miércoles, 6 de julio de 2011

Avalan la identidad de género de Alejandra Ironici

Semanas atrás, Notife informaba sobre el reclamo de una persona transexual, oriunda de la localidad de Tostado, que solicitaba ante el Estado la rectificación de su partida de nacimiento y el cambio de nombre en su Documento Nacional de Identidad (DNI).

El trámite iniciado por Alejandra Selenia Victoria Ironici (de 34 años, e inscripta como Víctor Alejandro Ironici), requería la firma del decreto pertinente por parte del gobernador Hermes Binner, hecho que sucedió el pasado 28 de junio.

En sus argumentos primordiales, el texto del decreto indica “que el modelo binario de regulación de la sexualidad lleva a que las personas transexuales se vean en la necesidad de encuadrar su posición sexual en una u otra de las categorías. Esta necesidad reñida con el ideario liberal, se revela principalmente en el dispositivo institucional constituido por las partidas de nacimiento y el documento nacional de identidad, que desde la más temprana edad exigen una ‘determinación’ de la identidad de la persona como ‘masculina’ o ‘femenina’, a veces incluso mediante el recurso a procedimientos médicos más o menos forzosos”.

Más adelante, el propio decreto esgrime que “el rechazo a la transexualidad (y en general a las identidades de género no-normativas, como también el travestismo o la intersexualidad) por parte de los enfoques tradicionalistas dominantes se sustenta en buena medida en un rechazo de este proceso de des-naturalización de la identidad, sustentado en lo que podríamos llamar una ‘ansiedad por el encasillamiento’, esto es, una necesidad de fijar las posiciones sociales y sexuales dentro del binarismo dismórfico mujer/varón”.

Habida cuenta de perspectivas teóricas que fundamentan el criterio de identidad y sobre “la garantía constitucional de la autonomía afirma la ilegitimidad de reprimir jurídicamente la diversidad de identidades de género que las personas puedan adoptar”, Binner rubricó el decreto que instruye al Registro Civil a rectificar la partida de nacimiento de la esta persona trans de apellido Ironici –reemplazando el nombre de pila Víctor Alejandro por el de Alejandra Selenia Victoria y el sexo masculino por el femenino– y gestionar un nuevo DNI con los datos rectificados, previa homologación judicial del decreto.

La norma es inédita en cuanto reconoce el derecho de una persona transexual a modificar su nombre y género registral sin recurrir a las vías judiciales comunes.

El decreto, refrendado por el ministro de Justicia y Derechos Humanos Héctor Superti, registra como antecedente fundamental el dictamen Nº 129 del fiscal de Estado provincial, Jorge Barraguirre (h), primero en su tipo en la provincia y en el país, que surgió a partir de un planteo de Ironici formulado ante la Secretaría de Derechos Humanos en diciembre de 2010. Esta dependencia acompañó a la peticionante en su reclamo y también se pronunció favorablemente en cuanto al reconocimiento del derecho a la identidad. También se expidió en el mismo sentido la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.


Galería de Fotos

Alejandra, de 34 años y oriunda de Tostado, contó con el apoyo de la Secretaría de Derechos Humanos en su petición.


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martes, 5 de julio de 2011

Prohibieron a una mujer transexual acceder a los baños de un estadio británico

Por Alexander Rocha

Una mujer transexual de 55 años residente en Reino Unido, Victoria Saxe-Coburg, fue humillada delante de gran parte de los aficionados que acudieron a un estadio del país tras ser avisada de que debía acceder a los baños para discapacitados por su transexualidad.

El suceso ocurrió durante el evento que enfrentó a los 'Poole Pirates' y los 'Wolverhampton Wolves', cuando un miembro del personal del estadio se acercó a la mujer para notificar las quejas que estaban recibiendo por el resto de asistentes después de que la mujer entrase en el baño de mujeres.

El personal recomendó a la mujer que accediese a los baños para discapacitados por su transexualidad.

La mujer ha explicado a los medios que su proceso de reasignación de género concluyó hace unos 20 años, sintiéndose tras el suceso muy "humillada y enfadada".

"Yo estaba en un mar de lágrimas. Cuando vi después al gerente del estadio, me dijo que las cosas no se debían realizar como se hicieron", expresó la mujer.

Después de la polémica que ha surgido en torno al caso, los 'Poole Pirates' se han desvinculado del suceso alegando que el personal que atiende en el estadio pertenece a una empresa externa que carece de cualquier vinculación con el club.




La policía rusa investiga el brutal asesinato de una mujer transexual en el país


Por Alexander Rocha

El pasado 24 de junio se halló en las inmediaciones del ferrocarril de Kazán, situado en la capital rusa, Moscú, el cuerpo sin vida de una mujer transexual que ejercía la prostitución.

La mujer, cuyos datos personales no han trascendido a la prensa, fue brutalmente asesinada, puesto que primero fue golpeada reiteradamente hasta perder la consciencia y posteriormente el asesino la degolló.

Las primeras versiones que se están barajando dentro de la investigación del caso vinculan al asesinato con un posible cliente de la víctima, quien, según dicha versión, habría sido asesinada después de que el criminal conociese el verdadero sexo genital de la mujer.

A pesar de que la población transexual es la más marginada por la sociedad, sufriendo diversos tipos de abusos, en la mayoría del mundo no existen leyes que trabajen activamente en la inclusión del colectivo transexual.



lunes, 4 de julio de 2011

México: Mujeres Transgéneros también acudieron a votar


El Sol de Hidalgo
4 de julio de 2011

Por Erwin Reyes

Pachuca, Hidalgo.- Karen Quintero, presidenta del grupo Transgénero Hidalgo, con más de 300 integrantes, señaló como hecho histórico que la comunidad que representa haya salido a votar como en ninguna elección pasada.

Manifestó que en años anteriores invitaron a sus representados y representadas a salir a votar, sin embargo, poca fue la respuesta, comparada con la jornada electoral de ayer.

En su punto de vista, también es histórica la participación de una transexual, Diana Laura Marroquín Bayardo, como candidata de la coalición "Poder con Rumbo" (PT-Convergencia) a la Presidencia Municipal de Tulancingo.

Es la primera candidata transexual en el estado y de las primeras en el país, declaró en entrevista con EL SOL DE HIDALGO, ayer, antes de emitir su voto como Israel Pérez.

Destacó la oportunidad al sector transgénero de participar en política electoral en esta entidad, haciendo la observación de que en estados como Jalisco y Distrito Federal, esta participación es aún mayor.

"Ojalá en las nuevas administraciones de los 84 municipios, se nos de la oportunidad de trabajar", comentó.

Sobre la forma en que están registrados ante las autoridades electorales, refirió:

"Los más de 300 integrantes del grupo Trans en Hidalgo, subrayó, estamos registrados con el nombre que se nos registró al nacer", en su caso como Israel.

Señaló que el gremio que representa, al no ser una organización no gubernamental, sólo salieron a votar como cualquier otro ciudadano con obligaciones y derechos.



domingo, 3 de julio de 2011

Maricielo, amiga, !! no estás sola !!





Estos son los videos de una inteligente mujer transexual que tuvo la valentía de mostrarse en camaras, pero que se vió traicionada por su propia ilusión de encontrar la aceptación de toda la sociedad y quizás poder ser parte de la televisión peruana.


En este blog, hemos contado la historia de Mariecielo, que en su momento, fue oficial del Ejército Peruano. No tardo mucho para que la burla transfóbica se ensañara con ella, yque comenzaran a llamarla "la capitan Maricielo". Un concodio programa cómico creo un personaje grotesco para reirse de esta historia de vida.

Sin embargo, por unos pocos minutos en la pantalla y por un fugaz momento de publicidad y falsa fama, ella creyo que eso le serviría para ser contratada en la televisión y de pasada, su familia la pudiera aceptar. Fue peor.

Hace una semana volvio a aparecer en otro reportaje donde se le ve casi en la indigencia y más sola que cuando penso que, por contar su vida y hacerlo de una forma que permitiera la burla y la mofa, ganaría el aplauso de muchos y la aceptación de su familia.

Bueno, desde aquí, si por alguna casualidad Mariecielo leyera este blog o estas notas, le pediría que establezcamos contacto y de esta manera hacernos buenas amigas, aunque sea de manera virtual, para empezar. Quisiera decirle lo mucho que la respeto y la admiro, por su valentia, por su verdadera feminidad y por su tenaz lucha por ser lo que siempre ha sido: una mujer.

Finalmente, desde aquí me permito sugerir a las organizaciones no gubernamentales que trabajan en el tema, que la contacten, que la ayuden, que la apoyen, que la aconsejen. Y para que todas les digamos: NO ESTAS SOLA








"La venganza del destino: el gran momento", por Valentina Verbal


A la hora de hablar sobre mi infancia, necesito hacerlo al son de la canción The Big Time de Suede. La segunda línea de este maravilloso tema dice “I see my starring role tick away” que puede traducirse como “veo mi papel protagónico latir”.

