miércoles, 21 de julio de 2010

Ecuador, Vanguardia Trans, su Constitución sanciona discriminación por identidad de genero


Su Constitución es la única de América Latina que sanciona la discriminación por identidad de género

Deia-. AMÉRICA Latina avanza lentamente hacia la igualdad. El jueves el Senado argentino aprobó por seis votos de diferencia las bodas gay, siendo el primer país latinoamericano en reconocerlo por ley. Mientras, otro país latinoamericano, Ecuador, presume de tener una de las constituciones más avanzadas en este ámbito. La nueva Carta Magna aprobada en 2008 incluye el derecho a no ser discriminado por identidad de género -la única en América Latina en recoger que la identidad de género puede ser susceptible de discriminación-. También garantiza "el derecho a la identidad personal y colectiva, que incluye tener nombre y apellido, debidamente registrado y libremente escogido". Esto significa que una persona con sexo masculino puede adquirir un nombre femenino y viceversa.

Una de las grandes promotoras de estas conquistas alcanzadas por Ecuador es Elizabeth Vásquez, foto, abogada y activista transfeminista, que ha estado recientemente en Bilbao para explicar la lucha del colectivo trans en el país sudamericano. El proyecto que ella integra es "una propuesta política sobre fortalecimiento de la identidad trans estructurado en tres principios: transfeminismo, interculturalidad y subversión desde dentro o uso alternativo del derecho", explica. Vásquez es fundadora del Proyecto Transgénero, corredactora de la ley antidiscriminación y asesora de la Asamblea Constituyente. También redactó las reformas al Código Penal para sancionar los crímenes de odio por identidad de género, que no sólo castiga las agresiones verbales, físicas y asesinatos inspirados en la intolerancia, sino que, además, castiga a quien, motivado por prejuicios, prive a los ciudadanos de servicios y derechos.

Subversión desde dentro Apoyados por el movimiento indígena de Ecuador, los transexuales lograron que la nueva Constitución permitiera el cambio de nombre en el documento de identidad. Todo un logro que Vásquez ha usado para crear lo que ella denomina "paradojas jurídicas". "Como resultado puedes tener una persona con un nombre femenino y sexo masculino y viceversa. Esto lo usamos políticamente para generar un matrimonio entre una trans femenina y una mujer, es decir, un matrimonio lésbico real", explica. "Este matrimonio pone al juez y a la institucionalidad en una disyuntiva: si acepta casar a la pareja, valida un matrimonio lésbico con un acta de matrimonio que dice que señora de tal está casada con señora de cual; al revés, si se niega el matrimonio lo tiene que hacer alegando que la chica trans es mujer, entonces valida lo trans. De todas formas la institucionalidad sale perdiendo y nosotras ganando", concluye. A esta paradoja Vásquez la denomina "subversión desde dentro", una subversión dentro del derecho que "va minando las estructuras patriarcales del Estado".

La lucha trans en Ecuador es una lucha por los derechos colectivos y por los derechos callejeros. "No es la visión sólo eurocéntrica de lo trans como una identidad personal, en Ecuador tiene mucho que ver con comunidades colectivas". Un ejemplo de esta colectividad es la Casa Trans, convertida en un centro de encuentro social, cultural y político. Creada en 2006, fue la primera propuesta de reivindicación del derecho de las personas trans a una vivienda digna y al derecho de alquilar un lugar sin sufrir discriminación. "Tal es la situación de privación del derecho a la vivienda que hay grupos de trabajadoras sexuales que viven cuatro o cinco trans en un cuarto de un hostal. Ahí surgió otra batalla, la del derecho al uso del apellido cultural, que no es otro que el nombre del hotel, que las chicas asumieron como su propio apellido. Es una cosa súper bonita donde se crean familias alternativas", comenta Vásquez.

Precisamente, la lucha del Proyecto Transgénero comenzó con la defensa de los derechos de las personas que ejercen el trabajo sexual en la calle. Fue en 2002 a través de la Patrulla Legal. Desde entonces, siete patrullas han recorrido las esquinas y madrugadas de Quito, para prevenir abusos contra las personas transexuales. Al mismo tiempo se estableció un diálogo con policías a los que ofreció capacitación. El resultado: una disminución de los abusos policiales, un mayor respeto al trabajo sexual callejero y una negociación sobre los espacios.

"Aquí se está planteando un tema de identidad cultural, colectiva, inclusive ligada a mestizajes y a temas indígenas", explica Elizabeth Vásquez. La activista pone como ejemplo el caso de la región de Manaví. "La cultura anterior al contacto hispánico tenía una enorme flexibilidad de género y cuando se produce el mestizaje se crea una identidad travesti moderna que no se encuentra en otros lados del país".

No hay comentarios: