Para convertirse de hombre a mujer la operación
cuesta entre 10.210 y 13.920 dólares, y para convertirse de mujer a
hombre, que es más complicado, cuesta unos 28.760 dólares.(Foto:
Reuters)
Muchos de los primeros pacientes de Kim eran
adultos mayores de 40 ó 50 años. Hoy en día, la mayoría de los pacientes
tienen entre 20 y 30 años de edad, y a veces los padres incluso ofrecen
pagar por la operación.(Foto: AP)
De las 320 operaciones de cambio de sexo que ha
realizado, unas 210 han sido de hombre a mujer y el resto de mujer a
hombre. En la imagen, Harisu, su paciente de mayor fama. (Foto: AP)
Busa, Corea del Sur. (AP). A pesar de la controversia que ha causado en su país, el doctor coreano Kim Seok-Kwun continúa realizando operaciones de cambio se sexo, afirmando que es su deber corregir "los errores de Dios".
Cuando el médico inicia la operación para insertarle un pene a un monje budista que nació mujer,
está sumamente consciente de la controversia que su trabajo causa en
este país tan conservador. El propio médico, conocido como "el padre de los transgéneros" en Corea del Sur, también albergaba dudas anteriormente.
"He decidido desafiar la voluntad de Dios", declaró Kim, un médico de 61 años de edad y de religión protestante. "Al comienza agonicé sobre si debía hacer estas operaciones porque pensé que estaría desafiando a Dios. Tenía vergüenza de ello, pero mis pacientes estaban desesperados, sentían que si no cambiaban de sexo se tendrían que suicidar".
(Foto:AP)
Kim es un pionero en Corea del Sur, donde las actitudes hacia la sexualidad están lentamente cambiando. Ha realizado unas 320 operaciones de cambio de sexo en los últimos 28 años, a todas luces la mayor cantidad para un médico en este país. Kim dijo que el monje, cuya operación tardó 11 horas, no desea ser entrevistado por temor a ofender a los fervientes budistas de su templo. El médico dijo que el monje ha estado sometiéndose a terapia hormonal y desde hacía tiempo se hacía pasar como hombre.
"Hay gente que nace sin genitales, o con los labios deformes, o
sin orejas, o con los dedos pegados ¿acaso estos no son errores de
Dios? Y si alguien nace con el sexo equivocado, 'no es ese también un
error de Dios?", expresó Kim.
(Foto: AP)
Kim, un cirujano plástico en el Hospital Universitario Dong-A en
Busan, en el sudeste del país, se especializa en corregir deformaciones
faciales. Comenzó a realizar operaciones de cambio de sexo en 1986
después de recibir en su consultorio a varios hombres vestidos de mujer,
preguntándole si era posible insertarles vaginas. Al comienzo Kim
se negaba a atenderlos porque no sabía nada sobre operaciones de cambio
de sexo, pero no podía dejar de pensar en ellos, así que investigó el
tema y comenzó a realizar las cirugías.
Su paciente más conocido es la actriz transexual más famosa de Corea del Sur, Harisu, y el doctor Kim fue el oficiante en su boda en 2007 a un cantante hombre. Harisu dijo en una entrevista en un café de Seúl que el dolor que sintió tras su operación de cambio de sexo en 1995 "fue como si me estuvieran dando martillazos en los genitales",
pero días después, cuando fue dada de alta en el hospital, se sintió
como nueva, como la bella personaje en "La Sirenita", que consigue la
felicidad cuando su cola de pez se convierte en piernas.
(Harisu, actriz transexual. Foto: AP)
Los cambios de su clientela reflejan cómo ha evolucionado la actitud colectiva de los surcoreanos hacia las minorías sexuales: hoy en día pasan por la televisión varios programas que incluyen personajes gay. Al mismo tiempo, sin embargo, los activistas denuncian que los transexuales son hostigados, abusados e insultados.
Muchos sufren de depresión y han tratado de suicidarse. El gobierno
surcoreano ha prometido aprobar una ley contra la discriminación, pero
no se ha avanzado al respecto.
Los transgénero que desean cambiarse de sexo legalmente sufren de grandes obstáculos para hacerlo.
La Corte Suprema establece que los jueces deben aprobar ese trámite
sólo para quienes se hayan operado para cambiarse el sexo, hayan perdido
su capacidad de reproducción, no estén casados y no tengan hijos
menores de edad.
(Foto: Reuters)
La falta de normas claras ha causado que muchos transexuales acudan a jueces que consideran menos rígidos.El
año pasado un tribunal de Seúl aprobó solicitudes de cambio de sexo
para cinco personas aunque aún no habían completado su transición, lo
que antes era requisito obligatorio. Desde entonces, aproximadamente
otras 30 personas en situaciones similares han recibido autorización del
tribunal para cambiarse el sexo legalmente, dicen fuentes judiciales.
Para someterse a una operación con Kim, hay que entregar certificados de por lo menos dos psiquiatras que demuestren que se trata de una caso de trastorno de identidad de género. El candidato deberá vivir un año vistiendo la ropay el peinado del género opuesto, y deben recibir aprobación de sus padres.
Muchos pacientes consideran la operación un asunto de vida o muerte.
Antes de su cirugía, Harisu, una artista transexual, firmó un documento
reconociendo que podía perder la vida durante el procedimiento, aunque
Kim enfatizó que ello nunca ha ocurrido.
"Si yo hubiese vivido como hombre sin la operación de cambio de sexo,
estaría ya muerta", comentó Harisu. "ya yo era mujer, a excepción de
mis genitales. Yo no quería vivir mi vida con esos genitales. Soy mujer y
quiero vivir como mujer".
Notimex |
Ciudad
|
Fecha:
2014-03-23
| Hora de creación:
09:56:21
|
Ultima modificación:
09:56:21
Foto: Notimex/Archivo
En la iniciativa para facilitar una nueva identidad a las personas
trangénero, se prevé que dicho trámite pueda realizarse sin que los
solicitantes se hayan sometido previamente a la operación de cambio de
sexo, adelantó el director general del Registro Civil del Distrito
Federal, Héctor Maldonado San Germán.
En días pasados, el gobierno capitalino anunció que presentará una
iniciativa ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) para
que las personas transgénero puedan cambiar legalmente su identidad a
través del Registro Civil en vez de realizar un proceso judicial.
Al respecto, Maldonado San Germán, explicó a Notimex que el proceso de
reasignación de un género distinto al de nacimiento para una persona,
actualmente se realiza en la ciudad de México a través de un juicio, y
de avanzar dicha iniciativa sería un proceso más rápido y ágil.
Añadió esa es una de las demandas la comunidad reconocida con las
siglas LGBTTTI, iniciales de lésbico, gay, bisexual, transexual,
travesti, transgénero e intersexual.
En su momento el titular de la Consejería Jurídica y de Servicios
Legales del Distrito Federal, José Ramón Amieva Gálvez, indicó que
precisamente esta iniciativa se trabajó de manera coordinada con dicha
comunidad. Expuso que para esto se integraron mesas de trabajo con cerca
de 40 organizaciones de la sociedad civil.
Al respecto, Maldonado San Germán explicó que la reasignación
sexo-genérica se da cuando el solicitante, hombre o mujer, considera que
se encuentra “metido” en el cuerpo del género contrario.
Por lo tanto es necesario que el individuo atraviese por un
procedimiento médico y psicológico que determinen si efectivamente se
adecúa a esta condición.
Así pues, bajo el nuevo proceso administrativo de reasignación
sexo-genérica se requeriría, contar con información donde se estipule
que la persona se encuentra en esta situación.
Para ello no necesariamente se tuvo que haber pasado por una cirugía de
cambio de órganos sexuales, sino que es más un proceso psicológico y
endocrinológico, precisó.
Al contar con esto será, en principio, el juez del Registro Civil
central quien lleve a cabo el procedimiento para otorgar al individuo
una nueva Acta de Nacimiento que le proporcione identidad.
En tanto que el acta primigenia de la persona a la que se le concedió
la reasignación de concordancia sexo-genérica se conservará en el
Registro Civil local a resguardo y no podrá ser mostrada, salvo que se
requiera mediante una orden judicial.
De esta manera, el Acta de Nacimiento “es el documento de identidad
principal, y de ahí ya vas a todas las demás documentaciones como es el
caso de la credencial para votar con fotografía, pasaporte y algunas
otras identificaciones más”.
El funcionario capitalino manifestó que de aprobarse la iniciativa
podrán acceder a este trámite personas que provengan de cualquier parte
de la República, y el acta concedida tendrá validez en todo el país.
Jessica Gavira murió en la operación. (Foto/noticiascaracol.com)
Antioquia, Colombia.- Un joven transexual se sometió a un procedimiento para aumentar el tamaño de sus glúteos y falleció.
Ella es Jessica Gaviria, el nombre que Juan Diego Gaviria adoptó como mujer.
Según médicos del Hospital Universitario del Valle, Jessica quedó inconsciente después de aplicarle tres litros silicona líquida en sus glúteos.
El médico Fabián Hernández, cirujano plástico del Hospital Universitario del Valle de Cauca, explicó que una vez que el líquido alcanza los pulmones produce daños muy severos. Transexualidad es
una identidad en la que el individuo se identifica, desea vivir y ser
aceptado como una persona del sexo opuesto a su género biológico.
La Transexualidad no es un fenómeno actual. Existe desde
siempre, y en todas las culturas de la humanidad. Las respuestas que las
distintas sociedades han dado a esta realidad del ser humano han sido
muy diversas. La Asociación de Transexuales de Andalucía Sylvia Rivera,
como entidad organizadora de las Jornadas, persigue con ellas informar,
de esta realidad tan desconocida, promoviendo entre la juventud de
Andalucía valores democráticos de solidaridad, inclusión y una cultura
de respeto a la identidad de género, que contribuyan a la consecución de
una igualdad real del colectivo de personas transexuales, así como a la
erradicación de la transfobia, mediante ponencias en las que
intervendrán profesionales y personas de especial relevancia e interés
por su trayectoria respecto a su labor con el colectivo de personas
transexuales.
Al acto inaugural asistirán representantes institucionales de la vida
social y política de Andalucía, los cuáles nos dirigirán unas breves
palabras
Fecha: 14/02/2.014
Intervienen:
Mar Cambrollé (Presidenta ATA Sylvia Rivera), Raúl Perales
(Representante Consejería Igualdad y Dtor. General del IAJ), Flor de
Torres (Fiscal Delegada de Andalucía de Violencia a la mujer y contra la
discriminación por identidad sexual), Soledad Pérez (Parlamentaria
PSOE-A), Alba Doblas (Parlamentaria IU-LV-CA), Adela Castaño (Concejala
PSOE Ayto Sevilla), Josefa Medrano (Coportavoz IU-LV Ayto. Sevilla),
Lucía Marquez (Coportavoz de IzAb), Pilar Távora (Miembro CNA del PA),
Rosa Bergés (Secretaria de política social CCOO-A), Consuelo Nuñez
(Secretaria de política social UGT-A), Rubén Reina e Ignacio Bermudez
(Representantes ALEAS-A), Daniel García (Representante del grupo LGTB de
las JSA).
Hora y Lugar: 18:30 horas. Albergue Inturjoven Sevilla. C/ Isaac Peral, 2. Sevilla.
La organización Transgénero Hidalgo AC celebró ayer el Día
Internacional del Condón con una Feria de la Salud en la explanada de
Plaza Independencia en Pachuca, como parte de las actividades de
prevención de VIH/SIDA y sensibilización de la sociedad en temas de
diversidad sexual.
Este evento que tuvo como objetivo informar a
la sociedad pachuqueña sobre las formas de prevención contra el VIH/SIDA
, la concientización sobre las enfermedades de transmisión sexual y
además se repartieron 15 mil condones y trípticos a adolescentes,
jóvenes y adultos que se acercaron al stand que estuvo ubicado en la
explanada de la Plaza Independencia.
En coordinación con la
Secretaría de Salud en Hidalgo (SSH) por medio del CAPASITS se
realizaron 48 pruebas de detección rápida de VIH y se ofrecieron
pláticas sobre la prevención de esta enfermedad.
Karen Quintero,
Presidenta de Transgénero Hidalgo AC, señaló la importancia del
acercamiento con la sociedad para sensibilizarla en torno a estos temas,
también anunció que en este 2014 se pretende realizar el censo de
personas que pertenecen a la comunidad transgénero, transexual y
travesti en el estado, con el objetivo de conocer el número aproximado
de personas que pertenecen a la comunidad y sus necesidades, "estaremos
realizando propuestas a las asambleas y al Congreso local que permitan
mejorar la calidad de vida de las personas que pertenecemos a la
comunidad".
La Comunidad Transgénero Hidalgo realizará la tradicional Feria de
la Salud con motivo de la celebración del Día Internacional del Condón,
que se efectúa este jueves 13 de febrero en la explanada del Reloj
Monumental de Pachuca en punto de las 11:00 horas.
Los miembros de la comunidad LGBTTTI Hidalgo ofrecerán información para la prevención del VIH/SIDA.
Se
contará con la visita de Gloria Hazel Davenport, activista y
periodista, colaboradora de la agencia NotieSe, asesora de la
Organización Prodiana AC, vocera de la Asociación Mexicana para la Salud
Sexual AC y cofundadora de Grupo21 LGBT de Amnistía Internacional
México.
Estarán presentes miembros del ayuntamiento de Pachuca y
la representación de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de
Hidalgo (CDHEH) y de la Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH).
Esta
feria también tiene como fin brindar información a la sociedad
pachuqueña sobre las actividades y trabajo social que la comunidad
Transgénero Hidalgo y la comunidad LGBTTTI local realiza.
La responsable del área trans de Fundación Triángulo, Marina Sáenz, y
una usuaria transexual del sistema de salud se reunieron con el
director general de asistencia sanitaria de la Conserjería de Sanidad y
el gerente del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, tras la
disolución de la unidad especializada en transexualidad del clínico y la
reciente denegación de servicio a un usuario por ausencia de
especialista.
19/11/2013 La reunión, que tuvo lugar el pasado
viernes, se desarrolló en un ambiente cordial de entendimiento y, a
juicio de Fundación Triángulo, fue "muy constructiva". En la misma se
expusieron las peticiones del colectivo de personas transexuales de
Castilla y León; fundamentalmente centradas en la necesidad de que hubiera una atención especializada de proximidad, gestionada por una unidad coordinadora y en el deseo manifiesto de las personas transexuales castellano leonesas de acceder a un tratamiento completo que incluya las operaciones a las que acceden el resto de la ciudadanía sin restricción.
Los responsables de la Junta prometieron una rápida respuesta a la situación de la persona todavía no atendida y su compromiso en protocolizar la atención sanitaria a las personas transexuales en toda la Comunidad,
diseñando un sistema de atención en proximidad por personal
especializado o formado por la unidad del hospital clínico
universitario, que esta vez se ha prometido constituir formalmente restaurando el servicio.
Respecto a la cobertura de las operaciones, los responsables del
sistema sanitario prometieron estudiar esta posibilidad y solicitaron un
plazo razonable para dicho estudio, petición que la asociación LGTB ha
considerado "muy razonable".
En palabras de Marina Sáenz. “ha sido una reunión esperanzadora para
las personas transexuales de Castilla y León, ya que estas promesas
suponen la ordenación y mejora de la asistencia sanitaria a nuestro
colectivo y la esperanza de que este llegue a concretarse en la
negociación y estudio como un sistema de cobertura completa, equiparable
al de otras comunidades y adaptado a las exigencias expresadas por la
jurisprudencia española”.
A los seis años un niño ya tiene muy claro cuál es su
identidad sexual y de género. Incluso antes. El conflicto surge cuando
el pequeño no siente el género que posee físicamente y se identifica más
con el sexo opuesto. Como le ha ocurrido a tres niños transexuales de Málaga
(de 6, 8 y 9 años) cuyas familias han pedido que sean llamados en clase
con el nombre del género que sienten y que puedan llevar el uniforme
acorde a ese sexo, además de elegir el aseo que quieren utilizar.
Mientras, la Consejería de Educación ha dictado que se
apliquen pautas para que sea respetada la identidad de género de estos
niños, algo que dos de los centros han acatado, en el tercero el
conflicto se ha despertado entre los padres. Se trata de un colegio
concertado religioso que pertenece la Fundación Diocesana de Enseñanza
Santa María de la Victoria. Unas cien familias de los 800 alumnos que
asisten a este centro han enviado una carta a la Consejería de Educación
en la que le piden que retire esas directrices.
Poco se conoce sobre el trastorno de la identidad sexual en
la infancia. No deja de ser un asunto tabú y, hasta ahora, pocos casos
llegan a las consultas de los psicólogos. «El problema de estos niños es
cuando sufren un rechazo social por
parte de la escuela, por ejemplo, porque no pueden vestir el uniforme
del género con el que se identifican», explica Laura Aut, psicóloga
infantojuvenil de Isep Clínic Barcelona.
Sufren ansiedad y miedos
No ser llamados por el nombre de género con el que se
identifican, o no utilizar las ropas del sexo que sienten, o no usar el
aseo que quieren puede desencadenar un gran malestar en el niño
transexual. «Estos niños pueden sufrir ansiedad, angustias, manifestar
miedos, sentirse mal consigo mismo,
dejar de comer, se vuelven a hacer pis en la cama, o tienen muchas
rabietas. Cualquier retroceso en su desarrollo indica que algo está
pasando», afirma la psicóloga.
Una de cada 30.000 personas nacidas con genitales
masculinos y una de cada 100.000 personas nacidas con genitales
femeninos son transexuales. Concretamente, en la Unidad de Trastorno de
Identidad de Género de la Comunidad de Madrid, formada por un equipo
multidisciplinar de profesionales procedentes de los hospitales La Paz y
Ramón y Cajal, las edades de las personas atendidas oscilan entre los
cuatro o cinco años hasta los 68. Los menores de edad ocupan el 5% de todos los casos.
La operación de cambio de sexo es posible en los menores con una sentencia judicial
Si bien los protocolos públicos establecen que la intervención
quirúrgica de cambio de sexo no se puede realizar antes de los 18 años,
la ley sí permite esta operación a menores de edad cuando existe una
sentencia judicial favorable. De hecho, hay estudios que constatan que cada vez son más los menores que solicitan un tratamiento de este tipo.
«Ser transexual no es una enfermedad —afirma la psicóloga
Laura Aut—. Es una identidad sentida y vivida desde la infancia. Con el
paso del tiempo lo importante es ir asumiendo lo que en verdad eres y
sientes y si llegas a la conclusión de que eres una persona transexual,
lo importante es buscar ayuda y orientación médica para adecuar tu
cuerpo a tu verdadera identidad, lo cual pasa por iniciar el proceso de transexualización».
Las señales
Por tanto, detectarlo a tiempo y normalizar la
transexualidad es lo más aconsejable para estas familias «Si se detecta
con cuatro o cinco añitos los niños no se sienten tan mal porque todo el
mundo alrededor lo ve como algo normal y termina por aceptarlo. El niño
crece en un ambiente donde su transexualidad está aceptada», dice Aut.
Pero antes de esa edad un niño también pueden empezar a
mostrar que sienten un género diferente a su sexo físico. La directora
del Grado de Psicología de la Universidad Internacional de La Rioja
(Unir) María Soria explica que «en torno a los dos años,
los niños son capaces de identificar su género y clasificar con
relativo acierto a las personas conforme a su sexo. Posteriormente, y hasta los seis años, incorporan matices y aspectos relativos a los roles. Es decir, incorporan a su repertorio estereotipos sexuales».
Tienen preferencia por la ropa y los juegos del otro sexo
Cuando un niño es transexual, emite algunas señales. Los niños
transexuales, dice la profesora Soria, presentan «conductas que implican
identificación acusada y persistente con el otro sexo. Tienen preferencia por la ropa del otro sexo, muestran un deseo intenso de participar en los juegos propios del otro sexo, insisten en pertenecer al otro sexo o muestran mucho deseo por ellos y eligen acompañeros dintintos a sus pares. Muestran un malestar persistente
con el propio sexo y rol: los chicos evitan los juegos violentos y
manifiestan aversión hacia su órganos sexuales, del mismo modo que las
chicas».
A los padres Soria les aconseja no culpabilizar o dañar la
autoestima del niño transexual con comentarios o valoraciones acerca de
sus expresiones. Escuchar al niño con tranquilidad sin enjuiciarle,
ofreciéndole explicaciones y aclarando sus dudas. Y acudir a un
profesional para que valore el caso y indique las pautas a seguir.
Lo importante es que el niño crezca con una autoestima sana
Es fundamental conocer todos los recursos que existen para ayudar a su hijo
Nacer en un cuerpo que nada tiene que ver con cómo piensas o cómo
sientes es equivalente a transexualidad. O lo que es lo mismo, una
discordancia entre biología y género: cuando una persona se identifica
con el sexo opuesto al que biológicamente ha nacido. La adaptación
supone un proceso largo, complejo y en ocasiones, puede durar toda la
vida. Para poder evitar, en la medida de lo posible, casos de
discriminación o rechazo, como los que se sospechan en Málaga, ELMUNDO.es ha consultado con varios expertos que explican cómo deben
actuar los padres ante un hijo transexual. Lo fundamental: la confianza.
No hay dos procesos idénticos ni dos niños iguales, ni mucho menos un
patrón estándar a seguir, pero sí hay unas directrices comunes que
pueden ser útiles para los padres. "La clave es intentar que el niño
crezca con una autoestima sana", asegura Manuel Ródenas, coordinador del
Programa de Información y Atención a Transexuales de la Comunidad de Madrid . Un programa que presta intervención psicosocial y atiende a gente de toda España, por ser el único de estas características.
Pautas y recomendaciones
Es necesario que los padres desde el primer momento sepan que no
están solos, que existe asesoramiento y unidades específicas que pueden
ayudarles y guiarles en este proceso. Para ello, Ródenas expone una
serie de pautas y/o recomendaciones generales que estos pueden seguir:
• Aceptar a su hijo tal y como es, mostrándole su amor incondicional.
• Enfatizar su diferencia positiva. Todas las personas tenemos
valores positivos tan sólo por el hecho de serlo. Diferentes podemos ser
por muchas razones y cada uno aporta desde sí mismo y desde la
diversidad un valor propio que nos enriquezca a todos. De ahí, el
concepto de gestión de la diversidad, que desde EEUU se está poniendo
cada vez más de moda en las empresas.
• Replantearse los estereotipos de géneros tradicionales. No forzar al niño a actuar como un "niño tradicional" si no lo siente.
• Buscar recursos de apoyo y asesoramiento. Conocer las unidades UTIG que existen, así como los demás centros de asesoramiento.
• Es importante que desde los centros escolares
conozcan lo que significa exactamente la transexualidad, para que así
los profesores también den el apoyo necesario a los chicos. Por ello, es
recomendable que los padres se impliquen en el proceso de información y
asesoramiento del centro, para que así el desarrollo de sus hijos sea
más sencillo, pues crecer en un entorno abierto y respetuoso es clave
para el crecimiento de un niño transexual.
• Los padres deben orientar a sus hijos hacia actividades donde puedan encajar
y sentirse a gusto, siempre acorde a las preferencias del hijo. Nunca
obligarles a hacer alguna tarea que no quieran hacer. Es importante que
vayan mostrando sus preferencias poco a poco, sin forzarles a nada.
Asesoramiento en España
En España, existen nueve Unidades de Trastornos de Identidad de
Género (UTIG) las cuales, además de prestar servicio sanitario como tal,
también ofrecen asesoramiento y ayuda psicológica. A partir de los 18
años empieza la terapia hormonal y después, si se quiere, el proceso de
operaciones. Aunque la ley sí que permite la operación a menores de
edad, siempre y cuando haya una sentencia judicial favorable.
Actualmente, sólo cuatro de estas unidades realizan intervenciones
genitales.
María Jesús Lucio, gestora de pacientes de la UTIG de la Comunidad de Madrid, formada por un equipo multidisciplinar de profesionales procedentes de los hospitales La Paz y Ramón y Cajal,
mantiene que este proceso no se puede hacer a título individual, sino
que tiene que haber una coordinación y un asesoramiento en unidades
integrales.
"Es importante un asistencia psicológica individual, asesorar a las
familias y también a los centros escolares. Informar sobre la
transexualidad y tratar así de normalizar su vida", afirma Lucio. En
esta UTIG cuentan con personas desde los seis hasta los 80 años, y cada
uno, confiesa, es un caso diferente a tratar: "Hay mucha diversidad y
por eso es necesario el seguimiento y el tratamiento individualizado".
Lo primero que se hace esta UTIG específica de Madrid cuando un menor
acude a esta unidad es una evaluación psicológica específica que suele
durar hasta seis meses. "En primer lugar, ,
y una vez descartada se le realiza al niño, al adolescente o al adulto
las evaluaciones pertinentes", explica Nuria Asenjo, psicóloga clínica
de esta UTIG.
El asesoramiento que se da en esta unidad es individual para cada
persona, pero a partir de este año, también están realizando terapias
grupales, para prestar apoyo tanto a la persona transexual como a los
padres.
"Lo que más preocupa a los padres es la discriminación o el rechazo
que pueden sentir sus hijos, y el proceso de operaciones, que suele ser
complejo", informa esta experta. Para ello, lo más importante es que los
padres tengan claro que deben tener confianza en sus hijos, hablar con
ellos, escucharles. "Es una cuestión de confianza, de comunicación y de
saber escuchar y no forzarles a nada", mantiene.
Un aspecto más que los padres deben tener en cuenta, argumentan los especialistas, es que no todos los niños que presentan en su infancia características de género variante son transexuales de adultos.
Ródena alude así a un estudio que realizó el argentino Edgardo
Menvielle, investigador en el Children's National Medical Center (EEUU),
quien habla de comportamientos de género diversos. Hay niños que
mantienen desde muy pequeños un comportamiento de género variante y que
en su edad adulta no son transexuales, sino homosexuales o
heterosexuales. "No todos tienen un mismo patrón, por eso es necesario
el asesoramiento individual, en centros especializados y con
profesionales adecuados", concluye Ródenas.
Una psicóloga trans opina sobre el caso de "Lulú". Inteligencia y valentía.
El caso de "Lulú", la nena de seis años que nació varón pero que desde
los 18 meses se identifica como mujer, alimenta un debate todavía
abierto acerca de las razones que definen a una persona como transexual.
Al menos dos particularidades hacen que el caso cobre especial interés:
por un lado la certeza y la seguridad de la nena respecto a su
identidad de género a pesar de su corta edad y, por el otro, que su
hermano mellizo que no presenta manifestaciones de transexualismo. La
pregunta que vuelve a aparecer, entonces, es si una persona nace
transexual o bien "se hace" por cuestiones que tienen que ver con su
entorno.
"El debate sigue abierto. Tanto desde la biología como desde la
psicología se ha intentado explicar el transexualismo, pero no se puede
decir que haya una verdad científica al respecto", explicó Julieta Molina, una psicóloga transexual que trabaja en la biblioteca popular Crisálida.
"Las últimas investigaciones desde el punto de vista biológico
tienen la hipótesis de que el transexualismo se origina en el útero
cuando la hormona testosterona (en el caso de los varones) no llega a
fijarse en la cámara del núcleo estriado del hipotálamo. Desde el punto
de vista de la psicología, en tanto, seguimos apuntando a la historia
vincular de cada persona, a su entorno familiar y social", señaló.
Molina celebró la actitud de los padres de "Lulú" que, lejos de mirar
hacia otro lado o tratar de negar la realidad, le brindaron todo el
apoyo. "Valoro y aplaudo a esa madre, su decisión es muy inteligente y
valiente", opinó la psicóloga a quien el caso le recuerda su propia
historia de vida.
"En mi caso particular, yo me siento mujer desde los tres o cuatro años. Siempre supe lo que sentía, nunca lo dudé. Pero del sentirse al ser
hay una distancia muy grande, porque se presenta un conflicto que en
realidad no es con una misma, sino con los otros. Yo me asumí mujer
recién a los 20 años y por suerte tuve el apoyo de mi familia. Hoy,
gracias a la Ley de Identidad de Género, afortunadamente, las cosas
están cambiando", concluyó la especialista.
Normalizar significa poner en orden. Es
el verbo que la comunidad científica española conjuga sin tregua cuando
el sujeto en la oración es la transexualidad. EFEsalud entrevistó a
varios especialistas en el reciente congreso sobre el tema que se
celebró en Madrid y a una paciente que contó su transición. El predicado
está lleno de debates
MADRID/EFE/LUCÍA ROBLES Jueves 18.07.2013
EFE/Ulises Rodríguez
“Me llamo Sonia Fernández, tengo 40 años, llevo 6
en tratamiento y únicamente me falta la cirugía de reconstrucción
genital”. Ella es una de las más de 800 personas transexuales tratadas
en la Unidad de Trastornos de Identidad de Género (UTIG) de la Comunidad
de Madrid.
Sonia Fernández en el Parque del Retiro. EFE/Lucía Robles
Ella podría ser la metáfora de la transexualidad en España en este
momento que, todavía, suscita preguntas: qué es exactamente, se debe
diagnosticar y cómo deben ser asistidas las personas transexuales, en
definitiva, qué camino se debe seguir para normalizar el tema. ¿Por
dónde empezar?
“Esto es lo que hay”
El endocrinólogo Antonio Becerra, coordinador de la UTIG, es el
primero en admitir que “los profesionales no se ponen de acuerdo a la
hora de definir el término”. Para él es “una situación de identidad que
provoca alteraciones en la vida diaria que hay que atender”.
El psicólogo clínico de la UTIG de Madrid, José Rodríguez, concluyó
en su ponencia que “la transexualidad consiste en sentirse de forma
clara y persistente pertenecer al sexo contrario del cromosómico”.
Sonia es muy clara: “Por encima de todo soy mujer,
transexual sí, pero mujer, soy igual de mujer que tú o más, porque lo he
sido a costa de todo. Esto es lo que hay”, sentencia. Ella opina que
hay que separar mejor las definiciones.
“Una cosa es la orientación sexual y otra la identidad sexual. La
primera es que te guste una persona del sexo contrario, una del mismo
sexo o ambos. La segunda es la percepción de que se es hombre o mujer.
En el mundo transexual hay gays, lesbianas o bisexuales”.
Asegura que en el origen del movimiento reside parte de la confusión:
“Históricamente hemos estado relacionadas con los gays. Se pensaba que
las mujeres transexuales éramos la manifestación exagerada de los gays y
los hombres transexuales el grado exagerado de lesbianismo, hoy hacemos
hincapié en diferenciar identidad y orientación”.
Doctor Antonio Becerra, coordinador de la UTIG de la Comunidad de Madrid.
EFE/Lucía Robles
Becerra coincide en las dificultades del origen: “cuando se desconoce
la etiología de algo es más difícil definirlo y tratarlo, lo que sí
apuntamos es que la transexualidad causa sufrimiento en sus primeras
fases y eso hay que eliminarlo”. Sobre el sufrimiento y las patologías
se debatió largamente.
Psicopatologías asociadas
Antes de que Sonia usara vestidos, pasó por muchos divanes. Cuando su
madre la pillaba con su ropa, “me mandaba al psicólogo para determinar
si era gay. La idea era que ‘me curaran’. Me sometieron a terapias
aversivas”, cuenta. El tratamiento produce discusiones.
Rodríguez fue enfático en su conferencia: “La transexualidad no es
una enfermedad mental y no precisa diagnósticos psiquiátricos o
psicopatológicos”. Sin embargo, “aunque no exige un diagnóstico, sí
requiere tratamiento”.
Otros expertos, como Marta Serrano, psiquiatra del Hospital Ramón y
Cajal, explicaron las psicopatologías asociadas al transexualismo: “Hay
una tendencia: cuanto más temprano atendemos a estas personas hay una
disminución en la disforia”, expuso.
La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición define
la disforia de género como “el término para designar la insatisfacción
resultante del conflicto entre identidad de género y sexo asignado”.
Serrano argumentó que “la transexualidad genera sufrimiento en
diversos ámbitos de la vida, como el malestar con el cuerpo y por el
rechazo familiar y social que pueden sufrir, especialmente en las
primeras etapas”.
Sonia conoce ese sufrimiento. Tuvo una experiencia traumática de
transfobia en 1991 que la aisló socialmente: “no encajas entre los
hombres, porque no te identificas como gay, pero tampoco entre las
mujeres porque no compartes su anatomía”. Tener una pareja estable era
otro caos.
La
mesa de transexualidad y psiquiatría durante el 2º Congreso Europeo de
Transexualidad celebrado en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid.
EFE/Lucía Robles
Esas dificultades pueden generar “depresión, ansiedad, trastornos
psicosomáticos, conductas autodestructivas, abuso de sustancias,
trastornos de personalidad”, entre otras psicopatologías citadas por
Serrano.
No obstante, dijo que muchos estudios señalan que “no encuentran mayor grado de trastornos que en la población general”.
La psiquiatra Esther Gómez, del Hospital Clínic de Barcelona, afirmó
en su exposición que en una investigación sobre psicopatologías habían
concluido que “las medidas en todas las escalas se encontraron dentro de
la normalidad, excepto la de masculinidad y feminidad”.
En este estudio compararon a los transexuales bajo
tratamiento hormonal con los que no estaban recibiendo tratamiento y
encontraron que “las personas sin tratamiento se encuentran peor”.
La relación entre transexualidad y psiquiatría, como se llamó una
sesión, es compleja y se discute en laboratorios. Antonio Guillamón,
catedrático de psicobiología de la Universidad Nacional de Educación a
Distancia (UNED), estudia el cerebro desde hace 30 años y hoy investiga
“el cerebro transexual”, como se tituló su presentación.
Doctor Antonio Guillamón, catedrático de psicobiología de la UNED. EFE/Lucía Robles
“Analizamos cómo sería el fenotipo cerebral transexual, es decir,
dónde se diferencian de los hombres controles y de las mujeres
controles”, explica.
En sus investigaciones ha visto “que esas diferencias se centran en
el hemisferio derecho, en regiones que están relacionadas con la
percepción visual, con la percepción del propio cuerpo y con la
resolución de problemas espaciales y el lenguaje”.
¿Diagnosticar o no?
“Creo que no es posible un diagnóstico eficaz de la transexualidad,
porque si no es una enfermedad no sé con qué instrumentos diagnósticos
podemos contar para determinar si una persona es o no transexual, salvo
la exclusión de una patología que se pueda confundir con la
transexualidad”, aseguró en su turno Cristina Garaizabal, psicóloga del
Centro Ariadna de Madrid.
Para ella, hay un factor decisivo: “los profesionales
tenemos que cambiar la mentalidad y considerar a los pacientes como
sujetos activos, con capacidad de decisión”.
Agregó que deben informar con rigor las consecuencias de la
transición. La profesional concluyó que es necesario “ampliar la mirada
que los modelos médicos han propuesto hasta la actualidad” para tratar
la transexualidad.
Normalización y punto
Al margen de las dificultades en materia de salud mental, a Sonia le
preocupan las económicas: “me da lo mismo que la transexualidad esté en
la lista de enfermedades mentales o no”, afirma mientras mira el
estanque de El Retiro.
Continúa: “tenemos que abogar por la normalización,
porque precisamos una atención médica, me da igual que nos consideren
enfermas mentales o de endocrinología, si me dicen que para operarme
tengo que tirarme a este estanque, me tiro ya”. Normalización también es
una de las palabras favoritas de Becerra.
Para él, el hallazgo principal del evento es que las unidades de
género son cruciales y “tienen que existir” porque “no es cierto que
cualquier profesional puede atender transexuales”.
Los asistentes escuchando una intervención durante el 2º Congreso Europeo de Transexualidad. EFE/Lucía Robles
Cuestionó el manejo de esta situación en España: “hay muchas
comunidades que no saben o no pueden tratar a estos pacientes porque no
tienen profesionales preparados. La administración sanitaria debería
asumir el tema”.
Advierte que desde las unidades de género están “haciendo
una prevención de riesgos importante económicamente, quitando
sufrimientos y evitando complicaciones a largo plazo: estamos
colaborando con la salud en general”. Becerra sueña con que su trabajo
trascienda fronteras y por eso invitó a representantes de otras
geografías.
Segundo Seclén, Presidente de la Sociedad Peruana de Endocrinología,
calificó su paso por el congreso como “enriquecedor”. Para él, “en
España se han dado grandes avances con leyes que permiten a este grupo
acceder a los sistemas de salud”, lo cual aún es una tarea pendiente en
Latinoamérica.
Doctor Segundo Seclén, Presidente de la Sociedad Peruana de Endocrinología. EFE/Lucía Robles
“En nuestros hospitales no hay áreas para el manejo específico de
transexuales, no hay unidades de género, hay servicios de
endocrinología, pero no equipos multidisciplinarios, el tema no ha
alcanzado desarrollo dentro del sistema de salud”. En su maleta se llevó
un peso extra: nuevas herramientas para cimentar el tratamiento de la
transexualidad en su país.
Un ejemplo vivo de la importancia de las unidades es Sonia, que
comenzó su transición cuando “salió la noticia de la creación de la
UTIG, que nos daba acceso a tratamientos y operaciones”.
Hormonas, cirugía de cuerdas vocales, raspado de nuez y aumento de
mamas llenan su historia clínica; sólo espera el toque final para el que
se siente preparada “desde hace 20 años”. Su miedo quedó atrás e invita
a quienes se sienten extraños dentro de sus cuerpos a buscar ayuda
profesional.
La transexualidad no es nueva, pero su tratamiento
todavía tiene grietas, porque falta “formación e información hacia la
población y ampliar las unidades o el acceso de todas las regiones a
unidades de género”, como señala Becerra.
Sonia se siente una “paciente fundadora” de la UTIG local. Aunque
dudó por un instante que su transición tuviera sentido pasados los 30,
se preguntó: “¿Ahora me voy a meter en este jardín? ¿Por qué no? Nunca
es tarde si la dicha es buena”. Tampoco es tarde para normalizar el
tema.
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Nota. Aunque no no estoy de acuerdo con el contenido de este artículo, he creido importante colocarlo por que nos informa y nos permite una visión panorámica de lo que se debatío en el II Congreso Europeo de Transexualidad, realizado en Madrid, España. Lo que se constata, es la gran brecha que aún existe entre como nosotras teorizamos y vemos el asunto de la llamada "transexualidad" y como lo ven los médicos y profesionales de la salud, aún quienes sienten empatía y desean ayudar a las personas "transexuales".
Y es que no se sale dos grandes dilemas (entre varios más), por una parte, las mujeres "biologicas" pos-modernas, pos estructuralistas y post-feministas, al momento de enfrentar la realidad de las "mujeres transexuales", las consideran como experiencias subjetivas y meramente culturales que, girando en torno a la premeditada y voluntaria "construción" del "cuerpo", manifiestan una rebeldía contra la "normatividad" y la "biopolitica" del poder. Sólo que no se dan cuenta que bajo este planteamiento se sigue reproduciendo la "norma" misma de que el "hombre es un pene y una mujer una vagina", pues una persona transexual no sería es sino "otro cuerpo" y "otro sexo", con lo cual se pruebaría su axioma de que el "cuerpo" y el "sexo" no son sino otras "construcciones" culturales y subjetivas, pudiendo haber varias clases de sexo y varias clases de género.Es decir, la interpretan la "transexualidad" a la luz no de la realidad de la persona "transexual", sino de su propia teoría.
Por otro lado, los médicos y profesionales de la salud (psiquiatras, endocrinologos, psicólogos) no van más alla del prejuicio de considerar como patológica cuaquien condición huamana en la que la identidad de género se encuentre en desarmonía y en no correspondencia con la identidad sexo-genital y cromozómica, para lo cual, el tratamiento más adecuado es la "normlización" de la persona, esto es, para llevar a la persona que se dice sentir mujer hacia una "normalidad" es necesario el tratamiento de terapia hormonal y la cirugía de reasignación o reconstrucción genital. Esto es, el hombre es un pene, y una mujer es una vagina.
En el fondo, ambas posiciones no son capaces de reconocer y enfrentar una realidad que manfiestan todas mujeres transexuales, al menos la mayoría: independientemente del cuerpo, somos ante todo MUJERES,todo lo que se quiera, transexual, transgenero, diversas, etc, pero SOMOS mujeres, nos sentimos mujeres y nos identificamos del género femenino. Quien no se identifique como mujer, tiene todo el derecho a identicarse como quiera. Eso hay que respetarlo, pero ni modo, simplemente no podría autodefinirse como una "mujer transexual". Y esta es una condición humana, no una enfemedad ni una patología.
¿Cómo así, si no es una enfermedad ni una patología podrían demandar las mujeres transexuales que la sociedad y el Estado les de tratamiento y corra con el costo de "terapias hormonales" y cirugías de "reasignación sexual"?
Por la sencilla razón que es la propia sociedad y el Estado quienes niegan nuestra realidad, nuestra existencia, y no nos acepta, nos nos integra, no nos respeta, sino que nos discrimina, nos excluye y hasta nos mata. Y eso nos causa graves problemas de salud. Pero para ello, debe comprenderse el concepto de SALUD que los organismos internacionales hace ya muchos años recambiaron: la salud no es la falta de una enfermedad o patología, sino una condición de un bienestar integral.
Por eso no necesitamos "tratamiento", sino ATENCION en Salud. Y si una, varias, o todas consideramos que nuestra SALUD se encuentra vulnerada, agredida o en riesgo, debido a que se nos discrimina y excluye, debe el Estado proporcionarnos esta ATENCION en salud, que por lo demás, no es para nosotras gratis, por que somos nosotras las que tambien aportamos a los sistemas del salud del Estado con nuestro trabajo y con nuestros impuestos.
¿Puede un niño de cuatro años sentir que es una niña?
Las investigaciones sobre el desarrollo de personas
transexuales indican que, en casos poco frecuentes, la anatomía visible
no tiene por qué determinar la identidad de género.
Daniel Mediavilla | Materia
|
Madrid
| Actualizado el 02/07/2013
Coy tiene seis años y desnuda parece un niño. Su cuerpo es masculino, pero desde que tenía cuatro años rechazó todo lo asociado a ese género y se negaba incluso a salir de casa vestida como un varón. En la guardería se comportaba como una niña y utilizaba incluso el cuarto de baño de ellas hasta finales de 2012.
Entonces, el director de la escuela a la que asistía, en el estado de
Colorado, informó a los padres de Coy de que tendría que utilizar el
servicio de los chicos o los de la enfermería del centro. Los
responsables de la escuela consideraban que, cuando con el tiempo sus
genitales se desarrollasen junto con el resto de su cuerpo, algunos
estudiantes y padres podrían empezar a sentirse incómodos.
Sus padres, con la ayuda de la Fondo de Defensa Legal y de Educación de Transgénero (TLDEF, en sus siglas de inglés), interpusieron una demanda por discriminación
y, la semana pasada, el Departamento de Derechos Civiles de Colorado se
puso de su parte. “Dado el desarrollo de las investigaciones sobre el
desarrollo de las personas transexuales, compartimentar a alguien como
un niño o una niña basándose solo en su anatomía visible es una forma
simplista de afrontar un asunto complejo”, afirmaba el informe de este
organismo.
