La Habana, 6 dic (EFE).- "Vestido de Novia", ópera prima de la realizadora cubana Marilyn Solaya, se estrena hoy en el Festival del Nuevo Cine
Latinoamericano de La Habana con un relato sobre la transexualidad, la
violencia de género y la "doble moral", recreado en los peores años de
la crisis cubana de los noventa.
El drama transexual llega al cine cubano con "Vestido de Novia"
La Habana, 6 dic (EFE).- "Vestido de Novia", ópera prima de la
realizadora cubana Marilyn Solaya, se estrena hoy en el Festival del
Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana con un relato sobre la
transexualidad, la violencia de género y la "doble moral", recreado en
los peores años de la crisis cubana de los noventa.
Inspirada en
hechos reales, la cinta aborda el drama transexual, inédito en la
cinematografía de la isla, desde el enfoque feminista que atraviesa
todos los trabajos de Solaya, quien se ha convertido en la tercera mujer
que logra filmar un largometraje de ficción dentro de la industria
cubana.
"La película pasa por el tema transexual, pero va más
allá. Habla de la sociedad que me ha tocado vivir y enfrentar, de esos
tres países en que vivimos: el país en el que dicen que vivimos, ese
otro en el que vivimos la gran mayoría, y por último en el que viven
algunos", afirmó Solaya en una entrevista con Efe.
La película,
que tendrá hoy su estreno mundial y compite en la sección oficial de
Óperas Primas del 36 Festival de La Habana, es una coproducción
hispano-cubana que demoró 10 años en concretarse y cuenta con guión de
la realizadora, quien tenía experiencia previa en el documental.
Constituye,
además, el primer largo que una mujer cubana estrena en el certamen,
resaltó Solaya, de 44 años, cuya película fue beneficiada en 2012 con el
Fondo Ibermedia y el año pasado obtuvo el premio de postproducción
"Latinoamérica Primera Copia" concedido en el Festival cubano.
"Vestido
de Novia" se desarrolla en la castigada Habana de 1994, uno de los
peores años de la crisis económica que golpeó a la isla comunista tras
la caída del bloque soviético, y cuenta la historia de Rosa Elena, una
asistente de enfermería de más de 40 años recién casada con Ernesto, ingeniero en la construcción.
El
elenco incluye a algunos de los actores más conocidos del cine cubano y
está encabezado por Laura de la Uz, Luis Alberto García, Isabel Santos y
Jorge Perugorría.
La vida de la
protagonista, que interpreta De la Uz ("La película de Ana"), y de otros
personajes, incluida una amiga "travesti transexual", permitió a Solaya
hablar sobre los roles de género, la "deslealtad", la "doble moral" y
"la violencia que una sociedad machista y hegemónica impone sobre
mujeres y hombres".
"Uno de mis personajes está atrapado en el
cuerpo equivocado, y el otro en el cuerpo social", explicó la cineasta,
quien en 1993 se dio a conocer como actriz por su participación en el
premiado filme cubano "Fresa y chocolate".
Dos décadas después del
estreno de esa película de Tomás Gutiérrez Alea, que marcó un hito en
Cuba por hablar abiertamente de la homosexualidad y el respeto a
libertades como la elección sexual o religiosa del individuo, Solaya
cree que su cinta será recibida en un país que ha experimentado algunos
cambios formales.
"Creo que han cambiado los espacios, y algunas
leyes, por supuesto, ya no son las mismas" -comentó- "hay avances, está
el (Centro Nacional de Educación Sexual) Cenesex, ya van varias Jornadas
Contra la Homofobia, pero igual sigue siendo un tema complicado, no por
gusto 'Fresa y Chocolate' tardó 15 o 16 años para estrenarse en la
televisión".
Otro ejemplo claro de las reticencias que aún existen
en Cuba ante temas complejos como el de la transexualidad, según
Solaya, es el hecho de que su documental "En el cuerpo equivocado"
(2010) tampoco haya sido estrenado todavía en la televisión de la isla.
Ese
audiovisual fue una especie de obra intermedia en el empeño de Solaya
por impulsar "Vestido de novia" y se centra en el testimonio de Mavi
Susel, la primera y única persona transexual cubana que recibió una
cirugía de reasignación de sexo en la isla, en 1988.
La propia
Mavi Susel colaboró directamente con los actores de "Vestido de Novia" y
su historia fue una de tantas que contribuyó al guión de Solaya, quien
en el proceso también intercambió con otros transexuales que se
beneficiaron de la decisión del Gobierno cubano de aprobar esas cirugías
por resolución ministerial en 2008.
"La película está mirada
desde el respeto, con humanidad, y pienso que pudiera sensibilizar a
muchas personas. Está abordada desde la idea de que hemos superado
algunas cosas y no tenemos que seguir regodeándonos en lo mismo", dijo
Solaya, quien cree se trata de un filme necesario.
"Pero intenta
aterrizar a la gente y decirle: son mujeres ¿y ahora qué? Ahí es donde
vemos, para mí, la parte más interesante de la película, y es qué pasa
después", apuntó.
Una adolescente da un discurso increíble de como va a pasar de la pobreza a la presidencia.
Una adolescente que pasó años en situación de pobreza y con falta de
vivienda está trabajando para convertirse en la primera transexual
Presidenta de los Estados Unidos.
Pat, una joven de 17 años de edad, de Azusa, California, ha dado un
incríble speech, muy inspirador, en la cumbre del Law Center Transgender
para los futuros líderes estudiantiles.
Defensor de la Ley Éxito Escolar y por la Oportunidad de su estado
(AB 1266), quiere asegurarse de que a los estudiantes transgénero se les
da una oportunidad justa de participar plenamente en todos los
programas de la escuela.
Pat, que se crió en una familia católica, salió como transgénero en 2011.
Pasé de ser tan lista, y tímida en clase a ser finalmente la chica abierta que siempre supe quer era', dijo.
Incluso cuando estaba sin hogar, tocando fondo, ella era una estudiante que sacaba 10s.
No tenía dinero para usar maquillaje o la ropa que ella quería, y se vió obligada a usar la de sus primas.
Pero Pat encontró la inspiración de la fallecida princesa Diana.
'Ella ignoró lo que se suponía que una princesa tenía que hacer e hizo
lo que su corazón le dijo que hiciera. Así que me prometí a mí misma,
voy a ser la princesa Diana de nuestra generación', dijo.
Pat fue presidenta del cuerpo estudiantil, e incluso se postuló para la reina del baile.
Está trabajando en su sueño de ir más lejos. Este otoño, se
especializará en ciencias políticas en la Universidad de Nueva York. Y
después de eso, es de esperar que este en camino de convertirse en
presidenta de los Estados Unidos en 2035.
Y agregó: 'Creo que el secreto de la vida, al igual que dijo Diana, no es dirigir nuestras vidas por nuestra cabeza, sino por el corazón'.
Echa un vistazo a el discurso completo a continuación:
* La actriz Inma Cuesta, dos veces nominada a los Goya, protagoniza este cortometraje en el papel de la madre de “Sergio”
Cartel oficial de “Moiré”
Madrid.- El corto se titula “Moiré” y trata el tema de la transexualidad infantil como tabú dentro de una familia tradicional, gobernada por un abuelo autoritario. Ha sido codirigido por Juancho Bañuelos y Estefanía Cortés, quienes han codirigido varios proyectos anteriores como la webserie El Click o Musikorner TV.
La actríz Inma Cuesta
(nominada al Goya a mejor actriz por “3 bodas de mas” y “La voz dormida”
y protagonista de “Águila roja” de TVE) se pone en la piel de la madre
del protagonista, Sergio (Hurgo Arbúes), quien durante una hora al día cumple sus deseos ayudado por su abuela (Ana Gracia), y a pesar de su retrógado abuelo (Miguel Zúñiga).
El codirector, Juancho Bañuelos, ha declarado a EGF que “La
transexualidad infantil es un tema importante que debe darse a conocer,
y que por ahora, ha sido tratado en muy pocas ocasiones dentro del
mundo audiovisual”. Y ha añadido que, “Con trabajos como este y
su difusión podemos hacer que la gente que está alejada del tema pueda
entender un poco más el sufrimiento por el que pasan muchas familias con
este tipo de casos al no contar con la información necesaria y no saber
de qué manera tienen que tratarlo, sin nombrar el maltrato por parte de
la sociedad, o de sus propias familias, por el que pasan estos niños.”
El cortometraje “Moiré”, rodado el pasado mes de octubre en Madrid , comienza ahora su andadura por festivales de distintos puntos de España incluyendo el Festival de Alicante, que tendrá lugar en Mayo.
Jocelyn Mendoza ha sufrido discriminación en el empleo.
Foto: edlpCristina Loboguerrero
Por:
CRISTINA LOBOGUERRERO/EDLP
PUBLICADO: Apr, 14, 2014 6:00 am EST
NUEVA YORK – El sueño de Jocelyn
Mendoza es que al buscar trabajo la acepten como transgénero, y así
poder dejar de vestirse como un muchacho y tener que llevar una doble vida.
"No
le hago mal a nadie vistiendo de mujer", dijo Mendoza, de 40 años, que
llegó a vivir de México a la Gran Manzana hace 15. Aunque ha tenido el
dinero para colocarse sus implantes de senos como parte de su
transformación, dice que no ha querido hacerlo.
"Si vistiéndome
como 'machito' tengo dificultad para conseguir trabajo, no quiero
imaginármelo que sería mi vida si llego a ponerme mis chiches",
reflexionó.
Sin embargo, la terapia de hormonas a la que se viene
sometiendo desde hace nueve años le ha hecho aumentar los pechos, los
que ha tenido que disimular, además de recortarse el pelo, en los cuatro
trabajos que ha tenido en la ciudad: tres como mesera de restaurantes y
uno como vendedora.
