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martes, 21 de diciembre de 2010

Manifiesto de Una Mujer Transgénero (1)


Establecer diferencias es odioso y muchas veces contraproducentes, pero cuando se trata de nuestra identidad y de cómo mejor comprender lo que nos pasa y como ver mucho mejor nuestro futuro, es mejor delinear nuestro propio perfil. Eso nos puede ayudar a no confundirnos tanto, generando falsas expectativas y evitando profundas frustraciones.

Es muy claro que una mujer transexual es aquella que tiene un género y una identidad de género, distinta al de su sexo genético, tal como lo indica su cuerpo y su físico. Eso le produce un dolor, una frustración, y le genera un malestar clínicamente conocido como “Disforia de Género”. Esa es una experiencia real y no responde al capricho o decisión voluntaria de una persona.

Una mujer transgénero, también tiene una afectación genérica que implica tener un género y una identidad de género, distinta al de su sexo genético y a su físico corporal. Sin embargo, la mujer transgénero no desarrolla tal “Disforia de Género”, al menos no en esos términos, si no al contrario, acepta y aprecia su físico y su cuerpo como el propio. A lo más, lo que sí siente, es una “inadecuación” entre su género y su identidad de género, con respecto a la forma de su propio cuerpo, pues este tiene forma masculina y no femenina.

Esto quizás expresa el hecho de que la forma en que se manifiesta la configuración neuronal que procesa el género, en este caso, el género femenino, pues se trata de un conjunto neuronal "feminizado" , es relativamente diversa, estableciendo quizás, distintos grados de "afectación transgénerica" o dando lugar a varias posibles identidades.

Eso quizás explica por que las mujeres transexuales se perciben como del género femenino desde muy temprana edad, mientras que en términos generales, la mujer transgénero “descubre” su identidad cuando es ya es mayor de edad, muchas veces cuando están ya casadas y hasta con hijos y nietos.

Ese “descubrimiento” consiste en darse cuenta de su personalidad femenina y que esta es integral a su persona, y que mucho de sus conductas y episodios de vida anteriores al “descubrimiento” o al llamado "Click", (inestabilidad emocional, propensión al alcoholismo, a la agresividad, a la infidelidad, etc.) se explican por el hecho de tener sentimientos femeninos, pero que nunca se les paso por la mente asociar con el asunto del género.

Eso explica, quizás, por que la mujer transexual tiene una legitima expectativa de realizar una “transición transexual” que implica transformar su cuerpo para adecuarlo a su género y a su identidad de género, y esto lo hace a través de la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) hasta llegar a la Cirugía de Reasignación Sexual (CRS), además de otras cirugías y aplicaciones en el camino. Podría decirse que un punto culminante de la “transición transexual” es esta cirugía que implica remover los genitales de nacimiento y construir unos genitales femeninos.

En el caso de la mujer transgénero, también tiene una legitima expectativa de realizar una “transición transgénero”, esto es transformar la forma de su propio cuerpo para adecuarlo a su género y a su identidad de genero, y esto lo hace a través de la Terapia de reemplazo Hormonal (TRH) y algunas cirugías y aplicaciones secundarias para feminizar su propio cuerpo, pero sin embargo, no se plantea realizarse una Cirugía de Reasignación Sexual (CRS).

La mujer transgénero no sólo reivindica y defiende sus genitales en tanto parte integral de su propio cuerpo, considerando como negativo el eliminarlos quirúrgicamente (sin que eso implique criticar, sino al contrario, respetando profundamente a quienes así lo consideran necesario), sino que también considera que la identidad de genero, esto es, el ser mujer, no se define por los genitales que una lleva o porta, sino por el propio genero, que es distinto al sexo genital y a la preferencia sexual.

En tal sentido, la mujer transgénero no es una mujer transexual pre-operada o una mujer transexual que por múltiples razones no puede realizar la CRS (entre ellas, principalmente, las económicas y las de salud), sino una mujer que no se plantea para nada remover parte de su cuerpo y menos sus genitales. Esto no es una contradicción. Esto es reconocer una identidad sexo-genérica distinta al patrón mayoritario en nuestra especie humana. Ser mujer no es igual a tener vagina, de nacimiento o mediante una cirugía.

Es cierto que la mujer transgénero puede y tiende a utilizar sus genitales como medio de placer sexual (y hasta quizás, de manera reproductiva) pero eso no significa una actuación “activa” o de “hombre”, pues también es cierto que al igual que en las mujeres transexuales, existen multiplicidad de preferencias sexuales, esto es, una mujer transgénero puede mantener relaciones con un varón, con una mujer XX, con una mujer transexual, con otra mujer transgénero, con una persona gay, o no querer tener relación sexual alguna.

