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viernes, 21 de diciembre de 2012

Entrevista con Mauro Cabral: “La identidad es una metáfora”


Ley de Identidad de Género argentina, aprobada el 9 de mayo de 2012 y resultado de luchas activistas, reconoce la identidad y permite modificaciones corporales sin necesidad de un diagnóstico. / Nuria V. Albalao

La Ley de Identidad de Género argentina, aprobada el pasado 9 de mayo, permite a cualquiera modificar su nombre y sexo en el DNI sin ningún requisito previo más que la expresión de su voluntad. En la mayoría de países con leyes parecidas se exigen  diagnósticos médicos, tratamientos hormonales y quirúrgicos e incluso la esterilización previa. Además, esta ley contempla el acceso gratuito a los tratamientos y operaciones de reasignación de sexo. En palabras del propio Cabral, “demuestra que se puede tener acceso al reconocimiento de la identidad y a modificaciones corporales sin que sea necesario un diagnóstico. Es la respuesta a algo que muchos activistas en muchos lugares estábamos buscando”.

DIAGONAL: ¿Cómo fue posible el planteamiento de esta propuesta?
MAURO CABRAL: Tiene que ver con la fuerza que tiene en Argentina el derecho a la identidad. La experiencia con el robo de bebés durante la dictadura y los cientos de nietos y nietas que todavía están perdidos hace que el derecho a la identidad sea un argumento contra el cual prácticamente no se discute. Es un lenguaje que en Argentina se conoce bien. Es decir, esto que es la identidad legal, la identidad que me reconoce el Estado, no es mi identidad verdadera. Y ese desconocimiento produce una serie de violencias que no son sólo jurídicas, sino que son sobre la vida cotidiana. Tengo el derecho humano a ser reconocido por el Estado y por los demás en la que es mi verdadera identidad.

D.: ¿Por qué plantearon este derecho como un derecho humano?
M.C.: Hace poco tiempo que se empezó a hablar de cuestiones de identidad de género en NacionesUnidas. En 2006 los principios de Yogyakarta (Indonesia) vincularon el marco existente de la legislación internacional de derechos humanos con cuestiones de orientación sexual y de identidad de género [un documento que el mismo Cabral ayudó a redactar]. Personalmente me siento un poco incómodo con esa retórica.

Para que todo este sistema funcione uno debe creer en algo así como la “identidad” de género: creer que todos tenemos una, que todos sabemos cuál es, que es estable y permanente. La identidad de género es una metáfora, una herramienta, y funciona. Y si funciona es porque tiene ciertos costados negativos que comprometen cualquier lucha que se lleve a cabo con este término.

La identidad de género, como la orientación sexual, exige una antropología, una concepción del ser humano que sigue siendo una concepción occidental, yo diría del Norte global. Todos somos sujetos creados por la psiquiatría norteamericana de los años‘50. De alguna manera, los movimientos LGTBI han conseguido transformar esos saberes en una retórica política efectiva, pero no nos tenemos que olvidar de que hay toda una vida que no encaja dentro de los parámetros cartesianos de la identidad sexual y de la identidad de género.

En general no se habla de expresión de género ni de diversidad corporal, que para mí son cuestiones centrales y que no existen porque no están en el vocabulario político de los movimientos.

D.: ¿Cuáles son las demandas del movimiento intersexual en Latinoamérica?
M.C.: El movimiento está en problemas en todas partes. La demanda universal es que no se realicen intervenciones quirúrgicas no consentidas en niños y niñas intersex. Yo estoy un poco aburrido de ese planteamiento, aunque lo apoyo al cien por cien. Me parece que el movimiento en gran medida está atrapado en la defensa de la integridad corporal de ese niño o esa niña que todavía no nació y cuyo cuerpo queremos salvar.

Como activista estoy más interesado en saber cómo articular políticamente la experiencia de aquellos que ya hemos sufrido mutilación genital. A la gente le gusta hablar de la mutilación genital como algo que debe prevenirse, que tiene que parar, que se tiene que prohibir. Pero no le gusta hablar de la mutilación genital una vez que ha tenido lugar. Generalmente nadie se pregunta cómo esos niñitos que están mutilados van a transformarse en adultos que probablemente tengan también una vida sexual mutilada.

