domingo, 14 de octubre de 2012

MALAYAS TRANSGÉNERO DESAFÍAN LEYES RELIGIOSAS

La figura femenina vestida con vaqueros y una camiseta, maquillaje aplicado cuidadosamente, llamó poco la atención entre otros clientes en el restaurante de comida rápida aquí en Seremban, aproximadamente a una hora en automóvil al sur de Kuala Lumpur.

SEREMBAN, Malasia - La figura femenina vestida con vaqueros y una camiseta, maquillaje aplicado cuidadosamente, llamó poco la atención entre otros clientes en el restaurante de comida rápida aquí en Seremban, aproximadamente a una hora en automóvil al sur de Kuala Lumpur.

Actualmente de 26 años, empezó a vestir ropa de mujer a los 13 años. Gracias a cirugía plástica en la vecina Tailandia, una dosis diaria de hormonas y un mote femenino, es capaz de presentarse como mujer al mundo exterior. Sin embargo, su carné oficial de identidad - que los malayos deben presentar en cuestiones como entrevistas de trabajo - declara que su nombre es Adam Shazrul Bin Mohammad Yusoff y que ella es varón.

La discrepancia presenta más que solo momentos incómodos en un país como Malasia, donde la Sharia, o derecho islámico, prohíbe a los hombres musulmanes que se vistan o se hagan pasar por mujeres. Malasia tiene tribunales tanto seculares como sharia, siendo estos aplicables solo a musulmanes, quienes conforman 60 por ciento de los 29 millones de habitantes. Las penas difieren en los estados individualmente, pero en Negri Sembilan, donde vive la persona de 26 años, los delincuentes pueden ser condenados hasta seis meses en prisión, multados con hasta 325 dólares, o ambas.

Cansado de vivir con miedo a ser perseguido, la joven de 26 años - quien ha sido arrestada dos veces y fue multada una vez con 295 dólares - y otras tres personas transexuales están desafiando la ley en las cortes seculares, argumentando que eso viola la constitución, misma que prohíbe la discriminación con base en el sexo y protege la libertad de expresión.
Se prevé un veredicto en su caso, el primer desafío legal a la ley, este jueves.

“Es por la libertad; ser como todos los demás, vestir lo que nos gusta”, dijo ella. “Esto no debería ocurrir. Es una ley injusta. Nosotros somos seres humanos justos. No estamos haciendo ningún mal”.

Personas transexuales - aquellas que actúan, se visten o sienten que son del sexo opuesto al que les fue dado al nacer - dicen que a menudo son confinadas al ostracismo en Malasia, país de mayoría musulmana en el que los actos homosexuales también están prohibidos y son castigables con azotes y hasta 20 años de prisión. Algunos estados también tienen leyes que prohíben a las mujeres musulmanas vestirse como hombres, pero algunos activistas dicen que las autoridades religiosas se concentran principalmente en hombres que visten ropa de mujer.

A lo largo de la región del Pacífico asiático, las personas transexuales son sometidas a discriminación, acoso, así como abuso verbal, sexual y físico dentro de sus familias, en la escuela, en el lugar de trabajo, en el suministro de servicios y en la sociedad en términos más amplios, con base en un informe divulgado en mayo por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas.

En el informe se asienta que pudiera haber casi 9.5 millones de personas transexuales a lo largo de la región Asia-Pacífico y que “alarmantes cantidades” de mujeres transexuales - hombres que se identifican como mujeres - son seropositivas.
En Malasia, grupos de apoyo informan que las personas transexuales enfrentan considerable discriminación y frecuentemente tienen dificultades para encontrar empleos, llevando a algunos a recurrir a la prostitución, y que frecuentemente encuentran abuso, a veces de las autoridades.

La persona de 26 años y los otros tres querellantes en el caso ante el tribunal - Mohammad Juzaili Bin Mohammad Khamis, Shukur Bin Jani y Wan Fairol Bin Wan Ismail - han sido arrestados por vestirse de mujer. La persona de 26 años, quien suplementa el dinero que gana como artista del maquillaje con la prostitución, dijo que oficiales religiosos la manoseaban cuando la arrestaban.

“Fueron sumamente rudos”, dijo.

Agregó que ella había rechazado una oferta de empleo en un banco luego de que sus gerentes insistieran que se cortara el pelo corto, y que había recurrido al sexo servicio porque ayudaba a pagar el “mantenimiento mensual” requerido para mantenerse con apariencia femenina, incluidas hormonas, y le permitía vestirse como a ella le gustaba.

Thilaga Sulathireh, investigador independiente y defensor de los derechos que ha ayudado a los cuatro a llevar su caso ante la corte, dijo que no había datos disponibles al público que indicaran el número de hombres malasios que han sido perseguidos judicialmente por vestirse como mujeres, pero que los arrestos no eran poco comunes.

“Es infortunado que haya leyes sharia para hacer una vigilancia moral”, dijo, agregando que dos transexuales en el estado de Malaca también habían entablado una revisión judicial de la ley desde que se enteraron del caso Negri Sembilan. Sulathireh dijo que si bien jueces sharia tienen discreción, por lo general daban la impresión de que seguían una “regla de tres strikes”, bajo la cual la gente es encarcelada después de ser arrestada tres veces.

Sin embargo, no siempre es así.

Nisha Ayub fue encarcelada durante tres meses tras su primer arresto, hace 14 años, por vestirse de mujer. Nisha, quien tenía 20 años en esa época, dijo que los custodios en prisión la obligaban a caminar desnuda frente a los reos del sexo masculino.
“Es algo que aún no he podido olvidar”, dijo.

Actualmente Nisha trabaja como la gerente del programa transexual en la Fundación PT, organización sin fines de lucro que suministra asesoría y servicios de salud a grupos vulnerables. Ella dijo que muchas personas transexuales a menudo se negaban a acudir a hospitales porque temían que los discriminaran.

Grupos de apoyo dicen que una fatwa, o edicto religioso, emitido en los 80, el cual prohíbe a los musulmanes someterse a cirugía de reasignación sexual, ha llevado a muchos malasios a viajar a Tailandia para someterse a dicha cirugía.

Aston Paiva, el abogado que representa a los cuatro en la revisión judicial, dijo que si el tribunal fallaba a su favor, eso significaría que ellos, y otros transexuales en Negri Sembilan, ya no podrían ser arrestados por vestirse de mujer. Destacó que las personas transexuales que fueron arrestadas en otros estados podían citar el veredicto al discutir sus casos.

Pese a las prohibiciones islámicas, la persona de 26 años de Seremban dice que sigue siendo una musulmana practicante. Ayuna durante el mes sagrado del Ramadán y, a veces, va a la mezquita, vestida con ropa de hombre.

Dijo que si bien ella sabe que, con base en el islam, los hombres no deben vestirse de mujer, “esto es algo que está en mí. Así me siento”.

No hay comentarios: