martes, 12 de octubre de 2010

Johana Zara: «En la calle no se ven transexuales, supongo que porque los agreden»

ANDALUCIA/MALAGA

Pone en marcha un programa de inclusión social para informar, formar y educar a los transexuales. Johana Zara, un ejemplo a seguir para ellas

Johana Zara es una latinoamericana transexual, que tuvo que huir de su tierra por el rechazo que creó su situación entre su familia y amigos. Ahora intenta montar su propia empresa en Málaga, pero tiene miedo a la exclusión social, y está a la espera de que la Sanidad pública le dé la fecha para su cambio de sexo. Ahora tiene que hormonarse, lo que es «una guerra total» para su cuerpo. Asegura que su sueño es poder adoptar un bebé porque se considera «muy madraza y muy buena para educar».

¿Cuando se dio cuenta de que existía un conflicto entre su identidad sexual y su identidad biológica?

Cuando tenía 13 o 14 años, y se empezó a desarrollar mi actividad hormonal, empecé a ver atractivos a los chicos, pero realmente no me di cuenta de que era algo transexual, sino más bien homosexual, aunque sí había algo de mi parte íntima que no me gustaba, pero no sabía qué era. Sólo sabía que me sentía una mujer y me impactaba mucho la realidad de lo que había con lo que en realidad sentía. Es muy difícil aceptarlo, hasta que llegó un día en el que tuve que hacerlo. Es por eso que las charlas que dan hoy día en los colegios son tan importantes para asimilar la información que necesita cada uno, porque a mí nunca se me habló de transexualidad y ni siquiera sabía que existía.

¿Cómo fue la reacción entre sus familiares y amigos cuando se enteraron?

Hubo rechazo. De hecho yo me vine de Latinoamérica por eso. Estaba estudiando la carrera de Derecho y tuve que dejarlo. Mi familia, que allí está acomodada económicamente, nunca ha querido escuchar hablar de homosexualidad, y menos aún de transexualidad, porque sería horrible para ellos. Cuando me senté a hablarlo con mi mamá, ella no quería escuchar ni una palabra. Y decidí que me tenía que ir. Elegí España porque es lo más parecido a mi tierra por la lengua y además aquí vive uno de mis hermanos. Él no sabía lo que estaba ocurriendo y mi proceso de transformación empezó cuando llegué aquí. El día que mi hermano llegó a ver el cambio casi se muere, pero ahora lo acepta. Si yo me alejé de mi familia y de todo el mundo que tenía allí fue para evitarles el sufrimiento, porque esta es mi vida y no quería inmiscuirles. De hecho mi familia me dijo que si yo necesitaba ayuda ellos me la darían, pero que yo me mantuviera en España, porque allí lo voy a pasar peor y me iban a hacer sufrir muchísimo más.

Finalmente su madre la vio. ¿Cómo fue ese momento?

Mi madre vino a visitarme a España y ella ya sabía más o menos cómo era porque le había mandado fotografías. Cuando vino, nos abrazamos durante un largo rato. Ella no quería seguir más tiempo sin verme y como ya había pasado mucho le dije: «Mamá, has cambiado mucho»; y ella me contestó: «Más has cambiado tú». Estaba muy contenta, aunque al principio le costó mucho. Para mí eso era lo más importante. Estaba tan nerviosa que no sabía ni que ropa ponerme. Pero todo salió muy bien, y aprovechamos para viajar en coche por media España. Fue estupendo.

Profesionalmente, ¿cree que existe exclusión social?

Sí, es una realidad. Lo cierto es que en las calles de Málaga no se ve a ningún transexual y quisiera saber cuál es el motivo y el porqué de esconderse. Supongo que es porque habrán tenido problemas o porque los agreden.

¿Piensa que la exclusión laboral puede fomentar la prostitución?
Sí, porque a nadie le es grato tener que estar aguantando a un tipo que te diga barbaridades y te someta a vejaciones por 20 euros, ni como mujer ni como hombre. Como ser humano te tienes que sentir degradado. Nadie está en la calle por gusto.

¿Ha notado rechazo?

Fui a abrirme una cuenta corriente a un banco y un chico me dijo que no me abría la cuenta porque la titular de los papeles que llevaba no era yo. Fue la vez que más me impacto, porque en mi día a día no lo noto demasiado.

En el terreno personal, ¿cómo se lleva?

Los hombres son un poco raros para eso, porque quieren estar contigo pero que nadie les vea. Y eso es horrible. No es rechazo hacia mí, es a lo que la sociedad piense de ellos. Yo tuve una pareja de casi cinco años y él lo llevaba muy bien, pero se acabó y no tuvo que ver con la transexualidad.



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