¿Cómo nuestra cultura –y también la cultura queer– lidia con un cuerpo genitalmente mutilado? Me interesa trabajar en términos de reparación, pero también resaltar que a la gente le interesan las personas intersex en la medida en que su existencia parece ser un ejemplo privilegiado de la diversidad corporal, pero no le interesa nada esa diversidad corporal que produce la medicina, esos cuerpos que no sienten: donde el bisturí corta, no se siente.

TÉRMINOS BÁSICOS

Consentimiento informado

El artículo 18 de los Principios de Yogyakarta hace una llamada específica a los Estados para que aseguren que “el cuerpo de ninguna criatura sea alterado irreversiblemente por medio de procedimientos médicos que procuren imponerle una identidad de género sin su consentimiento pleno, libre e informado, de acuerdo a su edad y madurez”.

Intersexualidad

Término usado para definir una variedad de condiciones por las que una persona nace con una anatomía sexual o reproductiva que no encaja en las definiciones típicas de hombre y mujer. Por ejemplo, una persona puede nacer con apariencia de mujer pero teniendo una anatomía masculina en su interior. O con un mosaico genético: unas células son XX y otras XY. La variedad de condiciones es muy amplia y pueden manifestarse en el nacimiento o durante la pubertad. Incluso muchos intersexuales jamás sabrán que lo son. Aunque refleja variaciones biológicas reales, es una categoría construida socialmente. Actualmente quienes deciden si alguien encaja en la definición de “hombre”, “mujer” o “intersexual” son los médicos.

Mutilación genital

La identidad sexual de las personas intersexuales suele haber sido asignada por padres o médicos. A menudo se realizan  intervenciones quirúrgicas dañinas para la salud, con efectos secundarios como dolores, infecciones o pérdida de sensibilidad genital. Recortan la capacidad de decidir en un futuro y eliminan la oportunidad de que las culturas reconozcan la diversidad corporal.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Realizan primer Foro Internacional Intersex


El primer Foro Internacional Intersex tuvo lugar en Bruselas entre el 3 y el 5 de setiembre del 2011. Este evento histórico reunió a 24 activistas que representaban a 17 organizaciones intersex de todos los continentes.

En todo el mundo las personas intersex son sometidas a procedimientos quirúrgicos y hormonales de modificación corporal que son inhumanos y degradantes, sin el consentimiento de la propia persona, a discreción de los médicos y sin regulación legal. Estas intervenciones se llevan a cabo para “normalizar” los genitales y los cuerpos, con el fin de amoldar a las personas intersex al binario sexual de hombres y mujeres. La patologización de las personas intersex tiene como resultado gravísimas violaciones a los Derechos Humanos, así como la violencia contrala integridad corporal y la dignidad personal.

El Foro acordó las siguientes demandas con el objetivo de terminar con la discriminación contra las personas intersex y para asegurar el derecho a la integridad corporal y a la auto-determinación:

1. Poner punto final a las prácticas mutilantes y “normalizadoras”, tales como las cirugías genitales, los tratamientos psicológicos y otros tratamientos médicos, incluyendo el infanticidio y el aborto selectivo (con causa intersex), en algunas partes del mundo.

2. Asegurar que el consentimiento personal, libre, anterior y plenamente informado de la persona intersex sea un requisito obligatorio para todas las prácticas y protocolos médicos.

3. Crear y facilitar contextos de contención, comunicación y celebración para las personas intersex, sus familias y quienes los rodean.

Esta red informal recientemente establecida abogará por el respeto de los derechos humanos de las personas intersex a nivel internacional, regional y nacional. El Foro espera volver a reunirse hacia finales del año 2012.

El Foro fue facilitado y auspiciado por ILGA (La Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex), y su Región Europea, ILGA-Europa. El Foro también incluyó representantes de TGEU (la red Transgénero Europea), IGLYO (la Organización Internacional de Jóvenes y Estudiantes Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgéneros y Queer), y seguirá construyendo alianzas más amplias con otras organizaciones de derechos humanos e igualdad, que trabajan en áreas tales como derechos de las mujeres, derechos de los pueblos originarios y personas con discapacidad.

Fuente: Ilga.org


lunes, 23 de noviembre de 2009

Intersexualidad: "Primero tuve que entender mi cuerpo para poder entender mi sexualidad"

  • Los médicos confundieron los genitales de Gabriel Martín al nacer.
  • Hasta su adolescencia pensaron que era una chica.


Desde pequeña, Patricia sabía que algo no iba bien. Tenía que soportar que compañeros de clase la calificaran de "machote" y que profesores la confundieran con un chico. Ella se divertía más jugando con los geyperman de su amigo Juan que con las muñecas que le regalaban.

Al nacer, en 1971, los médicos no creyeron necesario hacerle ninguna prueba ante la evidencia de que era una niña: parecía que tenía vulva. Pero Patricia descubrió a los 16 años que era un chico. Y pasó a llamarse Gabriel.

Por algún problema de la gestación, no se desarrolló el pene y los testículos le quedaron ocultos en las ingles. Nació con un DSD (desajuste en el desarrollo sexual), la "intersexualidad" (antes conocidos como hermafroditas).

Bastante común

"Es un problema bastante común. Lo sufre un 1% de la población en algún grado", explica a 20 minutos Gabriel Martín, psicólogo e intersexual varón. Descubrió que era hombre por su tesón. "Desde pequeño sabía que algo no iba bien, pero con la adolescencia todo se acentuó. Me salió vello, se me desarrolló el pene...", recuerda. Y empezó a investigar, buscando una explicación a lo que le pasaba. Encontró la respuesta "en El libro de la vida sexual, de López-Ibor, una obra retrógrada que me dio una idea".

Los análisis del endocrino confirmaron que era un hombre. A partir de entonces, redefinió su vida. En el instituto le empezaron a tratar como un chico, rectificaron su nombre en los documentos... "Encontré comprensión", afirma.

Su historia fue más allá: a los 23 años descubrió que era gay. "Primero tuve que entender mi cuerpo para entender mi sexualidad", relata. Asegura que "fue un trauma. Mi vida era una mezcla". Pero eso quedó atrás. Ahora, entre risas, dice que ha salido "tres veces del armario". Cuando descubrió que era un hombre, cuando lo explicó y con su homosexualidad.

Ayuda a los familiares

"En casos así te encuentras con la soledad más absoluta. Nunca, nada, nadie. Son las tres palabras que definen la situación", afirma Gabriel. Como psicólogo e intersexual, es uno de los grandes entendidos en la materia y ayuda a personas que padecen DSD y a sus familiares a superar esta situación desde su trabajo en la Coordinadora Gai-Lesbiana de Barcelona.

Es uno de los ponentes que participarán en la conferencia mundial que organiza la International Lesbian and Gay Associaton en Río de Janeiro en 2010.




jueves, 19 de noviembre de 2009

Revelarán género de Semenya, campeona mundial de 800m


La corredora sudafricana, Caster Semenya, sabrá el viernes si seguirá siendo elegible para competir como mujer.


Se tiene entendido que la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) revelará si Semenya tiene características intersexuales. Ella podría ser suspendida, se le podría ordenar que se someta a una cirugía o podría recibir la aprobación para competir como mujer.


Semenya está siendo protegida por un fuerte dispositivo de seguridad en el Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria, donde estudia Ciencias del Deporte.


Semenya irrumpió en la escena mundial cuando corrió los 800 metros en julio con un tiempo de un minuto, 56,72 segundos, aplastando su mejor tiempo por personal previo por más de siete segundos.


También rompió el récord de los 800 metros de la sudafricana, Zola Budd, el cual duró

mucho tiempo, antes de llegar a Berlín como nueva campeona juvenil africana.


Posteriormente, la adolescente dejó muy por detrás a sus rivales en Berlín para ganar la carrera por 2,65 segundos de diferencia respecto a la campeona de 2007, Janeth Jepkosgei, registrando un tiempo de un minuto 55,45 segundos, el tiempo más rápido del año.



Antes de la carrera, se reveló que la IAAF demandó a Semenya que se sometiera a un examen de género antes del Campeonato Mundial por temor a que ella no fuera capaz de competir como mujer.


Después de los hallazgos de los exámenes iniciales, la IAAF le pidió a Sudáfrica que la retirara de su equipo, pero Atletismo de Sudáfrica (ASA) insistió en que ella debería correr y desde entonces ha sostenido que ella es mujer, una afirmación respaldada por su familia.


A principios de este mes, el organismo olímpico sudafricano suspendió al presidente de ASA, Leonard Chuene, después de que él admitiera que mintió respecto al tema de si Semenya había sido sometida a un examen de género antes de los campeonatos de Berlin.


domingo, 25 de octubre de 2009

¿Qué hacer con un hijo intersexual?


La medicina y el derecho están de acuerdo en que los niños que nacen con genitales ambiguos tienen derecho a escoger el sexo que definitivamente quieren tener.

El tema de los hermafroditas va y viene en las noticias porque, naturalmente, siempre resultará intrigante el hecho de que un ser humano pueda tener órganos y caracteres sexuales masculinos y femeninos. El más reciente escándalo al respecto es protagonizado por la atleta surafricana Caster Semenya, dado que su apariencia no cumple con los parámetros de lo que se supone debe ser una mujer, sino que se aproxima más al estereotipo del varón.

El episodio es una buena oportunidad para volver a hablar sobre una condición que, si bien no es muy frecuente, puede afectar a cualquier hogar y su manejo inadecuado amenaza con desencadenar infelicidad y confusión. Ya de por sí, el tema es intrincado, porque cuestiona a los seres humanos sobre eso que ellos conocen como “normal” en materia de sexualidad y los pone hoy, por qué no, ante la posibilidad de un tercer sexo.

Dada esa complejidad, hay mucha imprecisión al respecto. Por ejemplo, decir que Caster es hermafrodita porque no tiene ovarios ni útero, pero sí testículos ocultos en su vagina, como lo publicaron los medios, es inexacto, ya que para serlo debería tener tanto testículos como ovarios, además de una combinación de órganos sexuales externos de ambos géneros. En realidad, el hermafroditismo es una muy rara forma del amplio y variado campo de la intersexualidad, como se llama a la combinación en un organismo humano de las características que distinguen a cada sexo. Estos trastornos se dan en la gestación, debido, por ejemplo, a trastornos genéticos o endocrinos.

Como se recuerda, un bebé de sexo masculino se da por los 23 cromosomas Y del padre y 23 cromosomas X de la madre, mientras que una niña es el resultado de los 23 X y 23 X que le aporta cada uno.

Cuando los espermatozoides del padre o el óvulo de la madre poseen más de 23 cromosomas, se presentan conformaciones genéticas como XXY o XXXY, que se traducen en las alteraciones físicas que definen a los intersexuales.

El llamado hermafroditismo verdadero sería el producto de estos desordenes y, en virtud de él, la criatura nace con un ovario de un lado y un testículo en el otro. Otros, pueden presentar un ovotestis, es decir, una gónada con tejidos de ambos tipos. En fin, de acuerdo con los estudios de los doctores Guinet y Decourt, hay 98 variedades de hermafroditismo verdadero.


La intersexualidad es también el reflejo de fallas como el síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos, en el cual, un paciente genéticamente masculino nace con algunas o todas las características de una mujer. De igual modo, se debe a trastornos como la hiperplasia renal congénita y la deficiencia de 5 alfa reductasa, entre otros.
Por ello, el nuevo ser puede presentar al nacer desde las citadas mezclas de órganos sexuales, hasta particularidades de seudohermafroditismo como micropenes o clítoris inusualmente largos. Los varones pueden presentar una deformidad llamada hipospadias, en la cual el orificio de la uretra, o meato urinario, no termina en el glande, sino en la unión entre el pene y el escroto.