Desde el punto de vista de la ciencia, aún queda mucho por saber sobre las causas de la transexualidad,
pero ¿es posible que un niño de seis años pueda decidir que no
pertenece al sexo con el que nació? Los expertos debaten este extremo
pero avanzan, como en el pasado sucedió con la homosexualidad, hacia una
postura en la que los transexuales no sean vistos como enfermos
mentales.
En la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, el DSM-5, vigente desde mayo de este año, se cambió el término “trastorno de la identidad sexual” por el de “disforia de género”
y este término ni siquiera sería aplicable a todos los transexuales.
“Hay personas que sí, tienen disforia, una casuística emocional que es
problemática, pero otros no”, explica Miguel Ángel Cueto, secretario
general de la Federación Española de Sociedades de Sexología y director
del Centro de Terapia de Conducta de León.
La transexualidad no tendría así nada que ver con el tópico demente
que cree ser Napoleón sin serlo. “Son personas que no tienen delirios,
ni una visión distorsionada de la realidad y, en general, son
perfectamente lógicas”, añade.
Sobre la posibilidad de que una persona desde muy pequeña considere
que ha nacido en un cuerpo que no le corresponde, Cueto afirma que es
posible, pero considera que es necesario “hacer una buena evaluación
sobre estilo de vida, pensamiento y descartar cualquier patología de
carácter mental”. En un primer momento, “se trataría de aplicar una
terapia preventiva y, una vez que la persona llega a la adolescencia,
empezar con una terapia hormonal sustitutiva”.
Esta terapia cambia las hormonas que habitualmente están presentes en
su cuerpo por las del sexo con el que se siente identificada con los
consiguientes cambios de aspecto. Aunque hay algunos transexuales que
también necesitan cirugías para modificar los genitales, un tipo de
operaciones con limitaciones y que tienen un coste de más de 10.000
euros para pasar de hombre a mujer y más de 100.000 de mujer a hombre,
también es posible “que solo con terapia hormonal de por vida puedan
adaptarse a su sexo biológico”, apunta Cueto.
En el caso de Coy, sus padres, después de escuchar a los especialistas, aceptaron desde que era poco más que un bebé que, aunque parecía un niño, su hija sentía que era una niña.
En ese caso, sería posible pensar que algo temporal, como que a un niño
le guste ponerse vestidos rosas o jugar con muñecas, puede convertirse
en algo permanente por la misma explicación que le dan los padres a
través de la transexualidad.
Cueto, que recuerda que estos casos son muy poco frecuentes
(aproximadamente una persona por cada 30.000 nacimientos en hombres y
una por cada 100.000 en mujeres), cree que lo que va a suceder casi
siempre es lo contrario. “Los padres se hacen una idea de lo que podría
ser su hijo o su hija, tienen un proyecto de futuro para él y esto puede
romper con sus esquemas”, añade.
El caso de David Reimer
El debate sobre la influencia que puede tener el entorno en la
identidad de género, si está más o menos determinada por el entorno o
está inscrita en la persona desde el nacimiento, suele conducir al caso
de David Reimer, un niño nacido en Winnipeg, Candadá, en 1965. Poco
después de su nacimiento, una circuncisión fallida destrozó el pene de Reimer,
que por entonces se llamaba Bruce, y llevó a sus padres a aceptar una
solución arriesgada. Bajo la supervisión del psicólogo australiano John
Money, un investigador que defendía la neutralidad psicosexual de los
bebés cuando nacen, decidieron castrarlo, darle un tratamiento de hormonas y, sin informarle de que había nacido como niño, educarlo como si fuese una niña. Bruce pasó a ser Brenda.
Pese a las hormonas, y ser vestido y criado como una niña, Reimer
nunca llegó a asumir esa identidad y, a los 13 años, amenazó a sus
padres con suicidarse si volvían a la consulta del doctor Money. Ellos,
finalmente, le contaron la verdad sobre su reasignación de sexo
y con 14 años Reimer cambió por segunda vez en su vida, esta vez por
voluntad propia, y asumió una identidad masculina. Ya era David. En
1997, Reimer se había sometido a inyecciones de testosterona para
revertir el tratamiento de hormonas que había recibido, se había
extirpado los pechos y se había sometido a dos operaciones de
faloplastia.
Ese mismo año, el investigador Milton Diamond publicó un artículo en
el que hacía público el seguimiento del caso de Reimer. Hasta entonces,
la decisión de educar a un niño como varón se centraba “en el potencial
del falo para funcionar adecuadamente en relaciones sexuales
posteriores”. Esta idea se apoyaba en dos principios defendidos por
Money: la neutralidad sexual en el momento del nacimiento y que el
desarrollo psicosexual sano depende de la apariencia de los genitales.
Así, “como es más simple construir una vagina que un pene satisfactorio,
solo el niño con un falo de un tamaño adecuado sería considerado para
una asignación de género masculina”.
Como el caso de Reimer se había vendido como un éxito, este tipo de intervenciones continuaron durante muchos años.
Diamond mostró que el aspecto de los genitales no era lo único que
determinaba la identidad de género y puso en duda la neutralidad sexual
de los bebés. Reimer se suicidó en 2004.
El 19 y 20 de abril de 2013 LIBERARTE llevó a cabo el seminario-taller“Transexualidad e identidades de género diversas: nuevos cuerpos, nuevos psiquismos y nuevos sujetos” en el Hotel Cité de Bogotá.
si quieres leer el resumen del seminario lee este Artículo
Los próximos 19 y 20 de abril del presente año, se llevará a cabo
el seminario-
taller, Transexualidad e identidades de género diversas: nuevos cuerpos,
nuevos
psiquismos y nuevos sujetos, con el objetivo de analizar los diferentes
roles y
modalidades de intervención de los profesionales de la salud y de las
ciencias
humanas en la atención de personas transgénero y con identidades
diversas.
El
seminario estará dirigido por la Dra. Ángela Hernández Córdoba, docente
universitaria, investigadora, psicoterapeuta y consultora con más de 30
años de experiencia, y se realizará en el Cité Hotel Bogotá en la Av.
15 no. 88-10.
Fechas: viernes 19 de abril: 6:00 p.m.- 9:00 p.m. sábado 20 de abril: 9:00 a.m.- 5:00 p.m.
Valor inscripción:
- $230.000 pesos (tarifa para inscripciones tempranas hasta el 20 de marzo) - $250.000 pesos (tarifa regular a partir del 21 de marzo)
Descuentos: - Estudiantes de pregrado: 10% - Para grupos de 8 personas ofrecemos una (1) beca para el seminario - Consultantes LIBERARTE: 15%
Para mayor información escriba al correo electrónico seminario@liberarte.co, o ingrese a la pagina web www.seminariolgbt.com. Fecha de Publicación 11 de marzo de 2013 Departamento de Comunicaciones.
En el local de Algarabía:Heliodoro Rodríguez González, nº 10 local Izq. 38002. Santa Crus de Tenerife.
Por María José activista transexual y Coordinadora del Área Transexual de la Asociación LGBTI Algarabía.
Viernes 25 de enero 20 horas
La casa de mi tía |
21/01/2013 - 09:29 h.
Una
ponencia sobre la realidad biológica de la Transexualidad a través de
la experiencia personal vivida por una Mujer Transexual que expondrá
desde las consecuencias de nacer diferente en esta sociedad hasta el
proceso transexualizador y pasando por el conocimiento científico de una
realidad que no es fácil de entender.
“El mayor y más potente órgano sexual no está entre las piernas de hombres y mujeres, sino detrás de las orejas”
Por María José activista transexual y Coordinadora del Área Transexual de la Asociación LGBTI Algarabía.
Mail: areatrans@algarabiatfe.org
¿Dónde? En el local de Algarabía:
Heliodoro Rodríguez González, nº 10 local Izq. 38002. S/C deTenerife.
Nota. A las chicas transexuales y/o transgénero de allá, les recomiendo no perderse esta Ponencia. Las investigaciones sobre la condición transexual siguen avanzando, y seguramente llegaremos a lo que muchas de nosotras estamos previendo: lejos de los polos del "biologismo/naturalista" y del "constructivismo cultural posmoderno", existe una relación íntima entre el sustrato neuronal y la subjetividad o psicología, que generan el "género" o el "sexo sentido", como distinto al "sexo cromosómico o biológico", y en nuestro caso, como una conformación cerebral particular en el proceso implicado en el "diformismo sexual".
En buen cristiano, no somos una casualidad ni tampoco una mera voluntad; tenemos una base neurológica que se activa y desarrolla durante nuestra experiencia de vida, y que fundamenta nuestra feminidad, y por tanto, nuestro ser mujer.
