotras estamos ahora trabajando con siete personas dentro de la institución, tres de la Familia Galán. Uno de la Facultad de Antropología, se define también trans porque cuestiona el sistema binario pero no es gay, ni lesbiana, ni travesti, pero sí se identifica con una persona de pensamiento trans que quiere transformar esta sociedad. Es una persona muy interesante, él está a cargo de toda la producción de videos.


Es un heterosexual con pensamiento trans. ¿Es posible desde la vivencia heterosexual tener esa mirada?


Yo creo que sí es posible si vemos el pensamiento trans como una ideología, porque tú sabes que el feminismo es una ideología que no corporaliza a la mujer como la propietaria de esta ideología sino cualquier ser humano, entonces al ver lo trans como un pensamiento, estaríamos llegando a un nivel en que la ideología trans puede ser traducida, puede ser bajada por cualquier persona.

Su objetivo es trabajar para la población trans.

El CIADEC como tal trabaja todo lo que es el tema de derechos y ciudadanías, derechos económicos, sociales, políticos, civiles, de distintas poblaciones, pero los ejes de acción sí son los derechos humanos, género, sexualidades y el tema de arte y cultura. En esos cuatro ejes, obviamente que nuestras acciones van orientadas a cualquier población pero problematizando el tema de la sexualidad y género. Hemos tenido proyectos con la fiesta boliviana, vamos a hacer una investigación respecto de las entradas del Gran Poder, que es una fiesta paseña que aglutina a cuarenta mil bailarines igual que el Carnaval de Oruro, que son fiestas patrimoniales de nuestro país pero donde la presencia trans ha sido muy importante, ha sido fundamental. Entonces uno de los trabajos del CIADEC es ver toda la fiesta como una expresión cultural, simbólica y detenernos en el análisis de la presencia trans en esta fiesta. Como verás no es un proyecto específicamente de una mirada trans pero sí es ver desde un contexto mayor, cultural, social, cómo la presencia trans ha sido parte fundamental de este proceso y de esta consolidación de la manifestación.

Es un punto central que va a marcar la diferencia, toda la investigación que se realice sobre lo laboral o los pueblos indígenas cruzará por este componente de ver la diversidad sexual, la presencia trans en cada uno de estos espacios. Te podría decir que la institución, el objetivo que persigue sí es una sociedad justa y equitativa pero intensificando y visibilizando la presencia trans en cada una de las dinámicas sociales, culturales y políticas de nuestro país.

Hay heterosexuales, hay compañeras lesbianas que están siendo parte de la propuesta porque lo que Warmi-Runa pretende es crear una red de investigadores en diversidad sexual y genérica de nuestro país, en ello obviamente están investigadores como Susana Ranse que no es lesbiana bisexual abiertamente pero ella plantea sí ser queer y tener una ideología trans. Como verás es muy amplio Warmi-Runa y no se cierra en una identidad sexual o genérica necesariamente. Es interdisciplinaria. En este momento estamos trabajando temas de cultura muy fuerte, el tema de los derechos civiles y políticos, con el tema de la identidad de las compañeras travestis. Hasta hace muy poquito tiempo las compañeras travestis eran obligadas a recogerse el cabello para sacarse su carnet de identidad y con el nombre oficial y legal que le han impuesto, ese es un tema muy importante que estamos también problematizando. Otro de los aspectos son los derechos humanos desde su máxima expresión, en la que los derechos humanos no únicamente tendrían que verse a nivel de los derechos sexuales sino cómo los derechos económicos, políticos, sociales también cruzan por este componente que es la sexualidad y los géneros posibles. Esa es la interdisciplinariedad que tenemos y a nivel de profesionales hay administradores, psicólogos, arquitectos, antropólogos, comunicadores sociales, sociólogos y el profesional que realmente plantee desde su disciplina una propuesta o intensifique algún tema de interés que pueda ir en beneficios de nuestra población trans.


¿Has tenido problemas con tu nombre legal?


Mi nombre legal que está en mi carnet de identidad es David Arequipa Pérez y mi nombre político el que yo asumo como bandera es Danna Galán y en muchos casos la gente me conoce más por Danna Galán, aunque no esté transformada me dicen Danna, en mi trabajo, en la calle. Es el nombre político que yo he asumido en honor, en homenaje a esta activista por los derechos humanos, Dana International, esta israelí que cuando gana el Premio Eurovisión le quitan el premio por descubrir que era transexual, a partir de eso ella reclama públicamente a nivel internacional, a Amnistía Internacional y abre el debate hasta que recupera el premio, dejando una lucha política en todo el mundo. Yo he seguido todo ese proceso. Yo dije, yo voy a asumir ese nombre porque yo quiero ser una activista así, una activista de agallas que pueda interpelar a estructuras tan grandes como es Amnistía Internacional y todas las instituciones de derechos humanos del mundo.

¿Cómo te asumes en tu identidad?

Eso es complejo porque no quiero ser gay, porque no me gusta entrar a una categoría de gay fijo, como que tengo unas reglas a seguir; no me identifico tampoco travesti porque no vivo mi diario vivir como travesti porque lo travesti por lo menos en mi país se constituye en una identidad y creo que merece mucho respeto. Muchos plantean tú eres travesti porque te trasvistes, te gusta, pero yo digo no es simplemente un fetiche el travestismo, el travestismo yo lo veo con mucho más respeto porque es una cuestión de vida, de identidad, aquella travesti que ya vive diariamente pero se asume como tal, como dijo Lohana y me caló el alma, “yo soy travesti porque hizo las paces mi pene con mis tetas”. Para mí esa es una travesti y no me podría identificar como una travesti porque estoy muy lejos de tener la identidad que ellas han conseguido a través de muchas luchas. Yo en ese sentido creo que me identifico simplemente como una persona sexualmente diversa, con una identidad que puedo ir asumiendo estratégicamente en los momentos que yo crea necesario. En el momento en que se planteen los derechos gays-trans pues ahí seré travesti, seré transformista, hasta transexual si quieres, nadie va a poder decirme que no. Creo que pertenezco a una comunidad de gente sexualmente diversa que tiene un pensamiento trans, pero ya el pensamiento trans como un pensamiento liberador, de transformación, de disconformidad con este binario impuesto, de disconformidad con estos fundamentalismos, de disconformidad con estas teorías clásicas de ver el mundo en dos. Yo no creo en este aspecto sino más bien en ese concepto amplio de un jardín diverso que somos cada uno de nosotros y ese abanico de posibilidades de elegir la sexualidad y los géneros no me haría identificarme en un lugar específicamente sino más bien verme como un ser sexuado, verme con mi sexualidad libre, verme con mis fluctuaciones y fluideces en mi construcción de género y quererme de esa manera. Es muy compleja la pregunta que me haces porque tiene una respuesta política.


Pero me estás desarmando, alguien te diría, tengo que nombrarte, dime algo.


Sí, siempre hay esa situación, es complicado, creo que hasta colonialmente hemos aprendido a identificar o señalar a alguien desde un nombre o desde una identidad aunque te inventes. Yo prefiero ser claro en ese sentido y si me tendría que identificar realmente yo me identificaría como un transformista, porque te digo, no podría asumir la identidad travesti, no podría identificarme como gay, no podría identificarme como lesbiana obviamente, pero sí podría ver como una identidad el transformista, aunque parece más actoral, el transformista parece más actoral, pero creo que es lo que más me identificaría, me identificaría el arte, el transformismo como un referente.


Pero hay diferentes acepciones, lo que Lohana llama travesti en el Perú se entiende como una persona transgénero, aquí en el Perú quien te conoce diría Danna Galán es una travesti porque más o menos lo que has descrito en el Perú, en Lima propiamente, lo involucramos en el término travesti que tiene que ver con el transformismo; pero no manejamos una terminología más o menos coincidente y es un problema.


Yo creo en ese sentido, en mi país la identidad travesti está ya consolidada, en tu país yo te podría decir fácilmente soy travesti, esa es mi identidad, pero yo lo planteo en relación a mi país. Para salirme del rollo contigo sería bien fácil decirte soy travesti, pero en mi país sería complicado plantearme así porque la identidad travesti realmente ha tenido un proceso muy interesante y distinto.


¿Desde qué momento descubres esta situación en ti y tienes oportunidad de vivirla? ¿Cuándo la pensaste y cuándo la realizaste?

Primero el que me gustaran los hombres, el que mi erotismo y mi pasión estaba hacia una persona de mi mismo sexo, desde que tengo uso de razón, desde mis seis, siete años; también mi emoción de usar ropa femenina, desde esa edad. Yo esperaba que mi madre saliera para ponerme la ropa de ella, pararme encima de una silla y decir “yo tengo el poder ahora”, yo estoy con la ropa de mi madre y asumo, me encarno en mi madre y tengo el poder. Reflexionando y haciendo hasta una descripción autobiográfica, recuerdo esos momentos, recuerdo de cuánto placer me daba el verme con mi rostro de niño muy femenino y con estas ropas que también me daban mucho placer, no me erotizaban como un fetiche sino me creaban una mayor seguridad.

A partir de mis trece años empiezo ya a feminizarme, empiezo a ponerme ropa mucho más apretada, mucho más seductora y hay un proceso muy largo, hasta mis 21, 22 años, que ya empiezo y ya me transvisto. Participo del primer evento transformista Miss Gay La Paz, Mis Gay Andina, donde saco Miss Gay Potosí y ha sido una emoción muy grande. Participo en el Miss Gay Bolivia, así transformada, mi nombre era Estrella Mercury porque amaba a Fredy Mercury y Estrella porque yo era la única. Ahí fue que empecé a sentir mucha comodidad y seguridad y pelearla por mi transformismo. Entonces empiezo si quieres a hacerlo públicamente, en los espacios públicos a empezar a transformarme y lo hacía jueves, viernes y sábado, esperaba el fin de semana con desesperación.

Presiento que tú encontrabas los lugares seguros donde tú podías sentirte Estrella Mercury o Danna.

Sí, desde el 96 es que ya lo hago en estos espacios públicos, cerrados, solamente cubiertos por las luces lúgubres de los boliches gay, pero ya lo hago así abiertamente a nivel social, con una propuesta política desde el 2001 con París Galán y ya conozco a las chicas Galán a París, Mario, Diana, Eda, Sabrina y entonces me empieza a seducir el ser compañera de ellas, amiga de ellas y entonces el 2001 me transformo y empiezo una nueva etapa del transformismo, ya no como una satisfacción personal egocéntrica sino ya con un posicionamiento político y en una apropiación política de los espacios, para plantear mi bandera de los derechos, exigencia de los mismos, ya a nivel social, nacional y me hago público como transformista.

No encontraste una resistencia a expresarte, pienso como tú elegiste los lugares adecuados, seguros, has sorteado como quien dice los obstáculos para vivir esa inquietud tuya.

No te voy a negar que no ha habido acciones hasta de violencia, en los momentos que lo hacía privados, cuanto más me escondía, más escogía los lugares seguros y cerrados, pero esos lugares seguros y cerrados también son tramposos porque te estás yendo a esconder, acá nadie te va a ver si te golpeo o te trato mal. Por eso creo mucho en el que mi liberación ha sido entrar a cualquier espacio público que yo quiera porque ahí sí he visto de frente, he podido entrar defrente y decir usted no me trata mal porque yo soy público y yo hago cerrar su boliche. Entonces ya no estaba yendo a pedir un favor, a escondidas, sino estaba entrando por la puerta mayor. Ahí, obviamente que sí ha habido hasta acciones de violencia, en algún momento hasta intentos de violación, creo que se repiten en todas las historias, pero no he utilizado la victimización para esos temas, sino también los he afrontado de una manera corporal y cara a cara.

¿Has estudiado una carrera?


He estudiado administración de empresas, he hecho un postgrado en planificación y evaluación de proyectos sociales y he hecho mi maestría en estudios de género y actualmente soy parte del gobierno, soy director general de patrimonio cultural y estoy preparándome para recibir una beca para una maestría en gestión de patrimonio cultural, en España.


Pero en la etapa de la educación primaria, secundaria, ¿no has tenido problemas por la identidad o por tu orientación sexual?


Tú sabes que de niños somos crueles, entonces sí, en mi etapa primaria he tenido bastantes peleas, discusiones, violencia, de parte de mis compañeros por mi feminidad. Pero ahí yo dije o me pegan o los pego, entonces yo aprovechando que era más alta, entonces les pego, empezaba a pegar a todo el mundo, no he dejado que estos puntos de violencia lleguen a mí, más bien como mecanismo de respuesta he intensificado la violencia hacia ellos, no permitía que me digan nada y yo me victimizaba cuando los pegaba y se iban a quejar a la profesora. En la secundaria no, más bien he sido muy rebelde, muy rebelde desde niño; creo que mi rebeldía ha ayudado bastante a generar miedos para decirme cualquier cosa porque ya estaba para responderles. Gracias digo, que he tenido historias muy lindas de colegio.


¿En la etapa laboral has tenido limitaciones?


No, es necesario plantearlo, yo no he tenido un trabajo en otro espacio que no sea dentro de la comunidad gay o como consultor independiente en temas específicos de sexualidad y género, por mi profesión y en esos espacios obviamente que toda la gente está sensibilizada, todo el mundo tiene que tratarte con todo el respeto necesario.


Hace tres años atrás que el nuevo gobierno de Evo Morales ingresa, entonces yo como Familia Galán, representante del Comité Nacional de Arte de Bolivia, me eligen para poder trabajar en su propuesta, yo dije ahora es el momento para demostrar que esta discriminación existe. Yo pensé que no iba a aguantar ni dos semanas, que iba a salir a flote toda mi vida transformista, travesti, todo aquello. A medida que subía en el poder me iban a machacar, pero te cuento que no. Me posicionó el Vice Ministro de Cultura como miembro de la Familia Galán, como un activista profesional y como una persona que tengo todas las aptitudes para el cargo y que la elección era por esas aptitudes, en honor a la acumulación de conocimiento y experiencia que me hacían parte del poder ejecutivo y también como una muestra, ahí sí como un añadido si quieres, como una muestra de que en este Estado todas las diversidades son parte de esta construcción política del país.


Para mí fue muy emocionante y para toda la gente que ahí me mira. Dependen de mí casi 120 personas, ahora sí empieza lo duro y a pelear. No hubo necesidad de pelear hasta ahora y ahí sí noté que no puedes ir todo el tiempo disculpándote, justificando tus limitaciones y achacándolas a que es por tu sexualidad o tu género que te están excluyendo, te están botando. En mi caso sí soy uno de los funcionarios competentes dentro de mi institución, obviamente me he hecho imprescindible como profesional, como decisor y como persona referente de la institución y eso pesó más que mi sexualidad.


¿Eso no ha provocado que guardes a Danna?


Sí, bueno sigo haciendo el activismo, me sigo transformando, sigo yendo a los teatros transformada cuando quiero pero sí el cansancio y agotamiento, no sé si es una disculpa, pero el agotamiento de esas tres jornadas si quieres, porque trabajar en el estado es bien complicado.


¿No hay una contradicción de Danna con el poder?


No, creo que no, si fuera así quisiera que me lo hagan notar. En algún momento sí lo he comentado con mis compañeras, háganme notar si ven algún cambio en Danna. Me dicen, ahora estás más oficialista, más centrada, trabajando y ya tu activismo está quedando en segundo plato; pero yo digo no, no creo, pero puede ser, tengo que seguir reflexionando en este tema, pero creo que mi presencia en el Estado es una presencia muy interesante, muy rica pero ha limitado mi activismo y creo que eso puede ser una debilidad en algún momento.


¿Tu familia siempre supo de tu inclinación, no solamente de tu orientación sexual y del transformismo?


No, yo vengo de una familia muy tradicional. A los trece años cuando me descubren con mi pareja, se da mi primera acción de violencia de parte de mi familia, mis hermanos me golpean, casi lo matan al chico con el que estaba, han ido a buscarlo a su casa, ha tenido que escapar, él tenía como 18, entonces creo que era más una cuestión de que ellos pensaban de que él me estaba violando. Esto ocurrió en Brasil, mi familia vive en Brasil, actualmente viven todos en Brasil. Entonces esto empezó con una cuestión de violencia en la que yo ya tuve miedo de decirles y a partir de eso me dicen vete a Bolivia. Vuelvo a Bolivia y mi madre fallece cuando yo tengo 16 años. En ese momento yo de alguna manera culpo a mi sexualidad por la muerte de mi madre y digo tengo que cambiar, por eso te digo del lapso del transformismo, de mis 13 años hasta mis 21 años, un lapso que no hablé, es justamente el tema familiar que tenía mucha conexión. A mis 16 años muere mi madre y a mis 17 yo digo tengo que cambiar, forzarme a cambiar de vida, llevaba ese sentimiento de culpa y conozco a una mujer con la cual intento casarme y tengo un hijo con ella. Tengo un hijo que actualmente tiene 18 años. Ahí es que entra otra vez mi conflicto, voy a hacerle daño a ella, voy a hacerle daño a mi hijo y les llamo a mis hermanos para que me vuelvan a llevar a Brasil, por un tiempo. Me voy mis 18 años, nace mi hijo y con el pretexto de ir a trabajar y como ya supuestamente me había curado ante mis hermanos, ya iba a tener una familia, un hijo, superó esa parte de mis 13. Pero allá intensifico mi sexualidad y participo de madres y padres gays, en un programa y aseguro mi sexualidad.


Retorno a Bolivia y hablo con ella, personalmente y le digo que no podemos casarnos por esta situación, la tragedia del mundo, que no vas a conocer a tu hijo, no vas a verlo, pero con una relación muy amistosa logramos superar esta situación y actualmente somos grandes amigos. Ella acompañó mi sexualidad y nunca fue mi enemiga frente a mi hijo y actualmente mi hijo vive conmigo, vive en mi casa, ha compartido con mi pareja con quien recién terminé después de quince años, bueno fue una culminación de una relación, un ciclo de una relación. Se lleva bien con Danna, participa de mis acciones, le encanta la propuesta y le encanta la fortaleza. Él tuvo que luchar bastante con su entorno inmediato, con su colegio, sus compañeros, porque yo soy una persona pública como Danna, ahora como político, entonces es admirable la madurez que él tiene.


¿Tu estado civil?


Bueno, yo me he casado ante esta mi pareja, ante los ojos de la comunidad TLGB. Oficialmente soy soltero, legalmente; socialmente soy casado con mi pareja Jorge, con el que he terminado hace 3 meses. Con él me casé en 1997, socialmente, ante los ojos de la comunidad, con padre, fiesta grande, 200 personas, arreglos florales, torta, anillos, cadenas, padrinos, toda una ceremonia social que para mí es oficial. Tengo una foto besándonos que salió en la prensa, sellando nuestra relación de pareja. Actualmente sería divorciado, socialmente.

¿Y tu relación de pareja estuvo excenta de violencia?

Sí es absolutamente excenta de violencia y creo que eso es lo que ha hecho que resista tanto tiempo y tal vez por esa no violencia creo que nos hemos visto más como hermanas. Si podríamos hablar de equidad de género, nuestra relación de pareja ha sido de equidad, en la que no había esas relaciones de poder. Somos grandes amigos hasta ahora, comparte conmigo, viene a visitarme a la casa, terminamos en muy buena ley. Ya no había la parte pasional, ya la habíamos dejado de lado, cinco años que no teníamos ningún sexo, puede ser una mezcla de tantas cosas pero creo que al final fue saludable el que podamos terminar amigablemente sin terceros por ahí. En el marco de este respeto a tantos años de relación de pareja, hemos terminado y todavía continuamos siendo amigos, compartimos las navidades, su familia me conoce, mi familia lo conoce, él es el tío Jorge para todos mis sobrinos, es el hermano, el tío, el padre para mi hijo, están en constante relación y no es bueno cortar.

En el aspecto de salud, ¿has tenido alguna desavenencia?


No, más bien problemas menores, adolesco del oído, me van a hacer una microcirugía en el oído, en el lado izquierdo, solamente eso podría verse en temas de salud. Ahora viendo el tema de salud del VIH, ya la construcción misma de la Familia Galán, cuatro personas de la Familia Galán han fallecido por VIH, entonces creo que es un compromiso como Danna, como David realizar acciones favoreciendo una calidad de vida y de salud. Mi deber y mi compromiso es protegerme ante ese tema. Estamos involucrados en el tema, se cruza con nuestras vidas, cuántos amigos, cuánta gente, cuántos compañeros, hermanos, han fallecido, el VIH ha convivido conmigo, yo he convivido con mi amigo, lo he atendido en mi casa, he sufrido, he cocinado comidas blancas para que pueda estar bien hasta que fallezca. He convivido, he estado frente a frente, es parte fundamental en mi lucha también.


¿Crees que la población trans apuesta por la poliidentidades?


