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domingo, 8 de febrero de 2015

Venezuela: La comunidad transexual lucha por respeto y reconocimiento



La comunidad transexual lucha por respeto y reconocimiento

Fecha Sábado, 17 mayo a las 18:50:59
 
Tema Entrega Especial

La contienda por la defensa de los derechos de los ciudadanos transexuales tiene un pilar en el estado Aragua. Ronny Ortega, revolucionaria de cuerpo y alma, ha emprendido una gesta en toda la nación para exaltar y buscar la valoración de la comunidad sexo diversa a escala constitucional.

Imaginemos una Venezuela donde domina la tolerancia, donde todos los seres humanos que habitamos este país tenemos exactamente el mismo espacio y los mismos derechos. Quizás parezca utópico, pero hay personas que luchan a diario por alcanzar esa meta y hoy le abrimos un espacio en El Periodiquito a una luchadora social que inspirada en la promesa de igualdad de género gestada por el presidente Hugo Chávez, asumió un rol protagónico en representación de miles de ciudadanos y ciudadanos transexuales que aspiran ser tratados como iguales en el marco de la Constitución Nacional.

Ronny Ortega, guariqueña de nacimiento pero aragüeña de corazón, representa en todo el país la lucha por la aceptación, el reconocimiento y la valoración igualitaria de la comunidad transexual. Desde los 18 años comenzó la ardua tarea de sembrar conciencia en las comunidades del estado Aragua sobre las condiciones desiguales que sufren los ciudadanos sexo diversos, quienes han sido víctimas del odio y la homofobia en todas las escalas de la sociedad.

Entonces, para explicar un poco la batalla que libran los transexuales en Venezuela y el mundo es bueno ampliar un poco el concepto de la transexualidad. Básicamente, el ciudadano transexual es aquella persona que encuentra una seria y profunda disconformidad entre su sexo psicológico y los demás caracteres sexuales. El transexual sabe que su cuerpo pertenece a un género y su cerebro a otro. Las investigaciones han determinado que no padecen problemas psicológicos, sino que viven una realidad distinta a la de las denominaciones hegemónicas (heterosexualidad).
 



LA BASE DEL PROBLEMA


Ante lo que nos parece distinto, por lo general reaccionamos con rechazo y, quizás, la carencia de tacto sobre la diversidad sexual que ha predominado en la nación por décadas ha generado un problema de fondo. La poca tolerancia histórica manifestada por la sociedad venezolana ante las personas transexuales los ha convertido inclusive en ciudadanos perseguidos.

Ortega recordó que hace unos tres años en Aragua, específicamente en el municipio Santos Michelena, un grupo de jóvenes bañó en gasolina y encendió en llamas a un ciudadano transexual. Un crimen de odio de esta naturaleza ya es un tema relativo a los derechos humanos y ante injusticias de esta índole, Ortega y el activismo a escala nacional dan un profundo no. Inspirada en situaciones similares, la vocera decidió emprender una lucha que ha venido dando frutos.

En tal sentido, Ortega realizó un llamado de atención a los representantes de algunas congregaciones evangélicas que al parecer han emprendido campañas para desprestigiar a la comunidad transexual. “Es hora de sembrar más tolerancia y, por sobre todas las cosas, respetar el estado laico que contempla la Constitución Nacional”, acotó.
 



RANGO LEGAL EN TODO SENTIDO


Ortega, uno de los pilares de la lucha para la implementación de la ley de matrimonio igualitario en Venezuela, explicó que la búsqueda del reconocimiento legal se extiende a diversas situaciones. En primer lugar, las parejas que hacen vida juntos, por los momentos, no tienen un marco legal que les respete los derechos básicos como la Ley de Política Habitacional, el acceso indiscriminado a empleos en empresas privadas y públicas, o algo tan simple como el hecho de poder dejar un legado o herencia al “socio de vida” en caso de fallecimiento de alguna de las dos personas.