No es que tegamos "un cerebro de mujer" y un "cuerpo de hombre", y esto constituya una "enfemedad" o una "patología", sino una condición humana que implica otra forma diversa de relación entre "género" y "cuerpo", en la que un conjunto neuronal genera un genero "femenino" en un "cuerpo biologicamente" de hombre, pero que no están en contradicción. Es nuestro "cuerpo", no debemos repudiarlo ni odiarlo, pero si modificarlo y transformarlo, de acuerdo a nuestro "sexo sentido" o género". ¿Por qué? Por que entre el "género" y las demás partes del cuerpo, es el "género" el que nos da la personalidad integral como persona humana, no el cuerpo. En términos de "sexo" y "género", somos lo que genera nuestro cerebro, no cómo esta formado nuestro "cuerpo", mucho menos nuestros genitales. Al menos, en nuestro caso.
Por ahora, estas son solo hipótesis que esperamos se puedan confimar con el tiempo y con las investigaciones.
El grupo de Izquierda-Ezkerra en el Parlamento de
Navarra ha solicitado la comparecencia de la consejera de Salud del
Gobierno foral, Marta Vera, para que explique "las razones por las que
no se está desarrollando adecuadamente la ley integral de
transexualidad".
PAMPLONA, 14 (EUROPA PRESS)
El grupo de Izquierda-Ezkerra en el Parlamento de Navarra ha
solicitado la comparecencia de la consejera de Salud del Gobierno foral,
Marta Vera, para que explique "las razones por las que no se está
desarrollando adecuadamente la ley integral de transexualidad".
En un comunicado, la parlamentaria de la coalición Marisa de Simón ha
destacado que "esta ley supuso un avance en derechos muy importante
para las personas transexuales, fue un texto pionero en el conjunto del
Estado y amplió los valores y la mirada hacia la transexualidad", por lo
que, según ha insistido, "es preciso que el Gobierno de Navarra haga un
desarrollo mucho más ambicioso y ágil de esta importante ley".
En este sentido, De Simón ha indicado que "una vez puesta en marcha
la Unidad de transexualidad, con un equipo multidisciplinar, quedan
cuestiones importantes por desarrollar, como los planes de inserción
sociolaboral, medidas contra la transfobia en el ámbito educativo o
medidas en el ámbito judicial y penitenciario, así como cuestiones
concretas como la habilitación de documentación transitoria antes del
cambio de nombre".
"Tenemos una ley de referencia, que amplía derechos y miradas, de
fácil desarrollo aprobada por la mayoría del parlamento, por eso es
exigible mayor sensibilidad y compromiso con este texto normativo
importante que vino a mejorar la calidad de vida de las personas
transexuales y que también supuso un avance notable en derechos para el
conjunto de la sociedad navarra", ha concluido la parlamentaria.
Según el DSM-5 los hombres y mujeres trans ya no son enfermos ni enfermas mentales.
En realidad, es una noticia que se ha convertido en “viral” muy rápido
en ciertos círculos, pero el titular en sí es maniqueo: según la versión
definitiva del DSM-5 (el manual de los psiquiatras norteamericanos, y
que se emplea en el resto del mundo también), la transexualidad como
tal, o el deseo de cambiar las características sexuales secundarias o
primarias, era una enfermedad mental. Ahora, en un proceso como el que
ocurrió con la despatologización de la homosexualidad, la enfermedad
mental, denominada “disforia de género”, es sufrir por ello.
Es un pequeño avance por dos motivos: porque pone en
el foco en el sufrimiento y no en el hecho de ser o no ser, y porque lo
van a sacar de la parte de enfermedades mentales sexuales (éstas
siempre tienen un estigma añadido).
Pero en la sociedad en la que vivimos, es muy difícil, por no decir
imposible, que una persona transexual no sienta ese sufrimiento, ya que
es un sufrimiento “en relación a otros”, y no algo individual, con lo
cual va a tener que pasar por el psiquiatra que certifique que es quien dice sentir que es, personalizando el sufrimiento, y no analiza las causas sociales de la transfobia.
Por otro lado, hay que poner el foco en otro diagnóstico cuyos criterios se han expandido mucho: el trastorno de travestismo.
Se han expandido tanto los criterios de este diagnóstico, que en la
época de crisis económica en la que vivimos el especialista puede
clasificar a esa persona como un travestido (disfruta poniéndose ropajes
del otro sexo, pero no se siente de ese sexo), y no como un chico o
chica, que es lo que siente. Con este diagnóstico, y recogiendo la
legislación vigente, esta persona ni tendría derechos a modificar sus
documentos legales, ni a empezar un tratamiento sanitario para modificar
sus características sexuales. Por lo que en la práctica, poco cambiará
por esta ligera modificación en el DSM.
Una completa despatologización,
que es lo que ha sucedido por ejemplo con la nueva ley que regula estos cambios en Argentina, sí que resultaría en una menor estigmatización.
Por ello es importante recalcar que la voluntad de los gobiernos de turno es importante e independiente de lo que hagan organismos como la APA o la OMS, al respecto de despatologizar estas realidades.
Más allá, hay que tener en cuenta también que el DSM, que se toma como referencia en el resto del mundo, se enmarca en la sanidad norteamericana,
privada y que funciona a base de seguros, y que si no hay un
diagnóstico de enfermedad, los importes no se reembolsan. También hay
que pensar en el papel que la industria farmacéutica juega en todo ello,
y que estamos hablando de cuestiones no solo de bienestar de las
personas, sino que median cuestiones económicas sanitarias muy
importantes: los reembolsos antes mencionados, un sistema sanitario
basado en la patología y no en obtener mayores cotas de bienestar, etc.
También se está dando un proceso paralelo y relacionado: la revisión
del manual de la OMS. Lo que puedo avanzar en este sentido es que, de
momento, desde la OMS nos han dado la oportunidad de dialogar con un grupo de expertos formado para ello, cosa que la APA (la sociedad de psiquiatras americana y editora del DSM), no ha hecho.
El trabajo consiste en que, aprovechando que el catálogo de la OMS no
es un manual solo de enfermedades, sino que también incluye otras
realidades que, sin ser enfermedades, se incluyen para que se pueda
garantizar un acceso y tratamiento sanitarios correcto (por ejemplo, el
embarazo, el parto y otras realidades) y con una justificación
diagnóstica, se pueda de alguna forma incluir la realidad de las
personas trans en estos presupuestos.
En realidad es un trabajo muy
técnico, y no puedo avanzar demasiado, ni siquiera si las propuestas
realizadas hasta el momento vayan a tener un resultado en el sentido de
despatologizar la transexualidad en este manual (acaba de publicarse un
artículo que muestra cuales serían las diferentes opciones de inclusión y
los pros y contras de cada una, en este futuro CIE-11 que se publica en
2015). Pero de momento, el contacto, la voluntad y el trabajo se están
dando.
Reflexiones pendientes
En la base de todo ello es que vivimos, aún a día de hoy, en un
paradigma muy concreto, que ya los griegos denominaros el paradigma del
“locus genitalis”: los genitales marcarán lo que somos, nuestros rasgos de personalidad, y cómo actuamos.
Si tenemos una vulva, nos sentiremos mujeres, tendremos ciertas
características arquetípicas consideradas todas como femeninas, nos
gustarán los hombres, ser penetradas, tener capacidad para engendrar
niños, y así un largo etcétera. Y viceversa.
En nuestro imaginario, tenemos a las
personas transexuales sólo en ese lugar donde está la sala de
operaciones para modificar el aspecto de los genitales
El caso es que, partiendo de la estadística, parece que muchos hombres y
muchas mujeres cumplen estas premisas (aunque si nos fijamos bien, no
hay casi nadie que cumpla esa figura arquetípica puramente masculina o
femenina de la que hablo). Sin embargo, al igual que el hecho de la
homosexualidad desmiente que automáticamente podamos asociar a que el
tener un pene significa que te gusten las mujeres o que con ello
necesariamente tengas que penetrar, fecundar etc., las personas
transexuales han traído consigo la muy importante reflexión de que todos
nosotros no tenemos una identidad sexual por los genitales que tengamos,
sino porque ese sentirse forma parte nuestra desde que existimos y
hasta que morimos, de forma estable pero con matices muy cambiantes,
como el resto de personas.
En realidad, el poner el foco de cosas tan importantes como nuestros
anhelos o nuestra propia identidad como hombres y mujeres en un sitio
tan estrecho como nuestras entrepiernas, además de ser falso, hace que
este paradigma resulte especialmente dañino por ejemplo para las
personas transexuales, que lo tienen especialmente difícil para encajar
en ese “eres lo que tienes entre las piernas”.