Yo en algún momento creo que lo trans va más allá que ser un paragüitas que aglutina a travestis, transexuales, transgénero. Yo creo que es necesaria políticamente por eso yo asumo y para mí la identidad es una estrategia, asumir una identidad es una estrategia política pero no necesariamente dice tu vida. Pero sí el momento en que yo peleo porque te han discriminado o te han violentado por ser travesti entonces yo salgo como voz de travesti a protestar, soy travesti y estamos en la lucha aunque yo no sea travesti pero asumo la identidad travesti como una estrategia para visibilizar y luchar. En ese sentido comparto mucho con Lohana cuando dice yo soy muchas cosas a la vez, soy travesti cuando tengo que ir a pelear, soy transexual cuando tengo que pelear por el tema de la legalidad médica, soy lesbiana, soy negra, cuando tengo, soy boliviana. Toda esa diversidad de identidades no nos tendría que encasillar para vivir o construirse una vida a partir solamente de esa identidad fija. Somos todas esas cosas a la vez, yo soy mestizo a la vez, el tema de mi sexualidad cruza por mi vida, el tema de mi lucha de género cruza por mi vida, soy muchas cosas a la vez, soy indígena cuando tengo que ir a pelear por los derechos indígenas.


El asumir lo trans únicamente por la identidad genérica es limitarse un poco a ver todo el espectro general. Para mí lo trans llega a constituirse en ese pensamiento político, ese pensamiento ideológico, que no necesariamente es un paragüitas sino un pensamiento, una estructura de pensamiento que cualquier persona puede asumir y eso lo hace una política convocante, porque dice yo a partir de la política trans, como heterosexual, no quiero que violenten a las compañeras travestis porque comparto esa ideología, entonces ya no es yo soy travesti, las travestis no más que luchen por sus derechos; yo creo que se crea una mayor conciencia. Nos hace un poco de daño y comienza a generar rupturas cuando comenzamos a querer marcarnos los límites, travestis son las que tienen siliconas, las que usan esponjas están más allá, las que se trasforman para shows únicamente no están ni ahí, están dentro de los gays, los gays tampoco los quiere, entonces fuera, no los quieren porque los hacen quedar mal frente a la sociedad todos piensan que son así con pelucas; estar entrando a esas peleas nos debilita.


También es importante integrar nuestra lucha para poder integrarnos a otras luchas, porque sino es difícil entrar en otros espacios sociales. Pero, tenemos que trabajar ese espacio y también la integración cuando hablamos de alianzas estratégicas.


En ese sentido la estrategia de la Familia Galán una vez que salimos a los espacios público, una vez que empezamos a trabajar con la gente de a pie, distintos movimientos empiezan a acercarse a la Familia Galán. Somos parte de la Comisión de Arte y Cultura, es el espacio donde tenemos que problematizar los temas. Estamos con el movimiento de capacidades alternativas; hemos estado con el movimiento afroboliviano, porque hay gente que es trans, lésbica en el movimiento afroboliviano; estamos con la gente de la tercera edad, estamos trabajando, no entienden se choquean en algún momento, pero dicen la Familia Galán, somos parte.


La propuesta de la Familia Galán es salir de hermanarte solamente con el gay, la lesbiana, la transexual, ha sido más bien penetrar a los movimientos juveniles, tercera edad, afrobolivianos, indígenas, culturales y problematizar internamente que la vida de todos nosotros cruza por la sexualidad, el placer, el sexo y el género. Yo voy a ser de la tercera edad, entonces tengo que ser parte de ese movimiento, uno de nuestros miembros es afroboliviano, no es únicamente trans, entonces tenemos que ser un movimiento para abrir esa discusión. La Miss Travesti Bolivia que ahora va a ir a Tailandia es indígena, entonces cómo no vamos a estar en el movimiento indígena.


Creo que ha sido muy cómodo, vernos entre los gays, en nuestro guetto y sacarnos la cresta entre nosotros y al final, el mundo sigue caminando hacia delante y nosotras no estamos ni ahí en los otros temas. Parecería que el indígena que está en el movimiento, el negro que está en el movimiento, el pobre que está en el movimiento se olvida de sus otras causas para estar con una causa en la que se sacan la cresta, entonces veo muy importante lo que planteas y la propuesta de la Familia Galán ha sido salir de estos enmarques identitarios por la sexualidad.


¿Qué demandas sociales están relevando ahora?


En este momento nuestra acción directa va a ser para reglamentar, no es únicamente que estén en la Constitución Política del Estado o en el Plan Nacional de Desarrollo si no creamos los mecanismos operativos para hacerlo parte de la propuesta política e invertir en lo que se tenga que invertir económicamente para que este plan llegue a todos nosotros.


¿Y cómo se dio esa articulación para colocar los temas de la diversidad?


Como te digo han sido luchas desde distintos puntos, de una presencia pública, desde la apertura de los espacios, porque nada es gratuito, nuestro mismo trabajo día a día en la calle ha apoyado a que se agenden estos temas. La organización LGB de Bolivia, ahora es TLGB por primera vez en la historia, el año pasado se discute a nivel nacional sobre la propuesta internacional que es TLGB y ahí empezamos a problematizar y planteamos que las trans son las que han agendado, las trans son las que con su cuerpo han salido a las calles, la Familia Galán, las travestis, desde el trabajo en la calle, ha habido toda una lucha detrás. Las trans tienen que estar adelante en nuestro país. Entonces los gays llegan hasta el tercer lugar porque en realidad han sido los institucionalizados y los que más bien se han valido para recibir financiamiento por parte de nosotras. Somos convocados por el Ministerio Nacional de Justicia para las reuniones de planteamiento y en este plan la propuesta de los colectivos TLGB eran las que están ahora visibilizadas y con presupuesto.


Creo que ahora estamos en un momento que como país tenemos unas experiencias muy importantes que socializar aunque ha sido muy silencioso el trabajo de Bolivia al mundo pero con esta oportunidad de un nuevo gobierno se visibilizan los movimientos, se visibilizan las propuestas y obviamente que este trabajo es muestra del reconocimiento de la articulación de nosotras no únicamente como Familia Galán sino como todos los movimientos de nuestro país que hemos logrado agendar y ahora creo más bien que es importante ya abrir estos espacios regionales de discusión porque si bien en nuestros países ya tenemos estos avances importantes ahora es importante crear bloques. Hay intentos de bloques pero estos bloques no deberían resumirse a una reunión de café para reunirnos entre las diez que siempre nos hemos visto, sino que nos reunamos las diez y realmente provoquemos movimiento y se visibilice todos aquellos resultados que estamos planteando y creo que eso vamos a hacer lo posible siempre con voluntad política y también con un tema de ampliar la posibilidad de discusión en otros espacios y no solamente congresos TLGB. Vayamos a los encuentros nacionales de economía, vayamos a los encuentros nacionales de salud, creo que esa es la orientación ahora, se está trabajando poco a poco, se está intensificando.


¿Danna está interesada en el parlamento?


Lo había pensado, sí, lo he pensado, cada vez se va nutriendo más este tema y no te mentiría que creo que sí sería una aspiración hacia delante. Se está dando de manera expontánea, naturalmente, está evolucionando la propuesta y en ningún momento yo rechazaría la posibilidad si se abre.
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Entrevista realizada por Belissa Andía. Lima, febrero 2009
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Familia Galán


TESTIMONIO

Andrea
Miembro del colectivo Claveles Rojos


Soy Andrea Vásquez, aunque mi documento de identidad diga el nombre que mis padres eligieron para mí al nacer. Nací en Chiclayo, estudié economía hasta el 7mo ciclo y dejé la universidad porquepensé que estaba estudiando para nada, con mi nueva identidad quien me iba a dar trabajo como economista.

