miércoles, 29 de febrero de 2012

Un niño de cinco años es diagnosticado de trastorno de identidad sexual

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Zach Avery es británico, tiene cinco años y lleva más de un año viviendo como una niña. Empezó a negarse a actuar como un chico a la edad de tres años y poco después ya no había quien lo persuadiera de no llevar cintas en el pelo y vestidos. A los cuatro años de edad fue diagnosticado de un trastorno de identidad sexual, convirtiéndose así en la persona transgénero más joven de Reino Unido.

Su madre, Theresa Avery, ha explicado a los medios británicos que su hijo era un niño sin ningún particular hasta que, a finales de 2010, decidió que quería vivir como una niña. Se aficionó a los programas televisivos de chicas, empezó a vestir como ellas y aseguraba a todo con el que hablase que era una niña. “Un día, cuando tenía tres años, se giró y simplemente me dijo: mamá, soy una niña”, cuenta su madre, que añade que "di por sentado que se trataba de una fase y no le concedí importancia”.

Pero el comportamiento de Zach no remitió y sus padres decidieron llevarlo al médico. “Se enfadaba si alguien se refería a él como un chico”, cuentan sus padres. “Lloraba e intentó en alguna ocasión cortarse su propio pene”.

Sus padres temieron que Zach fuera objeto de discriminación

Tras pasar por la consulta de varios especialistas, fue diagnosticado de trastorno de identidad sexual, lo que significa que es una mujer que ha nacido en el cuerpo de un hombre. A sus padres, que en un primer momento pensaron que su hijo era autista, se les explicó que el pequeño sufría un grave conflicto entre su género físico –masculino– y el género con el que se identifica –femenino–. “Nos explicaron que aunque su cuerpo es de chico, su cerebro le dice que es una chica”.

A la espera de que Zach esté en edad de comprender la singularidad de su condición y de poder tomar sus propias decisiones, el consejo que han recibido sus padres es el de no imponerle ninguna identidad de género que no sea la que él elija. Su madre se dirigió al colegio donde estudia para explicar su situación y pedir que profesores y compañeros se dirigieran a Zach como la niña que es. “Le explicamos al resto de niños que aunque su cuerpo fuera de niño, el cerebro de Zach le dice que es una chica, y también que Zach es tan feliz de una manera como de la otra”. Entre otras medidas, el centro le ha permitido a Zach vestir el uniforme de las chicas y ha cambiado los baños de los niños de primaria para hacerlos unisex y facilitar así la integración del pequeño.

Los problemas de comportamiento de su hijo han desaparecido al tratarlo como una chica

La reacción de los niños, que aceptan a Zach sin ningún complejo, y la entrega de los responsables del centro educativo han conmovido a la opinión pública británica. Su madre asegura que, aunque sólo sea en esta ocasión, no tiene problema en dar a conocer la historia de Zach “si esto puede ayudar a otros niños y niñas en su misma situación”. Durante un tiempo, Theresa y Darren Avery temieron que su hijo fuera objeto de discriminación.

Hoy aseguran estar aliviados al ver que los problemas de comportamiento de su hijo han desaparecido sólo con darle la libertad de elegir quién quiere ser. “Le gusta jugar con los antiguos juguetes de su hermana mayor, pero también pasar tiempo con su hermano. De momento, seguimos dejando en su armario ropas neutras y unisex, por si algún día quiere volver a llevarlas. Me encantaría tener a mi hijo de vuelta, pero si quiere ser una niña, así será”. Los padres de Zach también explican que “la gente necesita ser consciente de esta condición ya que, pese a ser más visible entre adultos, incluso muchos profesionales desconocen su desarrollo también en niños. Y también hay muchos que no quieren hablar de ello”.

El caso de Zach no es el único. Responsables de la clínica Tavistock and Patman Foundation Trust de Londres aseguran que en el último año han diagnosticado de trastorno de identidad sexual a 165 niños británicos, de los que 7 tenían menos de 5 años. “Recibimos a niños y jóvenes menores de 18 años de todo el país que están desarrollando problemas con su identidad de género. Esto incluye a niños pequeños que no están contentos con su sexo biológico y que se identifican sexualmente con el sexo contrario”.

“Lo habitual no es que niños tan pequeños expresen con rotundidad su pertenencia al sexo contrario”

“Lo habitual no es que niños tan pequeños expresen con rotundidad su pertenencia al sexo contrario”, explican desde la clínica. “Es más normal que se traduzca en una inclinación por los juguetes, el vestido y las costumbres del otro género, pero la identificación definitiva con él suele ocurrir más tarde. Nuestra intención no es nunca predecir el sexo del niño o dirigirlo, sino ayudarle en el desarrollo de su condición y ofrecerle el apoyo terapéutico necesario para que explore abiertamente los sentimientos que tiene acerca de su género”.



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