Mendoza emigró a Estados Unidos porque en su país no era aceptada como gay.
"Aquí hay más libertad de expresión, en el sentido que uno puede
vestirse como quiere", dijo. "Sin embargo, a nivel laboral, mi vida no
ha sido fácil".
El problema de apariencia no es aislado. De acuerdo a un sondeo realizado por la organización Se Hace Camino Nueva York —más de 250 miembros de la comunidad LGBTQ fueron encuestados— un 41% dijo haber experimentado alguna clase de acoso laboral, mientras que el 44% respondió haber enfrentado discriminación en el trabajo por su identidad de género y fue forzado a renunciar.
Uno de los grandes apoyos que ha tenido
Mendoza ha sido su familia, con quien reside en Brooklyn. "No he podido
conseguir trabajo desde hace un año, no me aceptan como soy. Me rehúso a
volver a cortarme el pelo, así que me las arreglo vendiendo bolsos para
mujer y mi familia me ayuda a completar para la renta", explicó.
Bianey
García es otra transgénero mexicana, de 23 años, que sabe en carne
propia las dificultades para conseguir trabajo. "Trabajé en varios
restaurantes y al igual que Jocelyn, tuve que ocultarme bajo la imagen
de un muchachito, para que me pudieran contratar".
Esta joven que
aspira a estudiar leyes para convertirse en una abogada especializada en
inmigración, y luchar por los derechos de la comunidad LGBTQ, llegó
sola a Nueva York.
"Mi familia en México me abandonó cuando se
enteró que yo era gay, así que decidí buscar mi propio futuro y no ha
sido fácil", recuerda en tono melancólico.
García recordó que fue
al llegar a Nueva York, cuando un día se vistió de mujer y se sintió
cómoda. "Como me gustó, decidí que quería seguir haciéndolo, pero no es
fácil en el ámbito laboral".
Su peor época fue cuando sufrió
persecución policial. "Estuve entregada al alcohol, las drogas y la
prostitución. Entrar a esa vida es fácil, pero salir es difícil", dijo,
aunque añadió, orgullosa, que "esa etapa está totalmente superada".
García,
que ahora lleva su cabello largo, se liberó de su reto de encontrar
trabajo porque desde hace dos años labora como organizadora comunitaria
de la institución Se Hace Camino Nueva York.
Según Karina Claudio,
excoordinadora legal de la mencionada organización, una de las causas
de la discriminación laboral es la falta de educación cultural de los
empleadores que están en nuestras comunidades.
Identificó como otro de los problemas, la necesidad de expandir a nivel federal leyes más fuertes para la protección contra la discriminación en contra de los empleados, basado en su identidad de género.
Una versión de este artículo se publicó
en la edición impresa de El Diario del día 4/14/2014 con el título
"Condenadas a vivir una doble vida"
Lo subieron a Youtube y en menos de un mes horas ya suma 9 millones de reproducciones. Es el nuevo fenómeno viral en Tailandia. Se trata del videoclip de una canción pop que cuenta la historia de una mujer transexual que se reencuentra con su mejor amigo, de quien ella se enamoró cuando eran adolescentes.
La canción Mujer transgénero nunca miente es interpretada por Vid Hiper R Siam,
un conocido cantante tailandés de pop. Cuenta la historia de un
adolescente que está enamorado de su mejor amigo. Una noche decide dar
un paso adelante y le da un beso mientras duerme, con la triste fortuna
que recibe una paliza de su parte. Su familia abandona la ciudad antes
de que los dos tengan tiempo de reconciliarse.
Muchos años más
tarde, el niño, ahora una mujer transgénero, encuentra a su amigo de la
infancia ya convertido en un apuesto adulto. Se estaba peleando con su
novia. Cuando se queda solo, la protagonista se acerca para hablar con
él. No llega a reconocerla. Tras una conversación, intiman y terminan
por hacer el amor con la luz apagada.
Cuando terminan y
encienden la luz, el hombre descubre por un tatuaje que ella es
realmente quien durante su infancia fue su amigo. Aunque en un principio
de enfada y se violenta, enseguida se da cuenta que había perdido a un
amigo de la adolescencia.
“Después de todo este tiempo, no he conseguido sacarte de mi cabeza”, confiesa él al final. Y sonríe.
Rana,
mujer y madre tradicional, se ve obligada a conducir un taxi para pagar
la deuda que mantiene de su marido, que está en la cárcel. Por
casualidad recoge a Eddie, perseguido por dos hombres. Al principio,
Rana intenta ayudarlo, pero cuando se da cuenta de que el chico es
transgénero surge entre los dos un serio conflicto. “Facing Mirrors”
(“Espejos enfrentados) es la primera película iraní con un protagonista
transexual y la gran vencedora del 18 Lesgaicinemad, pues no solamente
se llevó el primer premio del jurado, sino también el del público.