Ya sabemos que una cosa es el género y otra cosa el sexo y otra cosa la preferencia sexual, y la experiencia humana muestra una multiplicidad de formas en que estos se relacionan y corresponden.

Una mujer transgénero, al igual que una mujer transexual o una mujer xx , es una mujer en tanto el género con el que nacen, es femenino, y siendo el género un proceso neuronal vital, que regula, marca y perfila la subjetividad (sentimientos, deseos, valores, principios, placer) y la intersubjetividad (relaciones con los demás, la cultura, la conducta social), es real y legítimo llamarnos todas como “mujer”, pero es por el género y no por los genitales que portamos.

Este es el preciso sentido de reivindicar leyes como el derecho a la identidad de género, que prescribe nuestro derecho a tener nuestros documentos con nuestros nombres y nuestro género, sin tener como prerrequisito haber procesado una operación de reasignación sexual. Esto es, precisamente, desgenitalizar el género, como lo sostiene la activista Hazel Gloria Davenport en México.

Soy mujer transgénero y no necesito una operación de reasignación sexual para saber que soy una mujer

Lease un excelente como polémico artículo de Hazel Gloria Davenport en

http://www.opcionbi.com/magazine.asp?id=190

Manifiesto de Una Mujer Transgénero (2)


Esto problemas de género, son tan complicados y a la vez, tan simples, que son difíciles de expresar y resumir.

En todo caso, estas son opiniones personales basadas en una parte de textos especializados, pero la mayor parte, yo diría el 80 % proviene de leer la experiencia de cientos de chicas que cuentan sus historias en este como en otros Foros. Me gustaría señalar dos aspectos que para mi es también importante en relación a nuestra identidad de mujer y por otro lado, esa fastidiosa como pretendidamente oculta discriminación entre una identidad a otra.

Estos son: Primero, el hecho de que para tener una identidad femenina, no necesariamente debe implicar que la persona haya completado su "transición" (ya sea transgénero o transexual), es más, no es necesario ni siquiera que la haya iniciado. Segundo, que es horrible observar como una persona que ha iniciado o completado su "transición", no sólo descalifica en términos de género, sino que menosprecia y mira por debajo del hombro a quien todavía no la ha iniciado. Lo primero tiene que ver con la voluntad y el deseo.

Para mi, en tanto que la identidad se define por el género que siente y porta una persona, debe considerarse a una mujer transgénero o a una mujer transexual, realmente como una mujer, sin que necesariamente vista como mujer, este utilizando hormonas femeninas o haya realizado ya su cirugía de reasignación sexual. Debe bastar que la persona se identifique como tal, sienta como tal mujer, y desee en algún momento, iniciar su "transición genérica". Hay cientos, miles de razones por las cuales una mujer trans no inicia su "transición", entre ellas, las familiares, las económicas, las sociales, las culturales, las religiosas y un montón de etcéteras.

En el caso de las mujeres transgénero, debido a que como dijimos, su identidad de genero es generalmente "descubierta" mucho más tarde, la encuentra enredada en una maraña de relaciones sociales que son difíciles de desatar, las cuales, de ser desatadas van ocasionar un dolor inmenso a otras personas de su entorno. Ya dijimos que generalmente, ese "descubrimiento" se da cuando la persona ha desarrollado sentimientos de verdadero y legitimo amor con otras personas de su sexo opuesto pero de igual genero, ósea, novias y esposas, pero además, están los padres, hermanos, hermanas, familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc., que nos consideran como "hombres", pues nos conocieron desde siempre bajo ese "rol" social masculino.

El no iniciar una transición y el no hacer una vida social como la mujer que es, generalmente, no es producto del miedo, del temor, de la cobardía, de la inmadurez de la persona, sino que ésta pone sobre el tapete su felicidad personal frente a la felicidad de aquellos que ama y estima. Por el contrario, mas doloroso que padecer una supuesta "disforia de género", es el saberse mujer y no poder aún desatar esos lazos sociales que tan fuertemente nos atan. No se confunda la felicidad con el egoísmo y menos con el egocentrismo. ¿Que hacer ante esa tan dolorosa situación?, ¿cruzarse de brazos y no hacer nada y seguir viviendo bajo ese "rol masculino" que tanto odiamos y que tanto nos fastidia?