¿Qué hacer cuando un niño nace intersexual? ¿Es un fenómeno? ¿Bajo qué sexo se le debe criar? Tales son las incógnitas que se les plantean a los padres que afrontan una situación de este tipo y, aunque la ciencia ofrece soluciones a estos trastornos, no todo está dicho, sino que el tema más bien vive un proceso de vuelco total.

Para entenderlo, hay que recordar que hace cosa de cuarenta años surgieron las cirugías de reasignación sexual como la panacea para estos casos. Su auge se basó en la creencia de que la sexualidad es neutral en el momento de nacer, luego se le puede manipular. Médicos pioneros como John Money creían que la apariencia de los genitales es crucial y que, por tanto, la cirugía estaba llamada a eliminar la insana ambigüedad de los intersexuales. Así, una niña con un clítoris muy grande, de más de nueve milímetros, era sometida a una reducción de tal órgano. Por su parte, un niño con un pene de menos de dos centímetros y medio, o micropene, era castrado y a cambio se le construía una vagina y se le criaba como a una niña. Tales intervenciones solían ser realizadas antes de los 2 años de edad y sin estudiar a fondo y de manera personalizada las causas de la intersexualidad.

Pero toda esa filosofía empezó a agrietarse en los años 80, cuando el que se creía el caso de reasignación sexual más exitoso hasta ese momento, fracasó. Su protagonista, John, o Joan, nació como un niño, pero en una cirugía perdió su pene. De inmediato, se le construyó una vagina y creció como una niña llamada Joan. Al llegar a la adolescencia, recibió un tratamiento de hormonas femeninas que ensancharon sus caderas y le hicieron crecer los senos. “Nadie creería que nació siendo un niño”, decían sus médicos.

Sin embargo, a los 14 años, ella declaró que no se sentía hembra, sino varón, se rebeló contra el tratamiento endocrino y su insistencia fue tanta, que convenció a sus nuevos médicos de construirle un pene, extirparle los senos y darle hormonas masculinas. De ahí en adelante ha vivido como un hombre y hoy es un feliz padre de familia.


Si bien aquel no fue un caso de intersexualidad, es bien ilustrativo, dice el doctor Milton Diamond, uno de los más apasionados defensores de los derechos de los niños intersexuales. Él ha documentado decenas de episodios de pacientes intersexuales a los que se les reasignó su sexo desde temprano y luego se rebelaron contra eso. Entre ellos se destaca la atleta olímpica austriaca Erika Schinegger, quien como Caster fue sometida a un examen de género tras sus sorprendentes logros en los años 60. Resultó que era un hombre que ignoraba que lo habían convertido en mujer por haber nacido con hipospadias.

Decenas de casos como estos empezaron a ser reportados, dice Diamond, al tiempo que nunca se conoció un solo testimonio de una reasignación exitosa de hombre a mujer. La fe en la cirugía también decayó con el auge del fenómeno de los transexuales, quienes, sin ser intersexuales, sienten que no tienen los genitales que creen que deberían tener. Luego entonces, la sexualidad no es tan neutra, arguye Diamond.

La inconveniencia de la reasignación sexual temprana también es delatada por los cada vez más influyentes grupos de presión, como la Sociedad de Intersexo de Norteamérica. Y ha sido un amplio sector de la misma comunidad médica el que se han dedicado a refutar las viejas prácticas. Doctores como el propio Diamond han encontrado que tener un micropene no siempre es motivo de frustración sexual para los hombres si se les trata con ayuda sicológica y curas hormonales. Por el lado de las mujeres con un clítoris largo, está demostrado, de acuerdo con el experto estadounidense, que ello no acarrea peligros ni ventajas, mientras que las operaciones suelen traer efectos nocivos como falta de orgasmo.


