sábado, 24 de julio de 2010

En busca de un DNI con otro nombre y otro sexo

Sábado 24 de Julio de 2010 | Acudirán a la Justicia para modificar la documentación que rige actualmente en el país. Los involucrados nacieron varones pero se sienten mujeres desde chicas. Contaron que sufren carencias y humillaciones.

Parece una modelo. Altísima y elegante con su tapadito de jean ajustado al cuerpo, despreocupada de la estela de miradas y risas nerviosas que deja a su paso. Una melena colorada le cae sobre la espalda. Lleva las uñas larguísimas, pintadas de blanco, haciendo juego con la vincha que le sujeta el pelo. Claudinna GalaLeguizamón nació varón. Pero desde chica se sintió prisionera en un cuerpo equivocado. "Mi recuerdo más antiguo es el de un acto en el jardín de infantes. Yo le insistía a la maestra que quería ser mariposa. Y terminé en la psicóloga", relata. Agrega que está harta de que en la Facultad de Artes de la UNT, donde cursa el profesorado de Danzas Contemporáneas la llamen por su nombre de varón. "Cada vez que lo escucho siento humillación. Estoy cansada de las murmuraciones y las risitas a mis espaldas", dice entornando sus ojos verdes.

Por eso, ella y Emilia Constanza Rodríguez, de igual condición, serán las primeras mujeres transgénero de Tucumán que presentarán una acción de amparo ante la Justicia para cambiar la identidad sexual en su documentación.

"No sólo pedimos que se cambie el nombre en el DNI, sino que se las reconozca como mujeres u hombres trans, que no es lo mismo que ser hombre o mujer", explican los abogados Mariana Alvarez y Agustín Martínez, de Crisálida, una ONG dedicada a la defensa de la igualdad de género. "Vamos a pedir que se coloque el nombre elegido en las actas de nacimiento y, a partir de allí, a toda la documentación", precisan.

Emilia es mendocina y confiesa que se fue de su casa para ser ella misma. "Nunca me aceptaron", admite la joven, vestida sencillamente, con un jean y una campera, y apenas maquillada. "Vivía disimulando, haciendo lo que mi familia quería, hasta que no pude más y caí en una profunda depresión. Lo que más duele no es haber nacido con otro sexo, sino sentir que todo el mundo te rechaza, que no tenés un lugar. Quería suicidarme, como les pasa a todas las personas trans en algún momento de su vida", confiesa. Estudia Biotecnología en la UNT y también sufre cuando la llaman por su nombre de varón para dar examen. Por eso ninguna quiso darlo para la nota.

Claudinna estudió para ser bailarina, actriz, vestuarista, maquilladora integral y maestra de educación plástica, pero no consigue trabajo. "Nadie le da empleo a un transexual. Por eso es tan importante para nosotros que este problema se visibilice. Queremos que nos dejen de tratar como si todos los transgéneros fuéramos prostitutas y, por ende, enfermos de sida", protesta Claudinna. La falta de cobertura de salud es otro drama para estas personas. "Un estudio de Lohana Berkins afirma que el promedio de vida de una trans en Argentina es de 35 años", advierte Claudinna.



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