Yo creo que de ninguna manera. Lo que debemos hacer es perseverar, ponernos como meta, el realizarse plenamente como mujer a través de una "transición transgénero". Solo que para ello, debemos idear estrategias que nos permitan avances, pausados y lentos, es cierto, pero avances al fin, y pensar siempre que tarde o temprano, llegaremos a nuestra meta. Muchas piensan que el costo de realizarse como mujer implica el estar completamente solas. Es más piensan y alientan a otras mujeres a romper todo vínculo con sus familiares y amigos, considerando esto como un acto de valentía y un destino fatalmente inevitable.

Yo creo que esto NO es así. Por el contrario, la valentía debiera estar en el hecho de demostrar, clara y meridianamente, a las personas de nuestro entorno, que el hecho de ser mujer, no nos cambia sustancialmente, que no implica que dejemos de ser la persona que realmente somos.

No es un problema de imagen, de lo que parecemos o podamos dejar ver. No es un asunto de vestidos ni de cuerpos. Es un asunto de género, es decir, de un perfil de la personalidad humana que se caracteriza por ser distinta y diferente al perfil de genero "masculino", que más bien, por tener ese perfil, requiere usar los vestidos y tener un cuerpo, acorde con tal identidad, tal como le es dado usar socialmente a otras personas de su mismo género.

Manifiesto de Una Mujer Transgénero (3)


Creo que debemos seguir expresando con valentía las cosas que sentimos, aún cuando estas puedan parecernos contradictorias y paradójicas. Permítanme expresar unas ideas sobre otro de los asuntos que nos confunden y muchas veces nos desalientan, y por que no, muchas veces nos deprimen. Pero amigas, no hay motivo.

Una presión emotiva que sentimos es la siguiente: si somos mujeres, ¿qué tanto somos o nos acercamos a ser una mujer “de verdad”, de “adeveras” como dirían las amigas mexicanas? El asunto es que muchas veces tenemos en la mente el “ideal” de mujer impuesto en una sociedad prejuiciosa y machista (nosotras sabemos muy, pero muy bien de esto!!), la mujer ideal es delgada, esbelta, blanca, mejor si es rubia, con buen cuerpo, y se cree que la mayor diferencia entre el hombre y la mujer es que ella es una maquina insaciable y siempre dispuesta al sexo, y por tanto, ella nació o fue creada, sólo para satisfacer sexualmente al hombre, y por tanto, haga lo haga, siempre esta en función del macho, siempre busca seducirlo, si no, ¿para que maquillarse y vestirse sexy, si no es para “atrapar” a “su” hombre? Pero ojo, tienes que ser como ese “ideal” de mujer, como “la” mujer, por que si no, el “hombre” no se va fijar en ti, si no en la otra del otro lado.

Feliz el hombre que tiene de donde escoger, mala suerte para la mujer que no sólo tiene que conseguir a su “hombre”, sino que tiene encima que competir, “a muerte”, contra otra mujer para conseguir a “su” hombre.

Que queremos ser bellas, esbeltas, altas bonitas, por supuesto, pero no todas las mujeres xx pueden serlo, y nosotras, como mujeres transgéneros o transexuales, tampoco. Habrá mujeres xx bonitas y feas, delgadas y gruesas, etc. Pero eso NO las hace menos mujeres.

Igual debiera ser para nosotras: puede haber mujeres transgéneros bonitas y otras no tan agraciadas, podemos haber delgadas y otras no tanto, pero todas somos mujeres al fin y al cabo, pues todas compartimos el mismo género.

Pero hay quienes se creen a pie juntillas el famoso dicho de que somos “una mujer atrapada en un cuerpo equivocado”, y aún que esta frase ha sido modificada por otra feliz frase que dice “somos mujeres atrapadas en una sociedad equivocada", hay que tener la valentía, el valor de reconocer que somos diferentes a las mujeres xx y que lastimosamente, nunca lo seremos.

Muy aparte de las personas llamadas intersexuales, somos personas cuyo “programa genético” original proviene de nuestra concepción (se nos concibió a partir del encuentro entre un cromosoma x y un cromosoma y) y nuestro destino era ser hombres, comunes y corrientes, pero desde que la humanidad es humanidad, se “programa genético” no se cumple para todos los casos, y para un gran número de personas, se dan a otros tipos de combinaciones diversas.

Nuestro “programa genético original” estaba delineado para “masculinizar” enteramente nuestro ser, pero por las razones que sean, no se “masculinizo” el núcleo neuronal que procesa el género de toda persona, quedando “feminizado, y por tanto, procesamos un genero de naturaleza femenina. Y esto es así. Lo descubramos temprano, como en el caso de las mujeres transexuales o lo descubramos tarde, como en el caso de las mujeres transgéneros como yo.

Pero eso no hace más mujer a la mujer transexual y menos mujer a la mujer transgénero. Y el hecho de que una persona lo hubiera descubierto más temprano, fuera soltera, joven y comience y hasta culmine su proceso de “transición de género”, no le da derecho a descalificar la calidad y la naturaleza de mujer a otra persona que es casada, adulta o madura o que no pueda o ni siquiera le interese culminar una “transición transexual”, sino más bien, debiera estar interesada en una “transición transgénero” y que esta "transición" existe y es legitima.

Esta “transición transgénero” no es una transición “incompleta”, simplemente es otro tipo de “transición de género” que se encuentra determinada por la experiencia y la trayectoria de vida de la persona que decide, o simplemente anhela, llevarla acabo para realizarse plenamente



martes, 19 de mayo de 2009

Manifiesto de Una Mujer Transgénero (4)



Este no es sino intento de expresar nuestras las múltiples experiencias. Y me motiva a plantearles otro de los asuntos que nos confunden: el problema de los conceptos y definiciones al momento de hacernos esa inevitable y siempre permanente pregunta, ¿qué somos?

Cuando me encontraba desesperada e intentaba saber qué era lo que realmente me pasaba, me encontré con dos opiniones extremas con respecto al uso de conceptos y definiciones. Por un lado están quienes piensan que para nuestra autodefinición, es importante basarnos en los conceptos y las definiciones médicas y psicológicas, por ejemplo, las famosas guías de diagnósticos o los protocolos de tratamiento. El otro polo es mandar al tacho todo concepto y toda pretensión de definición, pues utilizarlos es una forma de “etiquetar” la realidad y “etiquetarnos” a nosotras mismas.

Con respecto a lo primero, creo que los conceptos médicos debieran ser tomados en cuenta, pero relativizándolos y considerándolos tan solo como referenciales, pues su punto de partida es hacer objetivo y patente una “anormalidad”, una “patología” que hay que corregir o curar. El supuesto es la “anormalidad”: por más que existan manuales y protocolos flexibles y más abiertos a nuestra realidad, suponen que lo nuestro es una “desviación” de lo “normal”, cuando de lo que se trata, simplemente, es de una distinta y diferente configuración de un género y de una identidad de género, que por cierto, siempre existieron y fueron social y culturalmente reconocidos como "normal" en las sociedades preeuropeas y premodernas.

Es curioso que la “ciencia” coincida en el tiempo y en espacio con la “modernidad europea” , y esta con la “colonialidad”, es decir con el dominio colonial europeo, que considera como “aberrante” y califica de “sodomita” a todas las identidades transgénero que los europeos encuentran a lo largo y ancho de toda América. Fue el caso de las winkte (en la nación siux de Lacota, EE.UU) o las machi weye (en la nación reche, en el Chile colonial), que son personas nacidas varones, pero que adoptan un "rol" de género femenino, y por tanto, son socialmente consideradas y tratadas como mujeres en la comunidad, (¡¡y pueden contraer matrimonio con el hombre que tenga la dicha escogerlas como esposas!!), por poner solo dos ejemplos de los cientos que existen, y no hablar ya de África y Asia.

Yo le tengo mucho cuidado a esa perspectiva, por que generalmente conduce a la “patologización” de la identidad transgénero y transexual y a una sobre “objetivización” que no da espacio para la decisión personal, al deseo, a los sentimientos y la voluntad de cada persona, aspectos tan cruciales al momento definirnos a nosotras mismas. Y creo que hay que relativizar el otro polo, por dos simples (¿o complicadas?) razones.

Primero, es imposible no utilizar conceptos y definiciones. De hecho, nuestro propio lenguaje y habla cotidiana, esta hecho de definiciones y conceptos. Lo que se nos plantea es hacer más preciso y más claros esos conceptos y definiciones, pero por sobre todo, que no sean moldes ni “etiquetas” abstractas sino que expresen la realidad, y esta es diversa, compleja, cambiable, no estática.

Y segundo, es casi inevitable que con frecuencia nos estemos preguntando quienes somos, pues, no sólo tiene que ver con la identidad de toda persona, sino que al trasluz de un patrón de relación entre sexo y género que es mayoritario, lo que nos pasa, es visto hasta por nosotras mismas, como algo que requiere ser explicado. Y a esto último, le agregaría esa gran duda y temor en relación a una determinada preferencia sexual (la homosexualidad) y si somos o pertenecemos a la identidad “gay”.