Y, en efecto, durante toda mi infancia siempre sentí que cumplía muy bien un papel actoral. De hecho, jugaba fútbol como todos los chicos de esa época (en los 80, las niñas no lo hacían). Jugaba con soldaditos, a los vaqueros y a la guerra. Sin embargo, en mis momentos de soledad, no podía dejar de latir el verdadero papel protagónico que quería y soñaba con desarrollar en este mundo.

Quizás para explicar lo anterior sea mejor transcribir un extracto de la carta que el 4 de octubre de 2008 les envíe a mis padres con el fin de revelarles una realidad que ellos desconocían, pero que siempre yo llevé en mi intimidad como la principal esencia de mi ser:

Nací con la genitalidad de un hombre y, obviamente, tuve que cumplir el rol de tal. Pero ese rol a mí nunca me gustó, siempre fue como estar actuando en un papel equivocado. Y, al mismo tiempo, sabía que debía cumplirlo bien, porque eso era lo que correspondía conforme a mi sexo biológico.

Desde que yo era niño (o niña, como así yo me sentía), este problema se manifestó, sobre todo, en el hecho de que —reiteradamente— me vestía con ropa de mujer. Lógicamente, esto lo hacía tratando de que ustedes no se dieran cuenta, pese a que, en alguna ocasión concreta, cuando tenía como 8 o 9 años, mi hermano me descubrió.

Lo anterior lo vengo haciendo desde que tengo uso de razón. Me acuerdo que ya esto sucedía cuando vivíamos en Ancud, época en que yo tenía alrededor de 5 años. Y desde ahí hasta la fecha, y pese a que miles de veces me prometí cambiar, este tema nunca paró. A veces me compré ropa de mujer que, después de usarla un tiempo y al prometerme cambiar y ‘volver a empezar’, la botaba en el tarro de la basura. Pero el tema siempre y siempre volvía, nunca terminaba. Yo pensaba que era como un ‘vicio’, como una ‘enfermedad’.

Sin embargo, esta situación no se reducía sólo a la ropa, esto era algo accesorio. Se trataba de algo mucho más de fondo. Lo importante para mí es que, cuando ustedes y mis hermanos no estaban en casa, y yo estaba sola, tenía la oportunidad de ser feliz, por la sencilla razón de que podía ser la persona que quería ser. Ese era mi “gran momento”, mi momento mágico, en el que me miraba al espejo, soñando ilusamente con volver a nacer y despertar en un cuerpo de niña.

Pero esto nunca sucedía, aunque siempre lo esperaba. Llegué a pensar que el destino se había vengado de mí para siempre.

En las noches, me dormía pensando que mi vida era una terrible pesadilla y que amanecería siendo una niña. Que al otro día esa pesadilla desaparecería. También soñaba con la posibilidad de morir y volver a nacer en un cuerpo de niña; pero en verdad nunca he creído en la reencarnación. Y aunque así fuera, no tendría plena conciencia de estar viviendo una nueva vida, la vida que añoraba vivir”.

Sin embargo, y cerrando las comillas de este extracto, luché por mucho tiempo, por diversas razones (de las que hablaré más adelante), por ser una persona “normal”. Porque, efectivamente, creía que no existía nadie más en el mundo como yo. Pensaba que era un “caso” único. Sabía de la existencia de personas homosexuales, pero yo no me sentía así. Me consideraba una mujer “hecha y derecha”, al menos mentalmente.

Varias veces pensé en escribir un diario de vida y contar mi “verdadera historia”. Pero sin poner mi nombre en la portada y enviarlo a alguna editorial cualquiera para que lo publicara como una realidad existente, como un caso exótico y sorprendente digno de ser conocido.

Pero ya no será necesario. Este diario, en base a mi memoria personal y experiencia vivida, de tantos años y de muchos días, lo estoy comenzando a escribir ahora mismo, junto a ustedes. Y lo estoy haciendo, pese a que siempre he sido una persona pudorosa en lo más íntimo.

Mi meta, hasta hace poco, era ser una historiadora seria, “académica”, y centrar mis escritos, únicamente, en mis investigaciones historiográficas. Y no hablar de mi vida personal. Pero ya no me interesa ser una historiadora seria. Me importa ser lo que soy, con todas mis dimensiones posibles. Y si, por hablar de mi realidad personal, seré el hazmerreír de mis colegas, me da exactamente lo mismo. Sólo quiero ser feliz y ya lo estoy logrando, a pesar de todas las vallas que he debido saltar. ¡No se imaginan cuántas!, ya les contaré.

