jueves, 18 de febrero de 2010

Transexualidad y patologización, la posición de la APA en el borrador del DSM-V


La Asociación Americana (Estadounidense) de Psiquiatría (APA) presentó el pasado 10 de febrero el borrador de la que será la quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM), que será discutida por sus miembros y publicada en su versión final en 2013. La nueva edición del DSM mantendrá, según la propuesta, la patologización de la transexualidad. Según Manuel Velandia, se introducen interesantes pero no suficientes cambios al respecto.

Por Manuel Antonio Velandia*/Enviado al Diario Digital Transexual-. El “catálogo” de enfermedades mentales más utilizado del mundo para su clasificación, el de la APA -Asociación Americana de Psiquiatría- ha hecho pública una primera versión de la quinta edición del DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Esta versión ha sido muy esperada por las asociaciones LGTB y especialmente por los grupos de personas transexuales e intersexuales, quienes esperaban profundos cambios en la definición de algunos “desordenes mentales” relacionados con el sexo y le género.

El primer borrador del DSM-V hace oídos sordos a las demandas de despatologización de la transexualidad realizadas desde ámbitos LGTB internacionales, aun cuando introduce, eso sí, algunos cambios significativos.

La novedad fundamental de la nueva propuesta de definiciones se relaciona con el nombre que los psiquiatras de la APA proponen dar al “trastorno” de la transexualidad, que implica además un cierto cambio conceptual. De “Trastorno de la identidad sexual” se cambia a “Incongruencia de género” (”Gender incongruence”). La justificación que la APA da para justificar el cambio es que el elemento central del “trastorno” es el desajuste psicológico derivado de la incongruencia entre el género asignado a la persona en el momento del nacimiento y la identidad de género que la persona siente y manifiesta. En la nueva definición se dejan fuera conceptos como el sexo biológico o la presencia o no de determinados órganos genitales.

Un avance significativo es que estos nuevos criterios permiten retirar el diagnóstico en el momento en el que el desajuste desaparece tras el proceso de reasignación. La definición anterior no proporcionaba una “puerta de salida” al diagnóstico, la propuesta de definición sí permite retirarlo y “darlo por curado” una vez que la persona siente que existe congruencia entre su cuerpo y su identidad.

La nueva versión del DSM-V será discutida por los especialistas americanos que quieran hacer sugerencias y propuestas de cambio, que serán valoradas por la APA durante los dos próximos años. En mayo de 2013 se dará el visto bueno a la versión definitiva y se procederá a su publicación.

El manual además promueven cambios relacionados con la desaparición de los subtipos de esquizofrenia y una evaluación dimensional en una escala de 0 a 4 de las alucinaciones, delirios, desorganización, conducta psicomotora anormal, expresión emocional restringida, abulia, deterioro cognitivo, depresión y manía.

Aun cuando no ha habido un éxito total en el lobby trans si puede afirmarse que se ha dado un pequeño avance en la despatologización de la transexualidad. La discusión en las organizaciones igualmente se da con relación a si debe o no considerarse la transexualidad una “patología” o desorden mental; para algunos, de no ser así, la seguridad social no tendría porque apoyar el proceso emocional previo a la hormonación, la hormonación misma y el proceso quirúrgico conocido popularmente como “cambio de sexo” o mas correctamente como de “reasignación sexual”.

* Manuel Antonio Velandia es el Coordinador Asociación DecideT de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de Alicante

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