Y, ¿que hacer entonces? Pues lo que siempre han hecho, hacen y harán, quienes tienen una profunda y lacerante preocupación por su situación de vida y por su identidad: construir su propios conceptos o bien redefinir los existentes, de tal manera que estos reflejen su propia realidad compleja, cambiante, contradictoria, muchas veces paradójica, que recojan la experiencia de miles y miles de casos concretos de quienes no somos simples “pacientes” o simples “objetos” de observación y de “curación” o “sanación”. Esto es, la mayor claridad de los conceptos en relación nuestra situación transexual o transgénero, dependerá de nosotras mismas.
Un método que he adoptado para estar clara sobre estos “conceptos” es creer, sin dudar en lo mas mínimo, lo que dicen sentir las personas y lo que expresan y narran cuando se refieren a su propias trayectorias de vida.

Es complicado explicarlo, pero quizás sirva el ejemplo de la diferencia entre el concepto de lo que es una “mujer transexual” y una “mujer transgénero”: Ambas identidades comparten un mismo generó y desarrollen una identidad de género femenino (a diferencia por ejemplo de una identidad “trasvestista”), lo que hace suponer que ambas poseemos la misma configuración neuronal del género, y por tanto somos, cabal y completamente, mujeres.

Sin embargo: La “mujer transexual” adquiere una plena conciencia de su ser genérico desde la primera infancia y desarrolla una “disforia de género”, que se manifiesta en una rechazo total a su propio cuerpo, considerándolo como un cuerpo “equivocado”, que no es el “suyo”, se siente realmente atrapada en el, como que existe una identidad “inmaterial” separada y en contradicción con su base “material”, sobre todo, siente un profundo rechazo y hasta aberración a sus genitales masculinos, y por tanto, se plantea, como razón de su existencia y como meta de su plena realización, una “transición de género” que culmine en una cirugía de reasignación sexual, lo cual le posibilitaría “pasar” al y en el mundo de las mujeres xx.

La “mujer transgénero”, siendo plenamente mujer, no adquiere plena conciencia desde la infancia de su género y no desarrolla su identidad de género, sino hasta mucho mas tarde, cuando por debido circunstancias del destino, la “descubre” mediante una profunda introspección, muchas veces instantánea, un “clíck” que inicia el descubrimiento de un nuevo “mundo interior” o, en todo caso, el reconocer que la “subjetividad” y la propia personalidad, eran, desde siempre, el de una personalidad femenina. Desde ese momento, toma mayor conciencia, no de una “disforia de género” en relación a su cuerpo, en términos como lo hace la mujer transexual, sino en términos de saber que existe una “inadecuación” entre ese cuerpo de forma masculina y su género femenino.

La mujer transgénero, rechaza profundamente se le identifique como “hombre” y reivindica el hecho ser mujer. No es “medio hombre y medio mujer”, ni “más mujer y menos hombre”, no es que tenga “un lado femenino y un lado masculino”, ni que se vista de mujer por que se siente en ese momento “una nena”, etc., simplemente, se siente mujer y piensa como mujer, las 24 horas del día, vestida o no vestida con prendas femeninas. No desarrolla un rechazo o una aberración con respecto a sus genitales masculinos, como lo hace una mujer transexual, sino más bien, los puede utilizar como fuente o como medio de placer sexual, o como un medio reproductivo. Y es por eso que se plantea una “transición transgénero” que implica modificar su cuerpo para adecuarlo a su género de mujer.

No hace una Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) por puro gusto estético, ni para fines de una imagen andrógena o “feminizante” (como lo podría hacer una persona “transgénero” en general, esto es, que se considera por encima o más allá, de los dos géneros existentes), sino que considera que su cuerpo debe estar, simplemente, en correspondencia con su propio género femenino.

Sólo que a diferencia de la mujer transexual, no se plantea una Cirugía de Reasignación Sexual (CRS) por considerar que no es necesario para su definición como ser mujer y por que rechaza cualquier cercenamiento de alguna parte de su propio cuerpo, sobre todo, de sus genitales. Esto es, los genitales no nos implican para ser realmente una mujer, sino nuestro género.
Ahora bien, la falla no es tanto de los conceptos, sino que en mucho, esta en nuestra expectativa de querer “aplicárnosla” como “moldes” donde necesariamente deberíamos caber de manera exacta. Si es así, efectivamente se convierten en “etiquetas” y nos sirven de muy poco, y generalmente, mas es lo que nos confunden que lo que nos aclaran.

Por el contrario, los conceptos y definiciones nos debieran servir como instrumentos y herramientas referenciales para evaluar nuestras propias trayectorias de vida, pues en esa trayectoria es la se mueven nuestras identidades personales. Pero en tal caso, cuando estamos sumamente confundidas, es cuando debemos evaluar, NO si somos tal o cual cosa, según los “modelos” existentes, sino meditando sobre nuestra experiencia y trayectoria de vida, y ahí sugiero recurrir a nuestros conceptos y definiciones de manera referencial.