Hace algún tiempo, cuando durante varios meses no encontraba trabajo por ser una mujer transexual, le dije a un viejo profesor universitario que me tenía cierto cariño: “Prefiero barrer las calles, pero ser Valentina ciento por ciento. Igual podré ser una ‘historiadora dominguera’, como así se calificara Philippe Ariès, el gran historiador francés de la infancia y de la muerte”.

Y, aunque perdí la mitad de mi vida cumpliendo un rol distinto al que soñaba con realizar, tengo toda la otra mitad —lo que yo llamo “el segundo tiempo de mi vida”— para ser Valentina las 24 horas del día, con mi rol protagónico latiendo con toda la fuerza del mundo, y no sólo desde dentro, desde mi secreta intimidad, sino hacia afuera con toda la potencia que emana del corazón de una persona. Y ahora mi vida entera es un gran momento, pese a los muchos obstáculos que todavía debo vencer.


"Por qué no antes", por Valentina Verbal

Mi prima Alejandra fue el primer pariente al que le conté que era transexual. La elegí a ella para servir de puente con mi familia nuclear. Reunía varias cualidades: a) es ahijada de mis padres; b) es psiquiatra, y c) es muy abierta en temas “valóricos”.

Ella es de Viña; pero como a mediados de 2008 vino a Santiago, nos juntamos en el Patio Bellavista. Ella se enteró de mi condición 15 días antes, porque, al visitar yo su casa, dejé marcado uno de sus manuales de Psiquiatría en un capítulo referido al llamado “Trastorno de identidad sexual”, situación que se la comuniqué vía correo electrónico. Por lo tanto, mi prima ya sabía que yo era trans, aunque obviamente tenía muchísimas dudas. Esa noche, aparte de llorar junto a mí, aprovechó de preguntar todo lo que pudo, y de no dejar casi nada en el tintero.

La gran interrogante, quizás la más de fondo —y que me la hizo aludiendo a que sería la principal pregunta que mis hermanos, padres y amigos me harían— fue por qué no antes, por qué ahora, después de tantos años, venía con esta impactante noticia.

Y, efectivamente, esta pregunta me la han hecho muchas personas, algunas veces juzgándome con dureza por llegar, a estas alturas de mi vida (después de los 35 años), con semejante balde de agua fría.

Sin embargo, y no lo digo con el ánimo de justificar mi cobardía de tantos años, creo que muchos han sido generales después de la batalla, mirando las cosas de manera descontextualizada. En otras palabras, me dicen que debería haber dado el salto hace 20 años, mirando las cosas desde el presente y pensando que la apertura cultural de Chile, y de ellas mismos, era igual que la existente ahora. Esto lo considero injusto, además de irreal.

A pesar de todo, he tenido mucha paciencia para responder a esta pregunta típica. Mi respuesta no es simple y puede desglosarse en tres tipos de razones:

a) Hace 20 años tenía un miedo terrible de afrontar a mi familia: En ese tiempo, llegué a pensar que tenía dos posibilidades para para ser feliz: que mis padres se murieran, o que tuviera la oportunidad de escaparme a otro país. Esto habría implicado que el desarrollo de mi identidad, de lo que soy desde que nací, pasaría por una disociación con las personas más queridas por mí.

b) Por esa misma época, resultaba prácticamente imposible sacar a la luz una condición sexual diversa: Recuerdo que, desde niña, se hablaba de algunos parientes gays; pero siempre con risa, en voz baja, y tratándose de personas que vivían apartadas de la familia.

Estas dos razones, de manera conjunta, se las expliqué a mis padres en la carta a través de la cual se enteraron de mi condición: “Fue pasando el tiempo. Por miedo al rechazo de ustedes, jamás me atreví a exteriorizar este tema. Siempre tuve pánico de que ustedes se enteraran. Yo escuchaba las conversaciones cuando se comentaba que tal o cual persona era gay. En esos tiempos, no por culpa de ustedes, necesariamente, sino, en general, por una situación de mayor conservadurismo cultural de la sociedad, los gays eran muy mal mirados: debían vivir su condición en forma totalmente oculta. Sabía que yo no era gay, pero pensaba que si ellos eran objeto de burla o discriminación, más aún lo sería yo, que derechamente me sentía una mujer”.

C) Por ese tiempo, no existía suficiente información: “Además, y pese a que yo sabía que me sentía mujer y que soñaba con serlo, no tenía plena claridad sobre qué era lo que realmente ‘tenía’: como se llamaba o calificaba mi condición. Por mucho tiempo pensé que mi caso era algo único, completamente excepcional. Sólo empecé a saber en qué consistía mi realidad cuando entré a la universidad y, especialmente, al buscar información en Internet. Ahí me di cuenta que ‘mi caso’ reunía todos los ´síntomas´ de la condición médica llamada transexualismo”. Nótese que en octubre de 2008, cuando les escribí esta carta a mis padres, tenía una noción esencialmente médica de la transexualidad, cosa que ya no es así.

Estas tres razones hicieron que luchara por años de años por ser una persona “normal”, es decir, un hombre heterosexual.

¿Cómo lo hacía?

Primero, relacionándome con mujeres en términos afectivos. Pololeé varias veces (aunque no tantas, como el común de los hombres), y siempre todo fue un desastre. Al final, y pese a que a algunas niñas las quise, el tema se reducía a un cariño sentimental, a la necesidad de recibir amor como persona.

La segunda vía de escape, aunque no la busqué sólo por esto, sino creyéndome el cuento de verdad, fue el camino de la fe. Realmente, tenía (y tengo) fe en el Dios cristiano. No busqué este camino sólo como un instrumento o “terapia” para “superar mi problema”. Pero, al mismo tiempo, y de un modo accesorio, pensaba que esta vía me alejaría de mi condición y podía ofrecerla a Dios, como una cruz que me regalaría la vida eterna

De tiempo en tiempo, siempre, siempre, seguí sintiéndome igual; lo que se expresaba, por ejemplo, en el hecho de que continuaba vistiéndome de mujer a escondidas, incluso en momentos en que estaba pololeando, lo que me hacía sentir muy mal, como una persona muy hipócrita. Pero, pensaba, se trataba de momentos en que me podía liberar y distender de la tremenda presión que sentía por vivir esta vida, por sentirme encerrada en un cuerpo y rol equivocados. Era mi gran momento, como expresé anteriormente.

Por lo mismo, y después de que tuve mi última polola, llegué a la conclusión de que no buscaría más mujeres en mi vida. No podía engañarlas y seguir engañándome yo misma. Pese a esto, y frente a la fuerte presión que siempre sentí de parte de mis padres por encontrar una mujer con el fin de casarme, algunas veces traté de hacerles ver que tenía interés en el tema o que había salido con tal o cual chica.

Importante es aclarar que una cosa es la orientación sexual (si te gustan los hombres o mujeres) y otra, la identidad de género (si te sientes hombre o mujer). Por tanto, el que alguien sea una mujer transexual, como es mi caso, no implica, necesariamente, que le gusten los hombres. Sólo que, en la práctica, este es mi caso. O sea, yo soy una mujer transexual de orientación heterosexual.

Sin embargo, no saben lo difícil que es para alguien como yo encontrar pareja: no resulta fácil que un hombre heterosexual acepte relacionarse con una chica trans de manera abierta y pública. De forma privada, es otra cosa. Pero pocos hombres tienen la valentía de atreverse a salir a calle con personas como yo, andar de la mano, presentarnos a sus familias y amigos, etc.

El miedo es el de siempre, al qué dirán. A que los traten de “maricones”.

Miedo que yo vencí, porque no tenía otra opción: mi vida era una olla a presión. Pero que otros, que tienen muchas más opciones en la vida, pueden no querer ni necesitar superar. Aún a costa de perderse la gran oportunidad de recibir tanto amor acumulado que uno tiene dentro, y dispuesto a entregarlo a una persona concreta, de carne y hueso.

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Valentina Verbal Stockmeyer es licenciada en Historia por la Universidad de los Andes y estudiante de Magíster en la misma disciplina en la Universidad de Chile. En Twitter es @valeverbal.


Bolivia 2: travestis, el 90 por ciento vive de la prostitución


Al menos 15 personas están afiliadas a la Unión de Travestis de Cochabamba y a la organización de Travestis y Transexuales Femeninas de Bolivia (Trebol) que se identifican con el género femenino.

De esta cantidad, el 90 por ciento se dedica a la prostitución debido a la falta de oportunidades que existe en el mercado laboral para ellas.

La representante de la población transgénero y travesti de Cochabamba, Rayza Torriani explicó que la falta de oportunidades y educación en este sector obliga a estas personas a estar paradas en las esquinas y a vender su cuerpo.

“Esto sucede no solamente en Bolivia sino también en la mayoría de los países de Latinoamérica”, dijo.

Manifestó que solamente el 10 por ciento de esta población se dedica a otras actividades como la peluquería, el diseño de modas y la gastronomía.

La explicación del porqué la mayor parte de esta población ingresa en el mundo de la prostitución está en el hecho de que estas personas abandonan sus casas por el rechazo de su familia y necesitan dinero para poder sobrevivir.

La edad promedio en la que ingresan a la prostitución está entre los 16 y 17 años, según una encuesta realizada a esta población por la organización que las aglutina.

A esa edad estas personas abandonan sus casas y buscan el apoyo de otras travestis o transgénero que les enseñan cómo se realiza el trabajo.

Por la desesperación y falta de oportunidades en otros sectores para poder conseguir un empleo, los travestis ingresan al mundo de la prostitución y con ello al consumo de bebidas alcohólicas y drogas.

Según testimonios, los primeros meses consumen mucho alcohol y drogas para compartir con sus clientes. Ese consumo también las convierte en personas violentas.

Sacar a los travestis de este rubro es una tarea muy difícil, porque son personas que generalmente hacen su vida y maduran viviendo de ese trabajo, comentó Torriani, al señalar que en Bolivia y en varios países latinoamericanos todavía no existe políticas gubernamentales para dar mejores condiciones de trabajo a este sector de la población.

Conseguir un empleo en una institución pública o privada, siendo travesti o transgénero, es una “misión imposible”, porque a pesar de haber dejado sus curriculums y hojas de vida en varias instituciones, nunca reciben una llamada de respuesta.

Por esto, ellos se sienten ignorados e imposibilitados de conseguir un trabajo digno para vivir.

ENFERMEDADES

El riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual es alto, sobre todo si no toman los recaudos necesarios.

Las personas afiliadas a la red Trebol reciben con frecuencia talleres de prevención y capacitación para evitar enfermedades venéras, conocer sus derechos, y tratar de llevar este trabajo en condiciones más óptimas.

ESTUDIOS

Según datos proporcionados por Torriani, un 70 por ciento de la población travesti no culmina la secundaria y tampoco realiza estudios superiores.

Esto sucede porque los jóvenes que se identifican con el género femenino sienten que no son respetados en los colegios. A pesar de su identidad de género, en las unidades educativas los profesores los tratan como varones y, en muchas ocasiones, se burlan de su preferencia sexual..

“Por ejemplo, en la lista que pasan los profesores para la asistencia nos llaman con el nombre de varón, a pesar que tenemos el aspecto de mujer. Si bien no se nos niega el derecho a estudiar, se ignora la nueva identidad física que hemos asumido”, afirmó Torriani.

Por ese y otros factores, muy pocas personas de esta población lograron terminar sus estudios en colegio. Para esto, señaló, muchos tuvieron que dejar, por un tiempo, la vestimenta, el peinado y el maquillaje que les gusta.

El reducido número de travestis que ha optado por la peluquería, costura o la gastronomía, no lo aprendió yendo a una escuela sino viendo lo que hacen sus amigos.

Ellos comenzaron como ayudantes y en el camino fueron perfeccionándose, para finalmente, en algunos casos, abrir su propios negocios. Cuando consiguen clientes que los aceptan tal como son, algunos travestis buscan la capacitación y especialización. del rubro que han elegido.

LOS ÍNDICES DEL TRABAJO SEXUAL

Sólo el 10 por ciento opta por otros rubros

PeluquerÍa y diseÑo de modas son los dos rubros por los cuales se inclina esta población, cuando tiene la oportunidad de abrir un salón de belleza o un taller de costura. La gastronomía también es otro de los rubros que les abre las puertas, pero por su vanidad no lo aceptan.

Calle, lenocinios y anuncios periódicos

El trabajo sexual de travestis y transgénero se realiza no solamente en calles conocidas como las avenida Aroma o Siles, sino también en lenocinios de la zona Sur.

Los anuncios en periódicos locales son una alternativa para darse a conocer y encontrar esporádicos clientes.

Trebol no prohibe el trabajo sexual

Las personas que pertenecen a la organización de Travestis y Transexuales Femeninas de Bolivia (Trebol) no están prohibidos de realizar el trabajo sexual, y reciben capacitación en prevención de enfermedades de transmisión sexual.

16 Años es la edad en la que comienzan A trabajar los travestis en la prostitución.

Lo hacen desde esta edad porque la mayoría sale de su casa por el rechazo que tiene de parte de su familia. Para buscar un sustento económico a esa edad sin que exista un rechazo a su identidad de generó, un 90 por ciento opta por la prostitución.