También figura en el palmarés su responsable, Negar Azarbayjani, que obtiene el premio al mejor director.
Scarleth Fernández se llama ahora la ex líder estudiantil de Arica y
rostro de la revolución pinguina del año 2006 que anoche exhibió en el
late de Mega "Más vale tarde" su nueva y plena vida como transgénero.
Aunque el ignorante que redactó el título de esta noticia le haya puesto lo que le puso, ("hombre trangénero"), me parece importante dar a conocer la firme predisposición de las mujeres transgénero de Coahuila por sus derechos, dentro d elos cuales, esta el derecho a ejercer su voto democrático, y hacerlo ejerciendo su propia identidad de sexo/género. Desde aquí, nuestro modesto apoyo.
Tras una exclusiva con el Huffington Post
que impedía al 99% de la humanidad poder ver el cacareado nuevo vídeo
de Stars (al bloquear usuarios por localización), al fin ha llegado a
Youtube. ‘Hold On When You Get Love And Let Go When You Give It’ es una
celebración de la transexualidad y las drag queens que se publicaba
-ojo- unos días antes del Orgullo.
Torquil Campbell de Stars dice lo
siguiente: “Las drag queens saben un par de cosas que el resto de
nosotros elegimos no saber: eres quien imaginas que eres tú mismo, y
puedes ser una estrella incluso si -incluso si- nadie sabe quién eres de
verdad”.
La canción está incluida en el álbum ‘The North‘, del año pasado. Dirigen George Vale y Torquil Campbell.
Llega a los cines de
España 'Laurence Anyways', la tercera película de Xavier Dolan. El
director canadiense relata el camino de una pareja cuando él, Laurence,
le dice a ella, Fred, que no se siente hombre, sino mujer. Un camino de
diez años cuyo precio parece ser la propia pérdida
Laurence
va a morir. El Laurence que conocías dejará de existir. El hombre del que estás
enamorada se va, se esfuma, ¡adiós! ¡au revoir! ¡bye, bye! Ella le había
regalado una locura por su cumpleaños, un billete de avión Francia-Nueva York
para pasar un par de días, una de esas estupideces que prometen hacer los
enamorados entre éxtasis irreal y fluidos de cama, cuando él le dice que no,
¡que no!, iracundo, como si desvirgase su violencia, una violencia, una rabia
que ni él sabía que podía sentir.
Él
es Laurence (Melvil Poupaud), un profesor de literatura inglesa en un instituto
(aunque con pretensiones de poeta) que acaba de cumplir 30 años y no quiere saber
nada más sobre él. Sobre esa persona que le ha tocado ser. Lleva años negándose
a sí mismo, usando los sujetadores y bragas de su novia Fred (Suzanne Clément),
su maquillaje, su ropa.
Laurence
no es él, es ella. «¿Ves esto?», le dice a su chica mientras señala el músculo
de su brazo. «¿Y ves esto?», le espeta mientras señala su pene. «¡Pues no soy
yo!», grita al fin. La verdad liberada, fuera de la jaula, fuera de su cuerpo.
«¿Quieres decir que todo lo que me gusta de ti tú lo detestas?», le pregunta
ella. Ambos derraman sus cuerpos por la pared de la habitación dando comienzo
al final de uno y el principio de otro. Al menos, de lo que conocían.
A
Fred le gustaría poder decir que aquello ha acabado, «pero necesito sus
abrazos», se dice a sí misma. Como si su ‘sí’ y su ‘no’ fibrilasen de forma
macabra en su cabeza. Al final, Fred decide que se quedará con él, al fin y al
cabo, su ‘te quiero’ es un ‘nos quiero’. Se quieren a sí mismos como parte del
otro.
Casi se podría decir que la condición sexual de Laurence es anecdótica en comparación con la relación entre ambos. Su amor sí es trans: se sienten el uno del otro y no de ellos mismos. Transexualidad física, sí, pero también transexualidad emocional.
Xavier Dolan, el niño prodigio
A
partir de aquí comienza una película inesperada: ‘Laurence Anyways’ del jovencísimo
director canadiense Xavier Dolan (tiene 23 años y este es su tercer filme). Se estrena hoy en los cines españoles, pero ya pudo verse en el Festival de
Cannes, donde Suzanne Clément se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación. Una
película que narra la introspección de un transexual en los difíciles años 90,
con las zancadillas de esa sociedad a la que incomodan y con las suyas propias. Un
camino de diez años cuyo precio parece ser la propia pérdida, la desaparición
del ‘yo’ en pro del ‘nos’.
No
es de extrañar que Clément haya sido reconocida por su interpretación. Se
mueve con destreza en un personaje vehemente, totalmente alejado de la tibieza,
que o hierve hasta la ebullición o se congela. Una mujer que cuando alcanza sus
propios extremos deja de soportarse; la increíble mujer de pelo rojo que da gritos
y chillidos cuando son necesarios (y cuando no, también). «¿Sabes lo que es
comprarle una peluca de mujer a tu novio»?, le grazna enloquecida a la camarera
indiscreta que no deja de mirar a Laurence, ese ‘caballero’ con uñas pintadas y
rimmel corrido.