Tareas pendientes
Es necesaria una acción conjunta de educación y cambios legales que
se ajuste a la evidencia del hecho sexual humano, y que por tanto deje de considerar a ciertas personas como enfermas y obligarlas a periodos de un mínimo de dos años de tratamiento obligatorio
que estigmatiza, margina y dificulta aún más las opciones de vida y de
trabajo de estas personas para poder conseguir una documentación legal
que refleje a esa persona de verdad (más allá de esto, incluso cabría
una reflexión acerca de por qué el Estado se tiene que hacer cargo de
una vivencia tan íntima como es nuestra identidad sexual al hacerlo
patente en todos nuestros documentos oficiales de uso diario…y más allá
de que en nuestras partidas de nacimiento, que son privadas y están en
los registros civiles, aparezca si legalmente somos hombres o mujeres
por motivos de analizar temas como la violencia de género, etc).
Desde la propaganda política de algunos partidos, sería interesante
no utilizar las famosas “operaciones de cambio de sexo” (en realidad de
genitales, ya que el sexo está en otro lado) como arma arrojadiza contra
un colectivo muy atacable, diciendo que van a retirarlas (en realidad
se referirán a todo el proceso, y no solo a las operaciones), ya que nunca han estado en la cartera de prestaciones generales de la seguridad social, y por tanto son solounas poca autonomías las que, por voluntad política, están decidiendo ofrecer estos servicios.
Desde un paradigma puramente sanitario, que se deje de convertir a las personas en “menores de edad” tuteladas por gente con muy poca formación en sexología,
y ni siquiera en temas de género, donde se dan clases de maquillaje, de
vestimenta y de movimiento “correctas” para adaptarse a esos arquetipos
de los que hablamos, que al resto de la población no se le exigen.
También habría que reflexionar acerca de por qué, en nuestro
imaginario, tenemos a las personas transexuales solo en ese lugar donde
está la sala de operaciones para modificar el aspecto de los genitales, y
que también responde a ese paradigma donde lo genital es lo
fundamental, y que puede que se dé o no (hay mucha gente que se
interviene los genitales y mucha otra que no), pero que desde luego en la problemática cotidiana de las personas trans está muy presente el hecho de tener que defender su identidad
frente al constante equívoco de los demás aún a costa de marginación
familiar y/o social, apartheid laboral, problemas a la hora de sacar la
documentación oficial para cualquier trámite, y muchas otra situaciones
que el resto, al igual que pasa con la reflexión sobre el por qué y cómo
nos hacemos hombres y mujeres, ni nos planteamos.
La Asociación de Transexuales de Andalucía – Sylvia Rivera
(ATA), califica de “maquillaje” el anuncio que ha hecho público el
órgano directivo de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) el
pasado 1 de diciembre, quien anunció que el nuevo manual, la primera
revisión a fondo en 20 años de los criterios diagnósticos más
compartidos en el mundo de la psiquiatría. Se publicará en mayo de 2013 y
en él, junto a otras modificaciones, ha desaparecido el término "Trastorno de la Identidad de Género". Solo conserva la "disforia de género", es decir, la angustia que sufre la persona que no se identifica con su sexo masculino o femenino.
Si la transexualidad no es ninguna enfermedad mental, no tiene que ser diagnosticada por ningún psiquiatra, apuntan desde la asociación. La necesidad de atención médica, sin embargo, esta sobradamente demostrada. La atención a personas transexuales es necesaria para adecuar el cuerpo a su sexo subconsciente
(poniendo fin al sufrimiento que supone vivir con un cuerpo que no se
corresponde con su identidad sexual) y paliar el efecto perjudicial de
la transfobia social (la negación de la verdadera identidad sexual) en
estas personas desde su infancia.
“Disforia de género”, se refiere única y exclusivamente, según el
DSMIV y CIE10 (clasificaciones internacionales de patologías), a la
aversión manifestada a los propios genitales. No es sinónimo en ningún
caso de transexualidad, El que las personas transexuales necesiten tener
unos genitales acordes a su identidad sexual, no implica necesariamente
que aborrezcan sus genitales de nacimiento. El grado de disforia es
variable, e incluso inexistente en muchas personas transexuales (ver:
“Grupo de trabajo sobre Transexualidad de la sección de Derechos Humanos
de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN)”).
Si aplicamos la nueva definición propuesta por la APA, (Disforia de
género = la angustia que sufre la persona que no se identifica con su
sexo masculino o femenino) inducimos a mantener ese error asimilando
“transexualidad” a “disforia de género”, y alentando con ello la
persistencia de la patologización de la transexualidad y perpetuando el
estigmatización de las personas transexuales.
Mar Cambrollé, presidenta de ATA, declara, “esta maniobra de forma
más “sutil” pretende perpetuar el estigma, negando que la transexualidad
no es sino una muestra mas de la inmensa diversidad existente en el ser
humano, y, por supuesto, en la naturaleza en general.
ATA, denuncia que la APA no ha tenido en cuenta las demandas de la
Comunidad Transexual a nivel internacional, así como las recomendaciones
del Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Thomas
Hammarberg, quien en 2011 solicitó a la OMS (Organización Mundial de la
Salud), la despatologización de la transexualidad, declarando, que la
"disforia de género" (como se denomina erróneamente a la transexualidad
en ciertos manuales de medicina) debe dejar de considerarse como
enfermedad mental en los países del Consejo de Europa y los organismos
internacionales de salud. Añadiendo que: “mantener este término -que
designa a las personas que viven un desacuerdo entre su sexo biológico y
su sexo psicológico- en la categoría de trastorno mental, estigmatiza a
las personas transexuales y restringe su libertad a la hora de escoger
un eventual tratamiento hormonal”.
La UE, el 26 de Julio del 2011, sugirió dejar de considerar la
transexualidad una enfermedad mental, demandando que se desclasifique la
’disforia de género’ como patología en los organismos médicos
internacionales.
“Animamos a seguir luchando por la “despatologización de la
Transexualidad” y dejar las celebraciones para cuando la Organización
Mundial de la Salud descalifique al Manual (norteamericano) de
Desórdenes Mentales y declare ante cada país y ante la ONU que la
transexualidad no es una enfermedad mental y nunca lo fue, que en muchos
casos requiere de apoyo médico para una transición física y que bajo
los nombres que sea, jamás debió haber estado en un Manual de Desórdenes
Mentales”, añade, Cambrollé.
En
el marco del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, la comunidad
Transgénero en Hidalgo realizó acciones de difusión y prevención de esta
enfermedad, en la explanada de la Plaza Independencia.
La líder de la comunidad, Karen Quintero, detalló que es
responsabilidad de todos prevenir el SIDA, pues en Hidalgo desde los
años 80 se han reportado cerca de mil 730 casos.
No obstante, explicó que existen personas que desconocen que son
portadores del SIDA y representan un riesgo para sus parejas y la
población, por ello enfatizó que es una obligación de todos desarrollar
acciones de prevención, para evitar la propagación del virus.
Cabe mencionar que los integrantes del grupo Transgénero, así como
del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), protagonizaron un
enfrentamiento en el afán de conseguir la Plaza Independencia para
realizar sus manifestaciones.
Por un lado los de Morena, querían la plaza para manifestarse en
contra de la toma de protesta de Enrique Peña Nieto, y los del grupo
trans, para realizar las acciones de difusión para prevenir el SIDA; lo
que originó un enfrentamiento verbal y el lanzamiento de golpes que en
cuestión de minutos fueron calmados por elementos del cuerpo de
seguridad pública municipal, al trasladar a los líderes a rendir las
declaraciones correspondientes.
Un
reciente estudio ha analizado qué ocurre en la corteza cerebral de las
personas transexuales, algo que no se había realizado el momento. El
trabajo revela evidencias de feminización en la corteza de los hombres
que viven con otra identidad sexual, mientras que las mujeres
transexuales se diferencian en estructuras subcorticales cerebrales. Para
llevar a cabo el estudio, los investigadores seleccionaron a 94
personas, que incluían a 24 mujeres y 18 hombres transexuales (ninguno
de los dos grupos había iniciado el tratamiento hormonal), y 29 hombres y
23 mujeres que no lo eran. Por medio de técnicas de neuroimagen, la
investigación ha revelado que el grosor de la corteza cerebral de los
hombres que se sienten mujeres es diferente respecto al resto de varones
y similar al grosor de la corteza femenina.
En
el caso de las mujeres transexuales, no hay diferencias respecto a las
demás mujeres, lo que significa que el espesor del tejido se corresponde
con su sexo biológico. No obstante, los investigadores han descubierto
que uno de los núcleos subcorticales del cerebro de estas pacientes sí
muestra una masculinización, ya que su volumen es similar al masculino.
Estos
datos indican que la sustancia gris de mujeres y hombres transexuales
presenta signos de masculinización y feminización, respectivamente. En
ambos casos, las diferencias respecto a su sexo biológico se localizan
en regiones cerebrales del hemisferio derecho.
[Cereb Cortex 2012] Zubiaurre-Elorza L, Junqué C, Gómez-Gil E, Segovia S, Carrillo B, Rametti G, et al.
Copiado de la página web: neuropsicología de la corteza prefrontal y las funciones ejecutivas. Neurología.com