Bolivia: La realidad de travestis es dura

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El reconocer y asumir el hecho de ser travesti o transgénero en la sociedad cochabambina, condena a las personas que lo hacen a la soledad, prostitución, enfermedades venéreas y discriminación.


El travesti o transgénero, (que consiste en identificarse con el sexo opuesto y vivir con esa identificación sin necesidad de hacerse una cirugía de sexo), se somete a situaciones desagradables, duras y tristes, que debe atravesar por el resto de su vida.

Según testimonios de varios jóvenes, que hoy son travestis, desde el momento en el que la persona se identifica con el sexo opuesto, en este caso el femenino, comienza a escuchar críticas y recibir rechazo de su entorno familiar y social.

El miedo al rechazo hace que estas personas tengan una lucha interna con su identidad.

A pesar de sentirse identificados con el sexo opuesto tratan de resistirse y hacer una vida normal, pero por el sufrimiento que les genera esa situación terminan declarándose travestis o transgénero.

La identificación del travesti se realiza por lo general en la adolescencia, entre los 12 y 15 años.

El primer problema por el que atraviesan estas personas es la intolerancia de sus padres y hermanos.

En familias donde existe mucho machismo, los travestis son rechazados y terminan siendo expulsados de su casa o ellos deciden abandonarla.

Los que dejan su hogar y los que permanecen bajo la aceptación de sus padres, deben superar una nueva meta que es la aceptación en el colegio.

Cuando el travesti se siente rechazado por sus compañeros y profesores también decide abandonar el colegio. Pocos continúan estudiando, pero para ello deben ocultar su identificación hasta obtener el bachillerato.

TRABAJO SEXUAL

Antes y después de salir del colegio, los travestis buscan relacionarse con personas que tengan su misma identificación, de esta manera conocen el mundo de la prostitución, un trabajo que les da mucho dinero y que no los discrimina por su identidad de género.


Antes y después de salir del colegio, los travestis buscan relacionarse con personas que tengan su misma identificación, de esta manera conocen el mundo de la prostitución, un trabajo que les da mucho dinero y que no los discrimina por su identidad de género.

Una vez que comienzan en el trabajo sexual, el consumo de drogas y alcohol se realiza a diario.

Cuando la prostitución se convierte en su forma de vida, optan por tratamientos de inyección de silicona líquida para poder darle a su cuerpo más feminidad.

En este proceso, los travestis tienen problemas de salud e incluso algunos llegan a morir.

Los que logran salir con éxito del procedimiento de inyección de silicona líquida continúan en la prostitución, y en esta actividad conocen a hombres con los que después mantienen una relación amorosa.

PAREJA

Los travestis tienen parejas heterosexuales que aceptan su situación y tratan de mantener una relación. Para estar con un heterosexual, el travesti debe tener un cierto dominio sobre el hombre.

A cambio del cariño y la comprensión, que el travesti no tuvo en su familia, le proporciona a su pareja todo lo que éste le pide.

La vanidad del travesti de tener un hombre al lado como pareja y presumirlo en su circulo social hace que estas personas lleguen a gastar todo el dinero que tienen para dar todo lo que le piden.

Las relaciones entre travestis y heterosexuales pueden durar entre uno y ocho años, pero hasta la fecha ningún travesti en el departamento ha logrado establecer una relación estable.

Según la responsable de la Union de Travestis de Cochabamba, Rayza Torriani, los heterosexuales mantienen una relación con ellos hasta obtener todo lo que quieren o hasta que la travesti presente algún problema de salud.

“Quizás inconscientemente el travesti paga por lo que quiere recibir y por lo que quiere escuchar de su pareja”, dijo.

Cuando el travesti no encuentra cariño y comprensión en un hombre trata de descargar todos sus sentimientos sobre sus mascotas. Muchos travestis tienen perros, gatos y loros como mascotas para no sentirse solos.

Por el abandono y el rechazo que existe hacia los travestis y transgénero, estos mueren en la soledad y sin volver a ver a sus familiares.

IDENTIDAD

Otro de los problemas fundamentales por el que atraviesa esta población, es su reconocimiento legal.

Torriani explicó que los travestis que en su proceso de identificación con el sexo femenino adoptan otro nombre, pero no están reconocidos con el mismo ante la sociedad mediante un documento que tenga una validez legal.

Cuando en su vida cotidiana los travestis comienzan a hacer un trámite, una transacción económica o un viaje deben explicar su situación de identidad a los funcionarios de instituciones y empresas.

Muchas personas, por ejemplo, cuando funcionarios exigen la cédula de identidad quedan desconcertados al verificar que el nombre que señala el documento no coincide con la apariencia de la “mujer”. Esta situación deriva muchas veces en insultos, risas, entre otros que dañan al travesti.




viernes, 1 de julio de 2011

Las trans desafían al peligro en las calles de Quito con valor y formación


Quito, 1 jul (EFE).- Una veintena de prostitutas transexuales desafían todas las noches los peligros de las calles de Quito y el rechazo social sin más armas que sus agallas y la formación que les da el colectivo Proyecto Transgénero.

Expuestas a todo tipo de riesgos, como atracos, la discriminación por parte de transeúntes o la policía, e incluso la muerte, como manifiestan varios casos recientes, chicas de entre 14 y 35 años ejercen de trabajadoras sexuales en un país en donde la aceptación de su colectivo es aún incipiente.

"La noche es a veces buena y a veces mala, a veces te tiran piedras, botellas.... a veces te sacas para la comida y a veces no, es una vida en la que nunca sabes si vas a llegar a tu casa", explicó a Efe Diana Carolina, que con 34 años es una de las veteranas de la Y, un sector del norte de Quito.

Experimentada y superviviente, recordó cómo se vio abocada a la prostitución tras ser rechazada por su familia por nacer en un cuerpo que no sentía suyo.

Diana Carolina asume hoy todos los riesgos de su profesión por 10 o 20 dólares por servicio con miedo desde que un grupo de homófobos le propinaron una paliza hace 10 años en Guayaquil.

Aunque todas coinciden en que las noches actuales están mucho más calmadas que antaño, las trabajadoras sexuales se arriesgan a que las arrojen botellas con líquidos, desde huevos a orines, e incluso gas pimienta, según dicen, pues el odio hacia lo diverso por parte de algunos convierte sus salidas en una ruleta.

"Me asusta mucho cada vez que subo a un coche, parece que si subo, no sé si bajaré muerta o viva", resumió Emily, manabita de 23 años, que con cinco meses en Quito es una de las más novatas.

El panorama ha mejorado en los últimos años gracias al Proyecto Transgénero, una organización sin ánimo de lucro creada en 2002 que ha conseguido enormes avances para los transexuales en Ecuador.

La ley antidiscriminación, la tipificación en 2009 de los crímenes de odio, la inclusión en la Constitución del 2008 de la "Libertad estética" y la "No discriminación por identidad de género", y el derecho a escoger libremente el nombre en el registro civil son algunos de sus logros.

Miembros del proyecto integran la llamada "patrulla legal", que recorre tres noches por semana los principales sitios de prostitución para velar por las transexuales, a las que ayudaron a constituirse en asociaciones e informan de sus derechos.

"Desde que descubrieron que tienen derechos, la violencia en la calle empezó a disminuir", señaló Ana Almeida, arquitecta y directora ejecutiva del proyecto.

Incluso mejoró la relación con la policía, que antes perseguía y detenía arbitrariamente a las chicas e incluso las llevaban a "hacer natación", es decir, las arrojaban al lago del parque de la Carolina, según recuerdan Almeida y las muchachas.

"Antes te llevaban presa y cuando les daba la gana te soltaban -recuerda Diana Carolina-. O si no, te venían, te pegaban y te gaseaban. Porque vestirse de mujer era un delito, cuando en realidad no es así".

"Eran dos grupos históricamente encontrados, era violencia contra violencia, no había diálogo. Ahora la policía sabe que después de varios crímenes de odio en zonas de trabajo sexual también están para proteger a este grupo tan vulnerable", afirmó Elizabeth Vásquez, abogada y fundadora del proyecto.

Aunque el viento les sopla ligeramente a favor, las chicas siguen dependiendo de ellas mismas para seguir adelante.

"Cuando una persona trabaja en la calle lo más cercano que tiene a una familia son sus amigas o conocidas. En la calle quienes están son tus amigas, si te llevan presa te vienen a visitar, o si no tienes para comer te ayudan", subrayó "la José", presidenta de la Asociación de la Y, quien actúa habitualmente como mediadora entre los organismos públicos y las otras chicas transexuales.

La José, también apodada "La Cariño" o "Belinda", quien como otras compañeras tiene estudios superiores, denunció el enorme camino que queda para una total integración.

"Me he sentido discriminada demasiadas veces. Por ejemplo, cuando vas a un centro, a un mall y uno va a comprar, la gente te tiene que respetar por lo que vamos a hacer, pero se niegan a atenderte", dijo.

Martí Quintana