Para el doctor Diamond lo más recomendable es actuar con cautela y tomarse todo el tiempo que sea necesario antes de decidir un procedimiento si este se realiza cuando el paciente aún no tiene capacidad de decisión. En caso de que se opte por ella, “la asignación sexual debe ser provisional y sujeta a revisión por el niño intersexual cuando él, o ella, madure”, agrega. Incluso, y esta tendencia hoy lleva la delantera, él cree que un niño con genitales ambiguos puede crecer con ellos tranquilamente hasta llegar a la edad en que pueda escoger el sexo que quiera tener, si se le brinda asesoría sicológica y cuenta con el acompañamiento de su familia.

Al respecto, el derecho ha avalado lo dicho por la ciencia. En Colombia, por ejemplo, la Corte Suprema determinó en los años 90 que estas intervenciones deben contar siempre con la aceptación del paciente. En ese mismo orden de ideas, Diamond y otros colegas abogan porque los niños intersexuales, con o sin cirugías, sean informados acerca de su condición, con el fin de comenzar a derribar el tabú sobre la intersexualidad, ahora que se discute la aceptación de un tercer sexo. Para justificarlo, antropólogos han identificado categorías de este pretendido tercer género en muchas culturas, tales como los Berdache de Norteamérica, los Hijra en India y los Xanith en Omán.

Con todas esas delicadas cuestiones en juego, el reciente simposio ‘Genitales, identidad y género’ reunido en Nueva York, les hizo un llamado a los padres de niños intersexuales para que recuerden que lo importante no son sus prejuicios morales y sociales, sino el bienestar de sus hijos, que no siempre está cifrado en una cirugía prematura que a lo mejor los hará sentirse prisioneros en el cuerpo del hombre o la mujer que no son.



La intersexualidad


El término antiguo para esta afección, hermafroditismo, provino de juntar los nombres de un dios y una diosa griegos, Hermes y Afrodita. Hermes era el dios de la sexualidad masculina (entre otras cosas) y Afrodita la diosa de la sexualidad, el amor y la belleza femeninas.

Aunque los términos antiguos todavía se incluyen en este artículo como referencia, han sido reemplazados por parte de la mayoría de los expertos (al igual que pacientes y sus familias) dado que son engañosos, confusos e insensibles. Este grupo de afecciones cada vez más se está llamando trastornos del desarrollo sexual (DSD, por sus siglas en inglés).

Causas

La intersexualidad se puede dividir en 4 categorías:

Intersexualidad 46, XX
Intersexualidad 46, XY
Intersexualidad gonadal verdadera
Intersexualidad compleja o indeterminada
Cada una se aborda con más detalle a continuación. NOTA: en muchos niños, la causa de la intersexualidad puede permanecer indeterminada, incluso con las técnicas de diagnóstico modernas.

Intersexualidad 46, XX: la persona tiene los cromosomas de una mujer, los ovarios de una mujer, pero los genitales externos con apariencia masculina. Esto generalmente es el resultado de un feto femenino que ha estado expuesto a hormonas masculinas en exceso antes del nacimiento. Los labios mayores (“labios” o pliegues de la piel de los genitales externos femeninos) se fusionan y el clítoris se agranda para aparecer como un pene. Esta persona generalmente tiene un útero y trompas de Falopio normales. Esta afección también se denomina 46, XX con virilización y solía llamársele pseudohermafroditismo femenino. Existen algunas causas posibles:

Hiperplasia suprarrenal congénita (la causa más común)

Hormonas masculinas, como la testosterona, consumidas por la madre durante el embarazo.

Tumores productores de hormonas masculinas en la madre, entre los cuales los más comunes son los tumores ováricos. A las madres que tengan hijos con intersexualidad 46, XX se les debe hacer un chequeo, a menos que haya otra causa clara.

Deficiencia de aromatasa, que puede no notarse hasta la pubertad. La aromatasa es una enzima que normalmente convierte las hormonas masculinas a hormonas femeninas. El exceso de actividad de la aromatasa puede llevar a exceso de estrógenos (hormona femenina) y la escasez de actividad a intersexualidad 46, XX. En la pubertad, estos niños XX, que han sido criados como niñas, pueden comenzar a tomar características masculinas.