Por otra parte, cuestionó la satanización que se ha generado en las casas de estudios superiores con relación a ciudadanos transexuales que han decidido emprender vida universitaria. “Vemos con tristeza cómo el machismo y la falta de respeto –tanto de hombres y mujeres- hacia el transexual llega al punto de no querer permitir el uso de un baño dentro de una universidad”, lo que considera Ortega como actuaciones 100% repudiables.
 



¿PILAR DE LA SOCIEDAD?


Por otra parte, el rol de la familia en el juego del respeto y el reconocimiento de la comunidad transexual es vital. Si la educación comienza por casa y los padres no preparan a sus hijos para convivir armónicamente con personas de cualquier tendencia intelectual, cultural o sexual, obviamente existe allí un vacío que hay que llenar en pro de la comunidad transexual. “No por parecer distintos tenemos que vivir condenados y es parte de la lucha llevar hasta los planes educativos la propuesta de incorporarnos en la sociedad, tal y como lo quería nuestro presidente Hugo Chávez y así lo manifestó en el Plan de la Patria”, aseveró.
 



Proyectos de ley por revisar y aprobar


La comunidad sexo diversa de la nación lucha hoy por reconocimiento y en el marco de la gesta que emprenden a diario, estas son algunas de las propuestas que defienden:

• Ley de matrimonio igualitario y/o uniones civiles.
• Ley de cambio de nombre para las transexuales.
• Inclusión en el pensum educativo o Currículo Nacional Bolivariano.
• Incorporación en el Plan Nacional de Educación 2014-2024.

 



La identidad es importante

La transexualidad no es el “tercer sexo”, sino que la persona se “siente” de un sexo u otro y además, pretende vivir el día tras día con ese rol de género, bajo el conjunto de normas y prescripciones que dicta la sociedad y la cultura, teniendo un comportamiento masculino o femenino. Porque la identidad de género es una construcción social y cultural, necesaria para procurar el bienestar psicológico y social de toda la ciudadanía y, por ende, de las personas transexuales.
 



Discusión relevante


Actualmente se debate si la forma correcta de denominar a la transexualidad es transexualismo, transgénero o transgenerismo. El género gramatical de los términos utilizados para describir a las personas transexuales siempre se refiere al sexo de destino, es decir, al sexo con el que se sienten identificados (su sexo psicológico). Por ejemplo, un varón transexual es alguien que fue identificado como mujer al nacer debido a sus genitales, pero que se identifica como varón.

Julio Alberto Gil
jgil@elperidodiquito.com
Foto Archivo

miércoles, 27 de junio de 2012

Espejo Retrovisor: Ángel, un emigrante transexual en París

por Leopoldo Villarello Cervantes


En el amplio programa que este año ofreció el XVI Mix México. Festival de la Diversidad Sexual en Cine y Video —rebautizado ahora como Blow, debido a que el cine minuto introductorio es un pastiche o transcripción del “Blow Job” (1963) de Andy Warhol— se programó la sección Mix Supernova Real, en la que fue exhibido el documental “Ángel” (2008), de Sebastiano D’Ayala Valva.

El largometraje, una producción gala, muestra a Ángel, un ecuatoriano transexual apodado “Mujerón”. Fornido, grande, alto, de raza negra, que tras vivir por varios años en Europa, al fin consigue los documentos legales de residencia, por lo que puede entrar y salir de Francia sin problemas, incluyendo un viaje para visitar a su familia en su tierra natal.

En las calles de París se desempeña como trabajadora sexual. Habla directo a la cámara contando que se dedica a ello para su amante, su novio, su amor (todos ellos son) y hasta para su madre, a quien desde que se alejó de Ecuador le ha enviado dinero puntualmente. Ángel sustenta a su familia; en Francia también vive una hermana. No planea dar marcha atrás a su situación.

El documental contrasta lo fuerte de Ángel con su feminidad física y gestual, producto de diversas cirugías, además del perrito que ha viajado con él desde París y al cual no suelta. Revisa la acre realidad de los emigrantes sudamericanos en países extranjeros en que han de emplearse en lo que caiga con tal de obtener ingresos, y la más cruda desilusión en el hogar y el esfumarse de sus sueños futuros.

Como tantos inmigrantes, cuando vuelven a su terruño, cargan numerosas valijas con regalos para familiares y amistades. Al aproximarse en el taxi a su barrio se da cuenta lo que ha crecido la ciudad, las mejoras; antes las calles eran de tierra. Reconoce su casa, donde le espera su mamita.

Con testimonios a cámara de sus parientes, vemos lo que sienten por él, la aceptación de su transexualidad en parte porque los mantiene económicamente, así nieguen que les disguste su condición; y lo que piensa Ángel al respecto, el amor por su mamá, quien apenas esboza palabras sobre eso.

Contagia el cariño con que lo recibe unas de sus amigas, apapachos y palabras expansivas; la sorpresa de verle con senos, la comparación que hacen con los suyos; y los chiflidos a su paso campante, las burlillas de niños secundarianos a quienes da una reprimenda.

A cada paso se confirma que en la casa materna todo se lo deben a Ángel: la vivienda, los estudios del hermano, lo que comen a diario. Una prima es quien se atreve a decir que son unos vividores, mientras ella se ufana que ha ganado lo que tiene.

Se confronta la decisión de la hermana de ni enviarles besos a sus hijos, uno al que debe haber abandonado de bebé, y que ellos la ven en video. Cuando Ángel regresa a París, ésta también afirma que son unos aprovechados, y que sólo le dan saludos para que les compre un juguete y les entregue unos pesos; y reflexiona que antes ella les llamaba seguido, ya no.

En su pueblo, sabremos de la vida previa de Ángel, de sus días de boxeador, prometedor amateur. Fotos de esos años lo conservan musculoso, guapo, juvenil, con bigote. Gente de organizaciones LGBT que le conoció en Quito lo recuerda hace una veintena de años, lo cual sirve al realizador del documental para hablar de la problemática que vivían integrantes de este colectivo en Ecuador, las penas carcelarias que marcaba la Constitución, y los derechos que han ido conquistando.

El trago más amargo del viaje de Ángel se da cuando cumple en ir con su padre —enfermo y medio paralizado—, al visitar el terreno donde pensaba que le habían construido una casita, en la cual se retiraría cuando envejeciera.

Lo único con que se topa es una simple construcción, ruinosa y mal armada de madera, habitada por unos sobrinos. El desencanto es duro para él, pues creía que la vivienda ya estaría lista y acondicionada para habitarse. Se enfurece inquiriendo que han hecho con los dólares que les remitía.

En el epílogo cabe intuir que fue el último viaje de Ángel a Ecuador. Su hermana menos se repatriará. Se arraigarán juntos en Marsella; un departamento donde siempre se tendrán mutuamente.

martes, 28 de diciembre de 2010

La Ciudadana Cero te invita a escuchar "Crónicas Trans" !!


La ignorancia amenaza la aceptación de la diversidad en general. Sin embargo esta ignorancia alcanza niveles superiores cuando se trata de lo transgénero. De ahí la necesidad de crear espacios de visibilidad, que contribuyan a la normalización y la aceptación de este colectivo.

El programa explorará desde diferentes ángulos el concepto genero y transgénero. Conflictos con feminismos, machismos, ideologías, tabúes ETC. También se explora el elemento político transgresor de la transición de genero; quienes se oponen, porque se oponen, cuales son los logros y cuales son los obstáculos en la lucha por los derechos del colectivo.

Donde comienza lo natural y donde lo fabricado en lo que a genero se refiere? Lo transgénero no es nada nuevo, no es un capricho, no es una enfermedad e ahí la necesidad de examinar los antecedentes culturales del “fenómeno”. Todo esto sazonado con buena música y frescos comentarios.