Por ejemplo, una persona puede tener la duda de que si es “trasvestista” o una “mujer trans”? A una persona “travestista” le puede gustar la lencería femenina, pero, ¿y a que mujer transgénero transexual o mujer transexual, no?, sin embargo, la diferencia insalvable es el género. Por lo general, una persona “travestista” se define como del género masculino y todavía aclara y añade: “heterosexual, por si acaso”, mientras que, como venimos señalando, la mujer transgénero y la mujer transexual, tienen una identidad de género completamente de mujer.

La pregunta no comienza por decir “¿que soy yo?”, sino a la luz de estos conceptos, “¿como evaluó mi identidad de género?, ¿me siento hombre o mujer?” Por eso, un segundo principio que creo yo, debiera tomarse en cuenta, es que toda identidad, aún la identidad de género, es modificable, puede ser cambiante, puede “avanzar” o puede “retroceder” (dependiendo desde donde se le mire) y esto no solo es normal, si que parece ser una rasgo característico de la persona humana. Y esto quizás se deba a que hay acontecimientos y circunstancias en nuestra trayectoria personal que son gratificantes y otras frustrantes, felices y trágicas, placenteras y dolorosas que nos marcan y hace que siempre haya posibilidades de cambios en nuestra mentalidad.

En términos de nuestra experiencia de género, se dan casos de personas que han pasado por varias identidades hasta descubrir su “verdadera” identidad, como es el caso de una persona que comienza como “travesti”, se descubre como “mujer transgénero” y se descubre como una “mujer transexual”, aunque esta parece no ser la regla. Finalmente, creo que debería tomarse en cuenta otro principio que es el de la propia autodefinición: toda autodefinición solo puede ser el producto de una constante evaluación y meditación personal y por tanto, sólo la persona puede decir, finalmente, quien es realmente, como se define y como quiere ser reconocida. Yo, en principio, nunca le digo a una chica “tu eres tal” o “tu no eres tal”, sino siempre le pregunto “¿y como te defines a ti misma y por que?,” y cuando me lo dice, se lo acepto, sin cuestionarla para nada.

Cada una tiene su propia razón de sus cosas y nadie tiene derecho de etiquetar, calificar o descalificar a otra persona. Y me parece que esto es válido cuando se asiste a una consulta psiquiátrica o psicológica. Ningún profesional calificado nos dirá qué somos, sino que hará todo lo posible por ayudarnos a averiguarlo, y seremos nosotras las que, finalmente, llegaremos a una autodefinición personal. Ojo, digo que cada una debe tener su "razón", por que toda "autodefinición" no puede ser un mero "sentir" o "querer", debe tener un fundamento para evitar ser arbitrario o antojadizo. Y para ayudarnos a eso, justamente, están los conceptos y definiciones.

Y ese fundamento no es principalmente para convencer a las otras y otros, sino principalmente, para que nosotras mismas podamos despejar nuestras dudas y vayamos alcanzado un gado de certeza con respecto a lo que somos, pues lo que "sentimos" y el como nos "definimos", tiene ahora, un sustento.
Y ese sustento, NO será el producto de aplicarnos una "etiqueta" o intentar "encajar" en cualquier "esquema" o "modelo" preestablecido, sino como creo, el producto de una reflexión y una constante meditación sobre nuestra propia vida.

Leí la historia de una chica peruana, cuya trayectoria de vida parecer ser el de una “mujer transgénero”. De varón fue muy "enamorador", tuvo varias novias, tres esposas, cinco hijos en todas con ellas, paraba con dos o tres mujeres al mismo tiempo, pero siempre se sentía insatisfecho consigo mismo. Siempre se definió como "varón" y nunca se le planteó tener un problema de género. Hasta que un día: "clik". Hoy es mujer full time, procesa su "transición de genero", es empresaria y tiene bajo mando a sus trabajadores y asiste a conferencias y charlas como la mujer que es. Pero ella se define como una “mujer transexual” y esta preparándose para su cirugía de reasignación sexual. ¿Que es, entonces?, ¿una mujer transgénero o una mujer transexual?, pues sin duda alguna: !! Una mujer transexual!! tal como ella misma se autodefine.

Yo debo suponer, doy por supuesto, que ella ha evaluado su propia trayectoria de vida y ha meditado profundamente lo que eso significa, y para hacerlo, debe haber utilizado estos conceptos de género, como herramientas de ayuda para su autodefinición.

No es el "concepto" el que define a la persona, pues eso sí sería "etiquetarse", sino su propia reflexión a partir de su propia experiencia de vida, solo que para mejor reflexionar y meditar, es necesario guiarse por conceptos y definiciones.


miércoles, 3 de diciembre de 2008

Personal: !!Que mala nota!!!