Desenfreno estético
Más
allá de la transición emocional propia y ajena que los protagonistas viven y
que puede encantar o amargar, la película es un desenfreno estético, una
bacanal de imágenes y música. Una banda sonora muy noventera—‘The funeral party’
de The Cure o ‘Enjoy the silence’ de Depeche Mode— y unas secuencias con
aliento popero y videoclipero propias de la década.
Un ejemplo es el plano en el que ambos caminan juntos por la calle huyendo de esa vida que desprecian y que
les oprime mientras llueve ropa del cielo y suena ‘A new error’ de Moderat.
La escenificación de romper con todo,
con lo que éramos e, incluso, con aquello que aún no hemos sido pero que sabemos que no
queremos ser. Romper con todo, menos con el amor, con el ‘nos quiero’. ‘Los poetas no se abrigan lo suficiente en invierno, pero no pueden
morir de frío porque están hechos de fuego’ (Laurence Anyways)
De niño le atraían los hombres y solía jugar con las muñecas de su
hermana mayor. Hoy, a diez años de su operación de cambio de sexo, Ema
Natalia García vive como una mujer, aunque no le ha sido fácil. Como
transexual, fue blanco de ataques, amenazas de muerte y discriminación
en su natal Uruguay, por lo que está solicitando asilo en Estados
Unidos.
Ema Natalia García en los estudios de Terra en Miami.
Foto: Terra
No se sabe a ciencia cierta cuántas personas han sido
sometidas a operaciones de cambio de sexo. No obstante, algunas
asociaciones que defienden sus derechos estiman que en Estados Unidos
existe 1 hombre por cada 1,000 que ha tenido este tipo de cirugía lo que
se traduce en unos 500,000 transexuales femeninos.
Una de ellas es Ema Natalia García, una mujer que nació como varón el 25 de abril de 1977 en Montevideo, Uruguay.
'Recuerdo que yo tenía cuatro o cinco años y me gustó un
hombre que pasó en un auto. También me gustaba la ropa de mi hermana.
Tenía amigas, todo lo de niña me gustaba. Jugábamos con una muñeca de mi
hermana a la que bautizamos la señorita Smith, por una novela de
Verónica Castro', dijo García en diálogo con Terra.
Alta, con una figura femenina que llama la atención y bella,
Ema Natalia recuerda los años que vivió con el gran secreto de su vida.
'Todo esto me lo guardé hasta los 15 cuando hablé con mi hermana y le
conté. Yo ya iba a la escuela y siempre fui víctima de ataques y
discriminación. Caminaba como mujer', recordó.
Su madre, Ana María, murió cuando ella tenía diez años. 'Creo
que si bien nunca le dije lo que me pasaba, lo sabía. Tengo recuerdos de
ella maravillosos, aunque era depresiva. Ella me enseñó a amar con
libertad'.
Estudió en un colegio de curas, La Sagrada Familia, donde los
compañeros se burlaban. 'Me mandaron a hacer terapia y en cuarto año
dejé los estudios y nunca los terminé'.
A los 15 años 'me hicieron fiesta. No había salido del closet.
Lamentaba no tener vestido. Vivía en un mundo de fantasía por ser mujer
y allí vivía. Vivía en la casa de mi papá porque no nos dejaba salir.
Era muy apegada a mi hermana hasta que le dije que amaba a uno de los
peones del campo de mi padre. Ella me dijo que lo sabía pero tenía miedo
que me matara, porque era violento, era alto y tenía juegos
psicológicos con nosotras'.
Mientras habla, Ema Natalia gesticula con sus manos. Y se
escucha el ruido de sus pulseras que saltan en cada una de sus muñecas.
Nada deja entrever que esta mujer supo ser un hombre.
Comenzó a estudiar hotelería y a trabajar en un McDonald´s.
Para ese entonces se vestía como mujer, pero cuando trabajaba, se
recogía el pelo y trataba de minimizar su apariencia. Pero no sirvió ya
que a los tres meses, su jefe la echó.
Luego trabajó en un supermercado pero al igual que en la
hamburguesería, la despidieron. Tenía 17 años y su vida era un infierno.
Fue allí que consideró el suicidio como una salida. 'O me mato o me
hago mujer. Y esto me duró nueve años. Justo ahí salía con un chico que
me presentó a un amigo, un crítico de arte, profesor de literatura, que
terminó siendo mi amigo del alma.
Yo estaba obsesionada con la operación, dormía todo el día.
Fui al Hospital de Clínicas, me hicieron estudios pero no había fondos
para costear los gastos de la operación de cambio de sexo', dice
mientras se recoge el cabello, largo y rubio.
Estudió cosmetología, trabajó y se vestía como mujer. Se fue a
Europa con una amiga y estuvo visitando como turista Italia y España.
Sus sueños de ser mujer parecieron estar más cerca cuando se
enteró que un equipo de médicos en Quito, Ecuador, hacía las operaciones
de cambio se sexo, con el placer de practicarlo incluido.
'Junté dinero y en dos años me fui a Quito porque ahí era el
único lugar donde me podía operar para cambiarme el sexo y poder
disfrutarlo. Yo quería tener orgasmos como cualquier mujer, así que me
hicieron la vagina y estuve varios días internada. Esto fue hace diez
años. Me hicieron todo. Me sacaron el pene y los testículos y me
hicieron la vaginoplastia. Y a la semana, lo estético, con los pechos.
El tratamiento con las hormonas lo venía haciendo desde hace años. Y me
hicieron la nariz'.
¿Y qué sentiste cuando te viste tras la cirugía?
Me toqué y me
dije soy mujer. Y justo me llamó mi hermana, lloramos juntas. Estaba muy
agotada. Y a la semana, me vi desnuda, me miré entre las piernas. Mi
cuerpo había cambiado y sentí una sensación tan natural, todo era
perfecto. Es que lo soñé tanto que cuando me vi era lo esperado.
¿Qué fue lo primero que quisiste hacer?
¡Quería dejar
de ser virgen! (risas). No, en serio, quería volver a Uruguay y regresé a
Europa, viví en Barcelona, donde todo está bien si sos gay, pero si
sos como yo, que te cambias el sexo, es de terror. Y volví a Uruguay
donde volví con mi hermana en Montevideo, hace cinco años.
El infierno tan temido
De regreso en su tierra natal comenzaron los problemas serios.
Su condición de transexual generó ataques y persecución en su contra.
'Socialmente, mientras yo me sentía más segura y más mujer, la
sociedad se ponía más dura. La gente me insultaba, no me daban trabajo.
Y los últimos tres años fueron muy duros. Mi padre falleció, yo abrí un
local de peluquería y me rompían los vidrios, me saqueaban el local. Yo
denunciaba pero no pasaba nada. Me rayaban el auto y en 2011 y 2012 fue
de terror. Me mudé a un balneario pero fue peor, mi casa era la casa de
la operada, me orinaban en la vereda'.
El clima social contra los transexuales es extremadamente duro
en Uruguay. Y Ema Natalia lo sabe en carne propia. 'Tuve problemas de
violencia física con policías uniformados, inclusive violencia sexual.
Me violaron reiteradamente. Es muy difícil para mí hablar de esto. Me
amenazaron con matarme si los denunciaba. Todo esto lo guardé en un
secreto absoluto. No entendés por qué te pasa lo que te pasó, hasta te
culpás de todo. Tuve que hacer tratamiento', dice con la voz
entrecortada, con el acento rioplatense.
El año pasado fueron asesinadas cinco transexuales en el país,
en el marco de un clima de odio hacia ellas. 'El año último fue clave,
cuando fueron los asesinatos. Cuando mataron a la quinta mujer
transexual ya me entró el pánico. Y me vine a Miami. Y llegué el 10 de
diciembre del año pasado. Estoy pidiendo asilo en Estados Unidos por
persecución y discriminación por preferencia sexual'.
Ema Natalia García, tal como figura en su pasaporte y
documentos uruguayos, está rehaciendo su vida mientras prepara su caso
de asilo con la asistencia de una abogada. El proceso para que le
cambiaran el nombre en Uruguay no fue ni fácil ni rápido. Tardó siete
años.
Pero el estigma de la sociedad la persiguió, aún mucho después
que se hizo la operación de sexo. 'Como mujer, iba al ginecólogo y se
me caía la cara de vergüenza cuando en la sala de espera, me llamaban
por mi nombre de varón. Y yo me tenía que levantar, siendo mujer'.
Hoy, vive rodeada de de sus primos y amistades, que la
entienden y la aceptan tal como es. Nada le recuerda el pasado. Y mira
hacia el futuro.
'Quiero vivir tranquila, feliz, quiero sentirme segura. Y me
gustaría ayudar a tanta gente que hay en el closet, generar una nueva
corriente que sea más aceptable con gente como yo'.
Mar Cambrollé presidenta de la
Asociación de Transexuales de Andalucía expone las necesidades y
urgencia de una Ley Integral de Transexualidad fiel al borrador. En un
acto convocado por dicha Asociación ATA, donde fueron invitadas
entidades Sociales, Políticas y Sindicales dieron su conformidad y
apoyo al borrador de dicha Ley adhesionando sus firmas como
representantes de una ciudadanía Andaluza que cree que la Igualdad es
para TOD@S o no es Igualdad.
Su nombre es Michelle Demishevich y es la primera mujer transexual que ejerce como reportera en una televisión turca.
Todo un ejemplo de valentía y visibilidad en un país en el que la vida
de las personas LGTB, y muy especialmente la de las mujeres trans, no es
precisamente un camino de rosas.