Intersexualidad 46, XY: la persona tiene los cromosomas de un hombre, pero los genitales externos no se han formado completamente, son ambiguos o claramente femeninos. Internamente, los testículos pueden ser normales, estar malformados o ausentes. Esta afección también se denomina 46, XY con subvirilización y solía llamársele pseudohermafroditismo masculino. La formación de los genitales masculinos, externos y normales depende del equilibrio apropiado entre las hormonas masculinas y femeninas; por lo tanto, requiere una producción y funcionamiento adecuado de las hormonas masculinas. La intersexualidad 46, XY tiene muchas causas posibles:


Problemas con los testículos. Los testículos normalmente producen hormonas masculinas pero, si no se forman apropiadamente, esto llevará a subvirilización. Existen muchas causas posibles para esto, incluyendo disgenesia gonadal pura XY.

Problemas con la formación de testosterona. Ésta se forma a través de una serie de pasos; cada uno requiere una enzima diferente. Las deficiencias en cualquiera de estas enzimas pueden provocar testosterona inadecuada y producir un síndrome de intersexualidad 46 XY diferente. Tipos diversos de hiperplasia suprarrenal congénita pueden encajar en esta categoría.


Problemas con el uso de testosterona. Algunas personas tienen testículos anormales, producen cantidades adecuadas de testosterona, pero todavía tienen intersexualidad 46, XY.

Deficiencia de 5-alfa-reductasa. Las personas con esta deficiencia carecen de la enzima necesaria para convertir la testosterona a deshidrotestosterona (DHT). Existen al menos cinco tipos de deficiencia de 5-alfa-reductasa. Algunos de los bebés tienen genitales masculinos normales, algunos genitales femeninos normales y muchos tienen algo de los dos. La mayoría cambia a genitales masculinos externos alrededor del tiempo de la pubertad.

Síndrome de insensibilidad a los andrógenos (AIS, por sus siglas en inglés). Es la causa más común de intersexualidad 46, XY. Aquí las hormonas son todas normales, pero los receptores para las hormonas masculinas no funcionan apropiadamente. Existen más de 150 defectos diferentes identificados hasta ahora, y cada uno causa un tipo diferente de AIS. A este síndrome también se lo ha denominado feminización testicular.


Intersexualidad gonadal verdadera: aquí la persona debe tener tanto tejido ovárico como testicular. Esto podría ser en la misma gónada (un ovotestículo) o la persona podría tener un ovario y un testículo. Puede tener cromosomas XX, cromosomas XY o ambos. Los genitales externos pueden ser ambiguos o pueden tener apariencia masculina o femenina. Esta afección solía llamarse hermafroditismo verdadero. En la mayoría de las personas con intersexualidad gonadal verdadera, la causa subyacente se desconoce, aunque en algunos estudios con animales ha sido vinculada a la exposición a pesticidas comunes para la agricultura.


Trastornos de intersexualidad compleja o indeterminada del desarrollo sexual: muchas configuraciones de cromosomas distintos a las combinaciones simples 46, XX o 46, XY pueden ocasionar trastornos del desarrollo sexual y abarcan, entre otros, 45, XO (solamente un cromosoma X) y 47 XXY, 47, XXX: ambos casos tienen un cromosoma sexual adicional, sea un X o un Y. Estos trastornos no ocasionan una condición de intersexualidad donde haya discrepancia entre órganos genitales externos e internos. Sin embargo, puede haber problemas con los niveles de hormonas sexuales, el desarrollo sexual en general y alteración en los números de cromosomas sexuales.