Así comencé a hacer lo que yo creía que se supone que las trans debemos hacer,dedicarme a la peluquería y a la decoración. Las oportunidades laborales se me acortaron, así que vine a Lima hace unos años a buscar mejores posibilidades económicas, la realidad me ha demostrado que no es muy diferente a Chiclayo, pero aquí al menos no están las personas que en Chiclayo me señalan por ser quien soy, aquí puedo pasar desapercibida entre la gente.

Sin embargo, aquí por las noches como trans, soy sujeto de maltratos y abuso de autoridad por parte de los serenos y la policía, así como de la violencia y los prejuicios de extraños que al darse cuenta de mi identidad no dudan en mostrar su rechazo y su ira. Ahora sí deseo acabar mi carrera, en algún momento formar una empresa y poder dedicarle más tiempo a generar cambios en mi país.

Miembro del colectivo trans Claveles Rojos
Siempre he querido hacer algo para cambiar la situación de las otras personas como yo, de personas que luchan por su identidad, por eso un día me contacté con el Instituto Runa y ellos me mostraron que como yo habían otras chicas con los mismos sueños, con las ganas de hacer algo diferente.

Así conocí a las integrantes del colectivo Claveles Rojos. Ser miembro de Claveles Rojos ha significado el primer paso para lograr mi sueño: generar cambios para la población trans en nuestro país. Aúnestoy aprendiendo, recién me estoy empapando de todo lo que significa ser activista y quiero estar a la altura de las circunstancias.

V Encuentro de la Red TLGB

Como representante de Claveles Rojos participé el primer fin de semana del mes de abril en las afueras de la ciudad de Lima en el V Encuentro de la Red TLGB. Participar por primera vez en una reunión de esta naturaleza donde todos juntos, gays, trans y lesbianas daban su opinión y buscaban llegar a acuerdos para poder mejorar las condiciones de vida de nuestra población (TLGB), ha sido una experiencia inigualable, porque no siempre puedes, como trans, hablar en espacios públicos, ni mucho menos que tus ideas sean tomadas en cuenta.

Hubieron espacios en los que me sentí algointimidada al ver la experiencia de mis compañer@s gays, lesbianas y otras trans que tienen años participando del movimiento TLGB. Sin embargo, tomé la decisión de aprender de ell@s, escuchar con paciencia, sin dejar de opinar cuando lo consideré necesario, haciéndome escuchar y respetar.

He aceptado la responsabilidad de ser parte de la comisión de comunicaciones de la Red y daré lo mejor de mí misma para lograr desarrollar un buen papel dentro del movimiento y así hacer que vean que las capacidades que tengo como trans son tan buenas como las de cualquier otra persona.

Mis expectativas

La mayoría de nosotras como trans estamos sumergidas en un mundo de conformismo, porque no le tenemos fe a la sociedad, porque es ésta la que nos margina, nos maltrata y limita nuestras posibilidades de educación y trabajo, por eso es que encontrar a una chica trans interesada en generar cambios es difícil, pero no imposible.

A pesar de que no hay mucha participación no debemos desanimarnos y seguir intentando promover que crean en el cambio. Algún día será posible que más chicas trans se reúnan en sus zonas de vivienda o de trabajo, busquen espacios para emitir su opinión y lograr cambiar, mejorar, nuestras condiciones de vida, que como se resaltó durante el encuentro es muy deplorable producto de la exclusión social y violencia que vivimos día a día como población trans.

Queremos resaltar que la participación de la población trans en espacios que congregan a representantes de la diversidad sexual y de género está generando cambios, está enmarcando la problemática compleja que viven las miles de trans femeninas en nuestro país.

Esperamos que pronto también la población trans masculina tenga representantes dentro del movimiento TLGB para visibilizar y particularizar su problemática que como sabemos no necesariamente es la misma.

Entrevista realizada por Dania M. Farfán Torres
Lima, abril 2009


Boletín TRANSformando del Instituto Runa de Desarrollo y Estudios sobre Género
Año 4. N° 27. Lima abril 2009
Instituto Runa de Desarrollo y Estudios sobre Género – Programa de Diversidad de Género e Identidad
http://www.runa.org.pe/

Dana Internacional



Nacida hombre en Tel-Aviv el 2 de febrero de 1972, es una cantante y compositora israelí. Su nombre auténtico actual es Sharon Cohen, y su nombre de pila anterior a su operación de reasignación sexual era Yaron. Era el más pequeño de tres hermanos y pronto manifestó su vocación por el mundo del espectáculo.

En su adolescencia actuaba como Drag Queen en las discotecas más importantes de Israel cuando el DJ Offer Nissim le descubrió artísticamente.

En 1993 viajó hasta Londres para realizar su reasignación sexual, y desde entonces se cambió su nombre masculino Yaron por el femenino Sharon.

Ese mismo año publicó su primer single, titulado "Saida Sultana", un cover de la canción de Whitney Houston llamada "My name's not Susan". Dicha canción contiene un sampler de "Así me gusta a mí" del DJ valenciano Chimo Bayo, que fue número 1 en Israel.

También publicó su primer disco, de cuyo primer single toma su nombre artístico, "Dana International", consiguiendo gran éxito también en países como Jordania y Egipto.

En 1995 salió a la venta su segundo disco, titulado "Umpatampa", por el que ganó el premio de mejor artista femenina en Israel en 1996. En 1995 también entró en la preselección israelí para el Festival de Eurovisión, quedando segunda detrás de la cantante Liora. Su tercer disco, "Maganona" (Loca) fue censurado en Egipto y Jordania porque temían que un transexual "pervirtiese" a la juventud de esos países. Aun así, se vendieron millones de copias pirata, incrementando su éxito aún más. De este CD salió el gran éxito de Dana "Cinque Milla".

Representó a Israel en el Festival de la Canción de Eurovisión 1998, celebrado el 9 de mayo en Birmingham, (Reino Unido) con la canción "Diva" y ganó obteniendo 174 puntos. Se conoce que se le quiso retirar el premio por su transexualidad, pero ella organizó una protesta internacional y logró recuperar el galardón. Al volver a actuar al final de la gala, vistió una chaqueta de plumas creada por Jean-Paul Gaultier.

El mito de Dana International creció a partir de entonces como la espuma por toda Europa y fue la primera artista israelí en ser entrevistada por la MTV. Vendió 400.000 copias del single en todo el mundo y se posicionó #1 en los charts israelí y español y #11 en el inglés.
Posteriormente, publicó un disco para toda Europa con sus canciones más conocidas en Israel, titulado "The album" y otro con canciones nuevas llamado "Free". Editaría otros dos discos más antes de "The CDs collection". En 2005 Diva fue elegida la decimotercera mejor canción de la Historia de Eurovisión, título por el que compitió en el espectáculo Congratulations.




viernes, 17 de julio de 2009

Esdras Parra la poetisa que fue "hombre"


Esdras Parra Nació en Santa Cruz de Mora, Estado Mérida de Venezuela en 1939 y falleció en Caracas en el año 2004. Fue poeta, ensayista, narradora y traductora.
En los años sesenta publicó los siguientes libros de narrativa: El insurgente (1967), Por el norte el mar de las Antillas (1968), Juego limpio (1968). Fue miembro fundador de la revista Imagen, en la cual trabajó como editora por varios años. Mantuvo una constante presencia en el mundo literario a través de publicaciones periódicas y como promotora cultural.
Después de haber elegido el género femenino y luego de un largo silencio editorial, gana el Premio de Poesía de la II Bienal Mariano Picón Salas de Mérida (1993) con Este suelo secreto (Monte Avila Editores, 1995). Posteriormente publicó dos poemarios: en el 2001, Antigüedad del frío y Aún no en el 2004.
Dejó varios poemas y textos inéditos, al igual que dibujos, actividad a la que se dedicó en sus últimos años.