Michelle, que tomó su nombre de la famosa canción de los Beatles,
estudió Periodismo y de hecho trabajó como periodista antes de salir del
armario transexual, cuando su identidad social era todavía masculina.
Pero cuando en 1999 dió el paso y se visibilizó comenzaron las
dificultades. En este tiempo ha trabajado en night clubs, como asistente
artística, como oficinista… Mientras tanto ha mantenido un espíritu
activista que la llevó a implicarse en política y ser por ejemplo una de
las fundadoras del Yesiller ve Sol Gelecek Partisi, un partido político que agrupa a ecologistas y militantes de izquierda.
Hace unas semanas, tras participar como invitada en varios programas,
el canal turco IMC TV le ofreció incorporarse como reportera. Al
principio Michelle Demishevich rechazó la oferta, pero desde el canal
insistieron, y desde hace un mes forma parte de su plantilla. Los
primeros días fueron muy duros, según ella misma ha reconocido. Ha
sufrido incompresión y rechazo por parte de algunos compañeros, pero aún
así se ha sobrepuesto y no está dispuesta a renunciar. “Si sufro
discriminación en el trabajo lloro por la noche, pero a la mañana
siguiente vuelvo. No me importa. Ya he sufrido bastante por mi
identidad. Si he llegado a este punto es para seguir luchando. Nada me
va a derribar. He aprendido a dejar de tener miedo”, afirma, orgullosa y segura de sí misma. “El
activismo no es solo marchar con banderas por las calles. Mi activismo
es también trabajar como reportera cuando otras personas transexuales
solo son retratadas negativamente por los medios”, explica.
Un país en el que reina una enorme transfobia social
No ha pasado ni un mes desde que informamos de la muerte de una mujer transexual
en Estambul como consecuencia de la violencia policial. Y es que la
situación de estas mujeres en Turquía es especialmente difícil. Es
cierto que las personas transexuales pueden acceder desde 1988 al
proceso de reasignación sexual y modificar su situación registral, pero
la transfobia social es elevada. En muchos casos las mujeres
transexuales son repudiadas por su familias y obligadas a ejercer la
prostitución. A diario son detenidas bajo la acusación de alteración del
orden público y llevadas a comisaría donde frecuentemente son víctimas
de violencia policial (otro ejemplo de ello fue la agresión a un grupo
de activistas del colectivo Pembe Hayat, que recogimos en 2010). Una encuesta
hecha a 104 mujeres transexuales reveló que el 89% de ellas habían sido
víctimas de violencia en dependencias policiales. Turquía ocupa el primer lugar
entre los 47 países miembros del Consejo de Europa, y el séptimo lugar
en el mundo, por el número de homicidios motivados por el odio
transfóbico.
Pero no solo las personas transexuales se enfrentan a un entorno
hostil. Pese a haberse reforzado notablemente (son cada vez más, por
ejemplo, las personas que toman parte en las celebraciones del Orgullo de Estambul), la comunidad LGTB turca vive un momento complejo desde el punto de vista político y social (el pasado verano dedicábamos una extensa entrada al tema),
y el país nos proporciona malas noticias con regularidad. En las
últimas semanas nos hemos hecho eco por ejemplo del caso del joven activista LGTB secuestrado por su padre -coronel del Ejército turco- y sus tíos, así como de la decisión del gobierno de Ankara de revertir las acogidas de niños turcos por parejas del mismo sexo en otros países.
Turquía ocupa uno de los últimos lugares en Europa en materia de
derechos LGTB, como puso en evidencia el último informe anual publicado
por ILGA Europe.
Formalmente las relaciones homosexuales no han sido nunca delito, pero
persisten leyes que castigan el “escándalo público” y que pueden ser
utilizadas contra de las personas LGTB. Además, hace unos meses el
gobierno turco rechazó incluir
la orientación sexual y la identidad de género dentro de los artículos
referidos a la igualdad en la nueva Constitución. En noviembre el
Tribunal Europeo de Derechos Humanos señalaba la terrible situación de los presos LGTB,
al sentenciar que el país había violado los artículos de la Convención
Europea sobre los Derechos Humanos contra la tortura y la
discriminación. Ese mismo mes hablamos del nuevo código disciplinario
del Ejército turco, que incluye expresamente la “intimidad antinatural” (refiriéndose e la homosexualidad) como una falta castigada con la expulsión.
La censura y la discriminación siguen siendo además una realidad:
además de los terribles crímenes de honor -como el asesinato de R.A., un
adolescente homosexual, a manos de su propio padre; el de Ramazan Çetin, otra mujer transexual, a manos de su propio hermano, o el del estudiante gay Ahmet Yildiz, también a manos de su padre- en dosmanzanas nos hemos ocupado de casos como el del despido de un árbitro de fútbol que se declaró homosexual, de la censura de páginas web y de intentos de ilegalizar asociaciones LGTB. En un informe sobre Turquía presentado en abril del año pasado, el Parlamento Europeo manifestó
“su honda preocupación por la persecución constante de lesbianas, gays,
bisexuales y transexuales sobre la base de la ley de delitos menores y
de las disposiciones relativas a la ‘conducta inmoral’”.