Síntomas

Los síntomas asociados con la intersexualidad dependerán de la causa subyacente, pero pueden abarcar:

Genitales ambiguos al nacer
Micropene
Clitoromegalia (agrandamiento de clítoris)
Fusión parcial de los labios
Testículos aparentemente no descendidos (que pueden resultar ser ovarios) en niños varones
Masas labiales o inguinales (ingle), que pueden resultar ser testículos, en las niñas
Hipospadias [la abertura del pene está en un lugar diferente a la punta; en las niñas, la uretra (canal urinario) se abre en la vagina]
Genitales que aparte de esto tienen apariencia inusual al nacer
Anomalías electrolíticas
Ausencia o retraso de la pubertad
Cambios inesperados en la pubertad
Pruebas y exámenes

Análisis de cromosomas
Niveles hormonales (por ejemplo, nivel de testosterona)
Pruebas de estimulación hormonal
Pruebas de electrolitos
Pruebas moleculares específicas
Examen endoscópico (para verificar la ausencia o presencia de la vagina o el cuello uterino)
Ecografía o resonancia magnética para evaluar si los órganos sexuales internos están presentes (por ejemplo, el útero)
Tratamiento

Lo ideal es que un equipo de profesionales médicos con experiencia en intersexualidad deba trabajar en conjunto para entender y tratar el niño con intersexualidad, así como comprender, aconsejar y apoyar a toda su familia.

Los padres deben entender las controversias y cambios en el tratamiento de la intersexualidad en los últimos años. En el pasado, la opinión que prevalecía era que generalmente era mejor asignar un sexo lo más rápido posible, a menudo sobre la base de los genitales externos, en vez del sexo de los cromosomas, e instruir a los padres para no tener ambigüedad en sus mentes en cuanto al sexo del niño. A menudo se recomendaba una cirugía rápida en la cual se extirpaba el tejido testicular u ovárico del otro sexo. En general, se consideraba más fácil reconstruir los genitales femeninos que los genitales masculinos funcionales, de tal manera que si la elección “correcta” no era clara, al niño a menudo se le asignaba el sexo femenino.

En los últimos tiempos, la opinión de muchos expertos ha cambiado. Un mayor respeto por las complejidades del funcionamiento sexual femenino los ha llevado a concluir que los genitales femeninos insuficientes pueden no ser intrínsecamente mejores que los genitales masculinos insuficientes, incluso si la reconstrucción es “más fácil”. Además, otros factores pueden ser más importantes en la satisfacción del sexo que los genitales externos funcionales. Los factores cromosómicos, neurales, hormonales, psicológicos y conductuales pueden todos influir en la identidad sexual.

Ahora muchos expertos instan a demorar la cirugía definitiva por el mayor tiempo que sea sano hacerlo y lo ideal es que se involucre al niño en la decisión sobre su sexo.

Claramente, la intersexualidad es un asunto complejo y su tratamiento tiene consecuencias a corto y a largo plazo. La mejor respuesta dependerá de muchos factores, incluyendo la causa específica de dicha afección. Es mejor tomarse el tiempo para comprender el asunto antes de apresurarse a tomar una decisión. Un grupo de apoyo para la intersexualidad puede ayudar a las familias a enterarse de las últimas investigaciones, y puede brindar una comunidad de otras familias, niños y adultos que han enfrentado la misma situación.

Grupos de apoyo

Los grupos de apoyo son muy importantes para las familias que enfrentan la intersexualidad.

Diversos grupos de apoyo pueden diferir en sus puntos de vista con relación a este tema tan sensible. Busque uno que apoye sus puntos de vista y sentimientos en este tema:

Las siguientes organizaciones brindan información adicional:

American Association for Klinefelter Syndrome Information and Support: www.aaksis.org
CARES Foundation: www.caresfoundation.org
Congenital Adrenal Hyperplasia Education and Support Network: www.congenitaladrenalhyperplasia.org
Hypospadias and Epispadias Association : www.heainfo.org
Intersex Society of North America: www.isna.org
Turner Syndrome Society of the US: www.turner-syndrome-us.org
Pronóstico

Por favor, remítase a la información sobre las afecciones individuales. El pronóstico depende de la causa específica de la intersexualidad. La perspectiva en general es excelente con comprensión, apoyo y tratamiento apropiados.

Cuándo contactar a un profesional médico

Si nota que el niño presenta desarrollo sexual o genitales inusuales, hable de esto con el médico.

Nombres alternativos

Trastornos del desarrollo sexual; DSD; Hermafrodita; Seudohermafroditismo; Hermafroditismo