Carlos Flores
cflores@exceso.net

Su suave presencia reservaba no sólo un carácter recio, sino un escándalo que durante años animó murmuraciones en las peñas de la literatura venezolana. Tuvo el valor de volver a esa provincia melindrosa, tras una larga estadía en Europa y una insólita transformación: cuando fue hombre se le consideró uno de los cuentistas más brillantes de su generación; convertida en mujer sumaría su voz a la gran poesía de Venezuela. Hombre, mujer, o más bien un ángel, como lo llamó un amigo en el momento que partió de este mundo en noviembre pasado

Esdras Parra tenía tantos cojones que cuando le dio la gana de quitárselos para convertirse en mujer, lo hizo. Y no sólo eso, sino que regresó del extranjero —tras la metamorfosis de un sexo que no quería a otro que le suponía encontrar lo mismo que ansía cada uno de los seres humanos asentados en este planeta: felicidad— a la siempre hipócrita, puritana —cuando le conviene— y engavetada sociedad venezolana; y dio la cara, ahora maquillada y elegante, como la gran dama en que se había convertido, o ¿acaso siempre lo fue? “Puedo decir que fue una de las primeras personas en Venezuela que se hizo una operación de cambio de sexo”, escribe Walter Rodríguez en su libro Casi toda la verdad (Planeta 2002). “Siendo hombre amó mucho a una lesbiana. Esa fue la razón por la que se animó a cambiarse de sexo. Impulsado por el amor quiso transformarse en mujer para poder conquistarla, pero todo fue en vano porque ella finalmente se negó”.

Es el martes 16 de noviembre de 2004 y en la sala de terapia intensiva de la Clínica Integra, en la avenida Casanova, Torre Unicentro, frente a Pájarolandia, está acostada Esdras Parra. Han tenido que recluirla de emergencia. Sus hermanos están preocupados, al igual que sus amigos. No se puede hacer otra cosa, salvo esperar y rezar... y recordar, dar la oportunidad a que el pasado adquiera color y surjan pasajes, situaciones. De pronto una extraña imagen es catapultada desde el pasado. Es una escena apocalíptica y cruel, prácticamente sacada del libro de las Revelaciones: animales son arrastrados por la brutal crecida de un río, una vaca puede verse pataleando, mesas, sillas, hasta el techo de una casa, ¡todo el techo! semihundido y convulso entre aguas salvajes. Tres niños están presenciando esa demostración del incontrolable músculo de la naturaleza.

Son tres hermanos: María José, Mauro y Esdras. Sí, Esdras es un nombre extraído de las sagradas escrituras, que además va bien con la escena que se desarrolló en el merideño pueblo de Santa Cruz de Mora, por allá arriba, donde hace frío y todo era tranquilo. Pero ese río, el de aquel entonces (varias décadas atrás), no amenazaba a los hermanos Parra ya que, aunque la corriente pasaba por detrás de la casa donde vivían, nunca salía de su cauce.Crecía pero no se derramaba. Bueno, pero aquello fue hace muchos años y hoy las cosas están un poco diferentes, faltan dos componentes de aquel relato: Esdras Parra ya no está; murió en noviembre de 2004. Y no sólo se ahogaron las vacas en Santa Cruz de Mora, sino que, tras el diluvio de hace algunos meses, todo el pueblo desapareció, como el fragmento de un exagerado relato de realismo mágico.

Es María José Parra, hermana de Esdras, la que hace memoria y conecta con el presente. “Recuerdo eso del río”, ha dicho tras pensar algunos segundos, como ordenando polaroids en los extensos archivos de la mente. “Pero no te puedo contar demasiadas cosas, cosas en las que compartimos. Porque no lo hicimos mucho”.

Entonces engancha ese comentario con otro que sorprende al periodista:“Esa persona era muy retraída, no compartía con nosotros”. Y no será la última vez en que se referirá a Esdras —el que nació como su hermano pero que luego tendría que llamar hermana— con ese frío y distante par de palabras: “esa persona”.

“Mauro y yo vivíamos bochinchando, encaramados en los árboles, jugando.Pero Esdras se sentaba por ahí, limpiecito, siempre acomodado. Nunca tuvimos un contacto cercano, como el que pudieran tener otros hermanos”.

Aquí llega otra interrupción para activar la memoria y luego triscar en diferente dirección: “También recuerdo que una vez le dieron una paliza, porque resulta que hizo el símbolo nazi cerca de una iglesia y se lo llevaron preso. Y cuando mi papá se enteró le dio una paliza. El se prestó a hacer eso porque dibujaba, desde pequeñito fue un pintor”. Se graduó de bachiller en el liceo Libertador de Mérida y, como lo cuenta su hermana, aún notablemente consternada, “empezó con la loquera de que quería irse. El estaba muy metido con el Conac y también con la política. Era adeco”.



Tras un impasse con su madre, que había enviudado, Esdras Parras, ese muchacho tranquilo y callado de apenas diecisiete años de edad, se va a Europa, becado, abriendo una enorme brecha familiar que a duras penas trataba de cerrar con alguna carta esporádica que enviaba a María José o breves visitas a su tierra natal. Aunque su hogar, el verdadero, era Londres, donde vivió inicialmente durante once años, hasta que regresó para ocupar un cargo en Monte Ávila como asistente a la dirección editorial.



Paralelamente escribe narrativa, compilada en tres libros que lo situaron como una notable voz dentro de la literatura venezolana: El insurgente (1967), Por el Norte el Mar de las Antillas (1968) y Juego Limpio (1968). Fue miembro fundador de la revista Imagen, “y jefe de redacción desde sus inicios hasta 1971”, apunta José Napoleón Oropeza, presidente del Ateneo de Valencia e íntimo amigo de Esdras desde una noche de noviembre de 1974, cuando le conoció en casa de Oswaldo Trejo.



“Yo no sabía qué era, no podías distinguir si era hombre o mujer. La gente pudiera pensar que era homosexual, pero no. Esto no tiene nada que ver con el homosexualismo. Y tampoco nuestra amistad se basó en lo que hacía el otro desde el punto de vista sexual. A nosotros nos unió la literatura y la vida. Lo cual no quiere decir que yo tenga que censurar a la gente que consume drogas o toma alcohol”.



Oropeza asegura que, además de su físico, lo que más le llamó la atención de Esdras Parra fue la entrega con que asumía el hecho literario y su honestidad para leer. “Al principio me habló de Castañeda. Era una gran amante de la literatura inglesa y norteamericana. Conocía inglés, francés, italiano y era traductora. Pero lo que más le gustaba era leer poesía y filosofía. Capté enseguida que no le gustaba hablar de lo que escribía sino de lo que leía. Tenía gran desconfianza por sus cosas, un gran temor por mostrarlas a los demás”.