Este Blog es medio raro. Lo pense como un espacio para escribir y esclarecerme a mi misma, sobre mi propia identidad transgenerica, pero despues, pensando en las amigas, lo elabore de una menera que se pueda visitar. Y aunque muy pocas personas lo visitan, pues no tengo el mínimo interés en propagandizarlo, esa manera de organizarlo, más para un público que íntimo, ha sido el que ha pesado. Pero Esta vez, recurro a mi propio Blog para poder desahogarme!!!

Son las 12.30 de la madrugada. Acabo de levantarme pues me había acostado a descansar debido a un fuerte dolor de cabeza. Estoy, una vez más, con una depresión. Nunca fui una persona depresiva ni nunca permití que ese tipo de estado pudiera visitarme, al contrario, siempre fui activa y como se dice ahora, "proactiva". Pero la depresión vino cuando descubrí mi identidad de genero femenino. El no poder actuar más de acuerdo con esa identidad recien encontrada, me trajo una suma tensión emocional, al punto de querer dejarlo todo y rogar a Dios que me ayudara a lograrlo, pues sabía que eso es, siempre, una mision imposible.

Y aunque paresca paradógico, ese estado de ligera depresión emoncional fue la que planteo una situación con mi pareja a tal punto que pude "confesarle" todo, como dicen las amigas argentinas "blanquear" la situación, y de eso ya va mas de un año. No he encontrado el modo ni el espacio como para animarme a escribir sobre todo lo que ha significado todo eso para mi, y seguramente algo debe ser interesante compartirlo, pues hice lo que siempre me imagine decir, si se presentaba esa circunstancia: no mentiría diciendo que era "travestista", no inventaria supuestos "fetichismos", ni tampoco diría "Yo soy bien hombre, lo que pasa es que me gusta verme femenina, pero solo por ratos". A mi modo, de manera entrecortada y casi llorando, dije lo que sentía: me siento mujer.

Una de las cosas básicas de esa experiencia es que el amor lo puede todo. De "a poquitos" quizás, pero lo puede. Y desde esa fecha hasta aquí, de manera cada vez más creciente, pude "cambiarme" y "vestirme" con la anuencia o consentimiento de mi pareja. Fue todo un interesante y complejo proceso de idas y venidas, discusiones y acuerdos, alegrias y amarguras. Pero eso no es basicamente el motivo de mi "nueva depresión". Estoy llamando "nueva depresión" a la depresión que apareció luego de la "confesión" para distinguirla de la anterior, antes de dicha confesión. !!Diablos!! se suponía que al confesar las cosas, no todo sería color de rosa, pero al menos una no se sentiría mal y se espántarian las depresiones. !!No más depresiones!!

No fue así. Me vinieron varias y mas o menos frecuentes. Pero a esta hora, las 12.45 de la noche, quiero solo decir algunas cosas con respecto a la última, a la que estoy pasando. Es completamente que la depresión esta condicionada por la edad (yo no soy ninguna jovencita ni pretendo serlo, ni engaño a nadie con eso, aunque tampoco soy una viejita, no?) y por una sumatoria de varias preocupaciones, pero siempre hay algo central. Y para mi, es que la depresión o el inicio de mi depresión, comienza cuando me concentro o superconcentro, de manera demasiado reflexiva, en las limitaciones que una mujer transgenero tiene en mis particulares condiciones. Digo " una", por que me refiero a mi misma, pues no soy tan torpe de pensar que lo que estoy contando, pueda ser necesariamente, generalizable a otras personas transgeneros.

Yo diría que me pasan dos cosas y creo que ambas cosas se encuentran atadas, unidas, o son lados de una mismo sentimiento.

Por más que lo creía bien racionalizado, bien pensado, bien meditado, ha sido, es inevitable, comparme con la mujer biológica de la calle. No puedo evitar comparar desde la ropa y vestimenta, hasta el cuerpo, el busto, las piernas, la caja toraxica, las caderas, las piernas, el derrier, etc., y siento que no puedo ser como ellas. Y eso esta mal, pues ya se sabe que eso es imposible, ni con oeraciones ni nada. Pero ahí viene la cosa: sino se puede ser igual por que no nacio igual, una debería hacer todo lo posible por adecuar su cuerpo a su identidad de genero, transicionar pues. Física y socialmente. Y eso aún no puedo. Y creo que NUNCA PODRE.