En junio recogimos también la grave sentencia del Tribunal Supremo turco que afirmó que sexo anal y oral son “antinaturales”
y los comparó a la tortura, la violencia sadomasoquista, la zoofilia y
la necrofilia. Además, el Gobierno turco ha permitido a políticos de
primera línea hacer declaraciones homófobas. Es el caso, por ejemplo, de
la ministra de Mujer y Familia Aliye Kavaf, que en 2010 calificó a la homosexualidad de “trastorno que necesita ser tratado“.
Terminamos esta entrada con un buen sabor de boca: un vídeo que
muestra a Michelle Demishevich en pleno trabajo como reportera. Le
deseamos la mayor suerte del mundo y esperemos que su ejemplo de
visibilidad sirva además para mejorar la situación de las mujeres
transexuales en su país.
Un hermoso
video de nuestra heroína Silvia Rivera, mujer transexual que lideró la
llamada revuelta de Stonewall. La historia esta ahí. Fueron las mujeres
transexuales quienes defendieron a las personas gays, con la cual
comenzó su lucha, y es su rebelión la que dio orígen al ahora mal llamado "Día del Orgullo Gay". Nuestro respeto y cariño a las personas gays y a todas las
identidades de la diversidad sexo/genérica, pero recuerden el heroismo
de las mujeres transexuales y en especial de Silvia Rivera.
!!Muchas gracias a la ATA de España,
Andalucía, por mostrarlo!!
Fabuloso testimonio de Eva, madre de un
niño transexual de siete años en Madres, serie documental de Canal Sur, la
televisión autónomica andaluza. Recomendamos su visualización: pocas veces un
testimonio en primera persona ayuda a comprender de forma sencilla una realidad
compleja, como es la de la transexualidad, que si muy poco a poco gana
visibilidad entre los adultos sigue siendo un tabú social cuando de niños
pequeños hablamos.
Mejor que cualquier explicación, os dejamos
con él…
Menores transexuales, especialmente
vulnerables
Hace
un año nos hacíamos eco de un estudio del Children’s Hospital de Boston, uno de
los pocos centros del mundo que cuenta con una unidad especializada en atender
a menores transexuales, que mostraba como estos sufren más síntomas
psiquiátricos, tales como depresión e intentos de suicidio, que niños y
adolescentes de su misma edad no transexuales. Las cifras eran mayores en
aquellos casos en los que no se da un manejo especializado de la situación,
bien por carecer de medios económicos o porque no cuentan con un apoyo de los
padres.
Los datos van en la misma dirección que los
conocidos con anterioridad (una encuesta realizada en 2010 ya mostró que hasta
un 41% de las personas transexuales de Estados Unidos habían intentado
suicidarse en alguna ocasión) pero inciden además en la importancia de abordar
la problemática que supone la realidad transexual ya desde la infancia.
En
dosmanzanas hemos recogido algunos casos, como el de una niña transexual de
cino años de edad en Reino Unido, una pareja de gemelos de 14 años de Maine
(Estados Unidos), uno de los cuales es una chica transexual, o el de otra niña
transexual estadounidense de 11 años cuya historia también fue recogida en un
documental. En España, el programa de Cuatro Conexión Samanta dedicó en su
momento otro interesante reportaje a este tema.
Afortunadamente David, el hijo de Eva, cuya
historia recoge el reportaje de Canal Sur, cuenta con una fantástica familia
que lo apoya y que le permitirá enfrentarse a los problemas que vayan
surgiendo. Ojalá testimonios como este alcancen la mayor difusión posible y
permitan a otros niños y niñas transexuales contar con esa misma suerte.
La empresa reponde a las críticas sobre un anuncio publicitario que denostaba la condición de las mujeres transgénero, difundiendo un spot realizado anteriormente.
¿QUE OPINAS?
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La urbanista suiza Nina Stieger es, hoy, mujer a toda ley: recientemente modificó su identidad en el registro civil. Un sueño acariciado durante 54 años de vida a través de un largo proceso, no exento de experiencias discriminatorias. Retrato.
La denominación ‘transgénero‘ define la identidad de personas que no se reconocen a sí mismas, parcial o totalmente, con el género con las que fueron designadas al nacer con base a sus órganos genitales. Muchos de las y los concernidos en Suiza, tarde o temprano, toman la decisión de igualar su físico al del género con el que se identifican, con ayuda de hormonas e intervenciones quirúrgicas. Nina Stieger colabora en la Asociación ‘Transgender Network Switzerland‘ (Red Suiza Transgénero) para mejorar la situación social y jurídica de aquellos, que como ella, viven con el reto de poder mostrar libremente su identidad. (Thomas Kern, Patricia Islas y Daniel Wihler, swissinfo.ch)