Varias parejas se le conocieron a Esdras Parra, entre ellas una mujer francesa, de nombre Danielle y, como escribe Walter Rodríguez: “Se ha dicho que quiso mucho a las mujeres y hasta tuvo un fugaz romance con una escritora consagrada en nuestro país”. Antonia Palacios es el nombre que ha recorrido prolíficamente entre las fuentes consultadas. “Esdras había querido ser mujer por mucho tiempo antes de viajar a Londres, deseo que manifestaba abiertamente, como cuando iba a comprar ropa femenina asesorado por sus amigas”.

Trás un impasse con su madre, que había enviudado, Edras Parra, ese muchacho tranquilo y callado de apenas diecisiete años, se va a Europa, becado, abriendo una enorme brecha familiar que a duras penas trataba de cerrar con alguna carta esporádica que enviaba a María José o breves visitas a su tierra natal.

El año 1978 resultaría clave para Esdras Parra, una suerte de estación donde finaliza un viaje y comienza otro que se lleva tiempo anhelando realizar. Ahí estaba, marcado por el des-tino. “Yo sé leer el tarot”, detalla José Napoleón Oropeza. “Y un buen día Esdras me dice que le lea las cartas. Y ahí veo que está en una encrucijada, que incluso había como un tránsito sexual o del alma, como si se tratara de una muerte y una resurrección al mismo tiempo.



Recuerdo que Esdras se paró, se puso tensa y me dijo: ‘Me has dicho cosas muy importantes pero eso lo sabrás después’ . Yo iba a Londres a estudiar mi doctorado y ella también, pero se iba como tres meses antes que yo”. Esdras se marcha a Londres en una etapa de experimentación, donde ella misma transmutaría primero psicológica y luego físicamente. Pero también es un tiempo de introspección, de viajes exploratorios dentro de los confines de la psicodelia y la vida azarosa.

Poco antes de que José Napoleón le siguiera, recibe una carta donde le decía que su lectura del tarot era sumamente acertada y le había dicho simbólicamente lo que sucedería. “Yo te veré en el aeropuerto de Heathrow”, le escribió.

“Pero quiero que sepas que Esdras, el que tú conociste, murió y quien te recibirá será una mujer”.

José Napoleón, sorprendido, se dirigió a la casa de María José Parra, en la urbanización El Trigal de Valencia. “Estábamos sentados aquí los dos”, recuerda María José. “Y me cuenta, me enseña una tarjeta que Esdras le había enviado. Yo me iba a desmayar”, asegura, crispándose. Su hermano se convertiría en mujer. “Me puse mal. Pasé una semana terrible. Esa persona me hizo sufrir muchísimo. Después recapacité y recé mucho. Si ella se sentía bien, ¿por qué no apoyarla?”.



Cuando José Napoleón Oropeza por fin se encontró con Esdras en el aeropuerto de Heathrow, el 31 de agosto de 1978, ciertamente no era su amigo sino una señora.Sin embargo, de la manera más natural, le dijo: “Qué bien estás, qué bella estás”. Esdras nunca regresó a Londres.

“Mi hermana”, así la llama Oropeza devotamente, “decidió no volver más allí, porque, repetía siempre, no quería retornar adonde había sido tan feliz, a pesar de que aborrecía el clima londinense”.

Walter Rodríguez escribe que fue lento y difícil el proceso, “en el cual tuvo que correr el riesgo de una cirugía que lo transformó en mujer. Su ausencia duró más de lo que la propia Esdras había previsto, porque tuvo que aprender a impostar la voz en un tono femenino, algo que le llevó mucho tiempo”. Luego resalta que lo más interesante de Esdras fue su vida, sobre todo por la época en que tomó esta decisión tan asombrosa.




“Por lo general, los travestis y los transformistas no se juegan por el amor; para ellos, todo es tener una falda, unos tacones, una buena peluca y una gran caja de maquillaje. Esdras, en cambio, nunca fue un hombre afeminado, y más tarde cuando regresó como mujer, no se escondió, ni se fue a una cueva donde nadie la viera para escribir sobre lo que había vivido. No, por el contrario, siempre ha sido una persona muy digna, muy valiente, nunca la he visto comentar absolutamente nada, ella sigue su camino incólume”.

Rodríguez afirma haber escrito sobre Esdras para “aclarar lo que otras versiones fabuladas pudieran haber contado mal, como es el caso de Francisco Rivera, quien en su libro Voces al atardecer, con el que ganó el Premio Miguel Otero Silva, narró la historia desde un punto de vista errático e injusto”.

En Voces al atardecer aparece Bela, un personaje transexual que, vox populi, estaría basado en Esdras Parras. En un fragmento se lee: “Bela no quería a nadie, su mente era un lodazal o un desierto. No sería nunca una mujer. Por más que se pusiera faldas, tacones altos y más maquillaje que la Taylor en Cleopatra, seguía y seguiría siendo un hombre... Tomás Beckett, por fin, me estaba hablando. Era un hombre endemoniado, Bela, un monstruo sin piedad”.

Aunque, al ser consultado, Francisco Rivera, nervioso y sorprendido declaró haber conocido a Esdras Parra apenas en el año 1976, en Monte Avila y que era muy poco lo que podía referir de ella. Mientras que repitió con intensidad que su novela no tenía nada que ver con ella.“Es una obra de ficción, y lo importante es la obra en sí”, dijo a secas.

A su regreso a Venezuela se encuentra con su hermana María José en Mérida. Al verla, ya estaba preparada. “Le pedí a dios que me iluminara, le dije que contara conmigo... pero qué elegante y bella se veía. No era como un transformista, sino muy natural. Esdras tenía una voz muy suave, bajita. La clase que tenía esa persona... Nos seguimos viendo en Caracas, nos tomábamos un café en Sabana Grande pero nunca en su apartamento. Era imponente, tenía un carácter bien fuerte”.

Esdras continuó durante un tiempo en la revista Imagen, pero no en Monte Avila. En 1993 obtuvo el Primer Premio de Poesía de la II Bienal Mariano Picón Salas con Este suelo secreto, que se publicó en 1995 por Monte Avila Editores, y su más reciente publicación fue el poemario Aún no, editado por el poeta Victor Bravo bajo su sello El otro, el mismo.“En la poesía de Esdras hay un lenguaje distinto”, explica José Napoleón Oropeza, “un sentido de despojamiento de la interioridad, un desdoblamiento que revela su condición humana; esas zonas en las que se debatió a lo largo de su vida.

Había una búsqueda angustiosa por abolir todo sentimiento y existe un jue-go de máscaras. El extremado amor (manuscrito inédito) es como la conjunción de las virtudes de sus primeros cuentos con su poesía”.

También fue miembro activo del Círculo de Dibujo de Caracas durante varios años “Era muy reservada”, la recuerda Myriam Alamo, compañera dibujante. “Durante un tiempo no participaba mucho en las exposiciones, aunque luego de unos años para acá sí lo hizo.Dibujaba estupendo, con mucha espontaneidad”.

Fue una llamada de alarma la que recibió José Napoleón Oropeza en febrero de 2004. Esdras le solicitó que fuera a Caracas porque tenía que comunicarle algo grave. Le había salido una cosa en la lengua que le estaba molestando.

“Me la voy a operar”, le dijo.

Un año antes, en medio de un almuerzo, le había confiado a José Napoleón que se estaba preparando para morir. Había leído El oscuro lado del infinito de Carlos Castañeda y se sentía lista para dejar este mundo. “Cuando le hicieron la biopsia le salió un tumor maligno. Eso fue en febrero y en junio o julio tuvo una recaída. El cáncer se había convertido en metástasis”, recuenta un visiblemente sentido José Napoléon Oropeza.

Tres semanas antes de su muerte, los dos viejos amigos almorzaron juntos cerca del apartamento de Esdras en Los Palos Grandes. “Luego del almuerzo empezó a llover muchísimo, a cántaros.

El aguacero más grande que he presenciado en este país. Ella pagó la cuenta con un cheque. Afuera yo tomé un taxi.

No quiso que la acompañara de regreso a su edificio. En la esquina hay una mata de caucho con las raíces hacia fuera.

De pronto vi a Esdras de pie, con su paraguas, como si estuviera pegada al árbol, a sus raíces. Yo sabía que era la última vez que la vería”. Y tenía razón.

El 17 de noviembre de 2004 fue su segundo día en la Clínica Integra, de la avenida Casanova. Anteriormente había estado recluida en la Clínica El Avila, pero tuvo que cancelar la cuenta con su propio dinero. Así que recurrió al seguro del Conac, que la llevó a la Clínica Integra donde pasaría los últimos tres días de su insólita vida.


“El último mes de su enfermedad se sentía tan mal que me maltrataba a mí y a mi hermano. Estaba más agresiva que antes, más ácida”, recuerda su hermana, María José. “Yo nunca pensé que se iba a morir tan rápido, en tres días... todo eso me tocó vivirlo junto a ella. Nunca compartimos mucho como hermanos, pero era mi hermana y yo le tenía mucho cariño”.



El seguro del Conac canceló lo que le correspondía, pero quedó una deuda de siete millones de bolívares a la espera de ser saldada. “No puedo movilizar la cuenta de Esdras, por el cambio de sexo, pero eso se ha solucionado bastante”.

En algún lugar del pasado quedaron las caminatas junto a José Napoléon Oropeza en la playa del hotel Tanit, en Hammamet, Túnez, una magnífica Semana Santa. A las dos de la tarde del jueves 18 de noviembre, Esdras Parra, la persona, no el personaje, murió. José Nepoleón sintió un estruendo fuertísimo y sin que nadie se lo dijera sabía lo que había ocurrido.
Se fue como había vivido:

“Sigilosa, sin hacer ningún ruido”, y segura de haber completado su máxima obra, el poema mayor, que fue ella misma y su cuerpo, un verso lacerante y paradójico.Pero valiente, como pocas o pocos.


Tomado de : Revista EXCESO de Venezuela. Nº 184. 01 de abril de 2005


Ser o no ser, he ahí el dilema. ¿Discriminación?


Hace algunas semanas fue deslegitimada la asociación Transsa Dominicana por no pertenecer a la comunidad trans. Algunas voces de respaldo defendieron la legítima representatividad trans en esta asociación pero quedó la inconformidad y el malestar.

Hay dos situaciones que debemos analizar. Por un lado el hecho de que alguien más, en este caso la Red Trans Latinoamericana, se arroge la facultad, el derecho, el poder y la autoridad para determinar quiénes o qué institución es trans o no lo es. Por otro lado, la propia concepción de Transsa para verse a sí misma como una interlocutora y activista válida de la comunidad trans.

Cuando la Red Trans Latinoamericana cuestiona a los integrantes de Transsa porque son transformistas y no han adoptado la identidad trans (travesti, transgénero, transexual), abre una gran brecha para que a su vez otra instancia, llámese Iglesia, Estado, cualquier persona, le diga “tú no eres mujer”, “tú no eres hombre”, “tú no eres lo que dices ser”.

No estamos diciendo que no se pueda cuestionar una postura personal por el sólo hecho de serlo, pero hay una diferencia entre cuestionar a un político que prometió alguna acción y no la cumplió, pues hay un referente concreto, y cuestionar la identidad de alguien que genuinamente se siente lo que es.

No es la primera vez que una institución es cuestionada por otra (también fue deslegitimada la Casa Trans de Ecuador), o una persona por otra, sucede también en el movimiento feminista y seguramente ha sucedido en todas las organizaciones de izquierda, socialistas, comunistas, ecologistas y demás. Entonces, cabe la pregunta, ¿cómo y desde qué parámetros podemos legitimar una identidad?, ¿debemos tener el rol de deslegitimar o legitimar a quienes trabajan en pro de alguna identidad o ideología?

Pasamos al segundo punto. Transsa se define como “un grupo de transformistas, travestis, transexuales y transgéneros (trans) trabajando para lograr la unificación y el mejoramiento de la calidad de vida de su población mediante los principales problemas que afecta nuestra comunidad en materia, de Derechos Humano: Laborales, servicios de salud y Educación; promoviendo liderazgo, apoyo emocional, y respeto, a todos los trans, en República Dominicana”.

Participan activamente en defensa de los derechos de las personas trans, en apoyo a los derechos de las mujeres (contra la violencia, a favor del aborto), contra cualquier situación que vaya en contra de los derechos humanos, del respeto a la dignidad, a la justicia y a cualquier otro derecho ciudadano.

El reclamo provenía de la palabra o la identidad transformista.

Sin embargo, el travestismo es conocido también como transformismo, quizá se utiliza esta última definición para referir a un estado transitorio y al travestimo para un estado más permanente, pero entonces se disputa el concepto con la identidad transgénero, alguien que adopta las ropas, la postura, el rol del otro género, sin someterse a una intervención quirúrgica, cuando ésta se hace todavía más permanente y se somete el cuerpo al cambio físico y sexual, se vuelve transexual. Por tanto, los límites son muy estrechos, variables, cambiantes.

De esto modo las identidades trans, en las que incluimos el transformismo, tienen la riqueza de romper el binarismo, de trastocar nuestra forma convencional de entender los géneros, los sexos y la identidad de una manera única, eterna y anquilosada. Por tanto, hay que tener mucho cuidado a la hora de en vez de sumar esfuerzos, debilitar la precaria comunidad trans y las acciones que desde cada rincón del planeta diferentes instituciones y personas se preocupan por realizar.

No estamos diciendo no al diálogo y a la diferencia de opiniones alturada y enriquecedora sobre los conceptos, las vivencias, las estrategias, los errores y aciertos de la comunidad trans, estamos rechazando una mega autoridad para definir a los otros, para negar a los otros, justamente para desmerecerlos como interlocutores e interlocutoras válidas en pro de una misma lucha.

Esa actitud sólo lleva al aislamiento y al autoritarismo, en vez de a la creación de una comunidad mundial, real y políticamente capaz de trabajar en pro de los derechos humanos y en especial a favor de las personas trans.



(Tomado del Boletín de la ILGA)
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