Pero acompaña a esa fijación, esos "chispazos" medio raros, esos "relampagos" interiores, esos "latizagazos" en el interior del alma que te gritan "hey!! aquí hay una mujer", "hey!! por favor, dejenla salir", "hey!!, por favor, quiero vivir, no me ocultan ni me maten". Esa mujer quiere ser libre, quiere comportarse como se comporta toda mujer normal. !!Que dolor siento cada vez que alguien se dirigen o se refieren a mi, en terminos masculinos!!!: "que bueno eres", "que alto eres", "que comprensivo eres", "que gracioso eres", y yo miro para otro lado, para que no me vean la honda tristeza que me embarga, al no escuchar "que buena eres", "que alta eres", "que comprensiva eres" , "que graciosa eres". Pero lo que es más aberrante es tener que referirse a una misma en eso terminos masculinos: "Oye Juan, estoy cansado", "oye Norma, mira estoy nervioso".

Pero, ¿será esa voz interior que me pide que la libere, el verdadero "sentimiento" e "identidad de genero"?, es que me llama la atención que no es algo racional , osea, algo así como que mi conciente me diga a mi misma: "oye, mira debes usar lapiz de labio de una vez, que esperas". Es una voz que viene de muy adentro, de mis propios sentimientos, de mi propia alma que me habla en voz alta y uno de sus gritos característicos es "Ya pues, soy mujer, reconóscanme ya"!!!

Esta situacón es bien tirante y preocupante, pues una siente que esta en la depresión cuando ya no somos capaces de movernos como antes, ni tenemos los mismos estímulos ni las mismas reacciones cotidianas. Pero la marca de que estamos en la "cuspide" de la depresión es cuando una piensa: "al diablo con todo esto", "¿por qué no termino de una vez con todo esta porquería?"; "¿por qué no me arranco, de una vez, esa idea de la mente y ese sentimiento del pecho, de sentirme mujer'"; "Pero comprende de una vez, !!tu no eres mujer", peor aún "Oye, vamos a decir que te sientes mujer, no vas poder demostrarlo ni manifestarlo, siempre vas a estar en closet", "NO TIENES FUTURO" y "si no tengo futuro, no seria mejor acabar de una vez la vida!!", "¿suicidarse?, hummmm es una salida". Wowww que estupideces!! pero una las piensa y las siente enn ese momento.

Pero como otra veces saldré. Aunque cada día cuesta más y duela más. Son la 1.40 de la madrugada.








lunes, 8 de septiembre de 2008

Algunas reflexiones en una tarde de invierno

!!Que frio esta haciendo!!, estoy bajando algunas fotos y la mano que sostiene el mouse esta completamente helada!!!.
Estuve viendo unos videos calientes y me entretetuve, pero despues.....coloque varias fotos en este blog y me puse a reeler algunas entradas. La verdad que me emocione. Y me ha dado ganas de compartir esa emoción con ustedes, mis amigas.

Me emocionó el video de NiKKy. Es tremendamente admirable el valor y el esfuerzo de una joven por convertirse en lo que realmente es: una mujer. Y vaya que ahora es una mujer muy hermosa!!!. 
Me emocione nuevamente con la extraordinaria historia de la escritora galesa Jan Morris. Su propia vida manda al tacho y a la basura, a todos y a cada uno de los estereotipos que la mayoría de gente (incluyéndonos a nosotras mismas) tiene con respecto a la personas transgenero y transexuales. Sobre todo, manda al tacho esa lógica de equivalencia binaria, de relación natural y necesaria entre solo dos sexos físicos y solo dos géneros, determinados por lo segundo. 
 
¿Cómo una persona puede sentirse mujer y al mismo tiempo casarse con una mujer biológica y además !!tener 5 hijos!!!, ¿Cómo puede sentirse mujer si esos hijos los tuvo, por supuesto, utilizando su pene?, ¿como pudo su esposa haberlo aceptado como mujer si ella, siendo una mujer biólogica, también fue la madre de sus hijos?, pero más tarde, ¿cómo pudo aceptar la operación de reasignación sexual de su esposo y seguir viviendo con ella por más de 60 años?
Pero además, como el caso de otras mujeres trans admirables, manda a la mierda la idea de que toda persona que tiene un sentimiento de género opuesto a su físico biológico debe ser un loco, un trastornado o un pervertido!!. Aunque yo no la haya leído, Jan Morris es una de las más admirables escritoras y novelistas contemporánes!!!. Al tacho la idea de que las mujeres trans solo son esas "loquitas" que venden su cuerpo en una calle oscura y solitaria, o que solo sirven para cepillar, teñir y peinar el cabello de una vecina. Por supuesto, con todo respeto a estas chicas, puees es la sociedad machista y prejuiciosa la que las obliga a buscar refugio en esas actividades.