lunes, 7 de julio de 2014

Argentina: El drama de los/las transexuales

 
Nadia Zúñiga es representante de ATTA en Trelew. “La sociedad aún no pudo quitarnos los sueños”.
 
Por Lorena Leeming

El DNI dice que Nadia Zúñiga es mujer. Aunque no sea su identidad original. Ella peleó por eso, así se sintió siempre y así pide ser respetada. Es estudiante de Derecho. Describió con palabras precisas una cruel realidad: Trelew aún discrimina mucho. Reveló que el mercado laboral para travestis está bloqueado, no tienen acceso a locales nocturnos y sufren la inseguridad. “Hay personas que exhiben armas y otras, llevan a sus hijos para que vean los p….que trabajan en las calles”, afirma con dolor. “Hay algo que no nos mató la sociedad y es la capacidad de soñar”.

Nadia recibió a Jornada en su casa. Aceptó la entrevista y no esquivó ningún tema. Su aspecto personal refleja una mujer sencilla, detallista y bien arreglada. Habla en forma pausada y sin tapujos. Se nota que es una persona instruída y se esmera todos los días para superarse. Agradece a quienes tienen buenos gestos. Asegura que ha vivido en la pobreza extrema pero no es causa de bajar los brazos. Le alegra cada paso que la sociedad da a favor de la equidad de género. De entender que todas las personas tienen los mismos derechos.

Por eso, encabezó el pasado 28 de junio el acto por el Día Internacional del Orgullo LBGT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans). Una actividad definida por las autoridades municipales a raíz de la participación y contenido, como “impecable”.

¿Cómo te identifico Nadia?

Soy referente de Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTA). Tenemos nuestra presidente que Marcela Moreno. En cada provincia hay una coordinadora o coordinador. En Chubut es Daniela Andrade. En Trelew soy yo. El acto lo hicimos porque teníamos que comenzar a visibilizarnos como personas trans. Entendemos que estamos encuadradas, enfrascadas. Se nos asocia con la prostitución, solo con la noche. No es común ver una persona trans transitando por las calles. Es una actitud propia de la ciudad de Trelew. Estimatiza demasiado a las personas trans, les pone una carga emocional demasiado fuerte. Por eso, hay quienes por ahí no salen, están recluídas.

¿Es una realidad común en otras ciudades, o es Trelew?

Trelew es una ciudad grande. No pasa lo mismo en Comodoro Rivadavia. Están más visibilizadas. Es más común, más frecuente el trato social. Hay chicas que trabajan en alguna actividad del Estado. La coordinadora, por ejemplo, es directora de igualdad de Chubut. En Trelew no pasa. Las chicas no pueden entrar a los boliches. No les permiten ingreso a ningún local nocturno.

¿Se les dice abiertamente que no entran porque son travestis?

La respuesta es: acá no entran. Se burlan cuando les dicen que no. Vas a un lugar público, con mucha gente que se está divirtiendo y a vos te rebotan. Es muy feo ser marginada. Está todo a trabajar.

¿El mercado laboral también está bloqueado?

Acá en Trelew el mercado laboral es imposible. En lo privado. Imaginate en un comercio, una chica trans; no existe. Cajera de comercio, no podría ser una persona trans. Esperemos que todo eso se pueda arreglar. Que podamos trabajar.

¿Es cuestión de que la sociedad cambie la cabeza, el pensamiento?

Sí, tiene que ver con nuestras propias cabezas. A nosotras siempre se nos ha dicho: no podés, no podés. Ustedes no , ustedes no. Durante años nos dicen que no. En 2012 logramos la ley de equidad de género. La sociedad debe respetarnos y reconocernos a través de nuestra identidad. La del documento. Mi documento dice que soy una mujer. La sociedad debe tratarme así. Nosotras también tenemos que incluirnos.

¿No poder trabajar en otra cosa estimula el ejercicio de la prostitución?

Sí. Exacto. No te queda otra opción. En mi caso, vendí por catálogo toda la vida para subsistir. No podría tener una vivienda más digna que la que tengo en estos momentos, por decirlo. Hay algo que no nos mató la sociedad y es la capacidad de soñar. Seguimos soñando con condiciones dignas de vida. Por eso peleamos.

¿Es importante el número de trans en Trelew?

Sí. Son varias trabajando en ATTA. Somos entre 12 y 13. Empecé a trabajar hace un año. Hay otras chicas más identificadas, son al menos 5 más.

¿En qué edades oscilan?

Entre los 20 y 40 años. Hay más chicas pero no están visibilizadas ellas mismas. También hay hombres trans. Hay varios. Les cuesta mucho más mostrarse.

¿Cómo es el proceso personal de admitir la transexualidad?

En lo interno no es difícil porque lo sabés toda la vida. Yo haría la pregunta inversa, le preguntaría a una persona heterosexual, cómo sufrió el proceso. No existió. Es normal. Sí, por ahí, sufrimos en casos como el mío en que me formé en un lugar en donde no era posible esta vida.

¿Tu familia fue conservadora?

No no, para nada. Eso me generó otra expectativa de vida. Tuve el apoyo de todos, mamá papá y hermanos. Otras, fueron expulsadas. Pude ver por suerte y no llegué a caer en la p rostitución pero sí a vivir en condiciones de extrema pobreza pero no prostituirme. No tuve que salir a buscar el mango.

¿Sufren actos de inseguridad?

Sí. Cuando las chicas trabajan a la noche. La gente pasa con los hijos a mostrarles los pu… que están trabajando en la cuadra. Otros, pasan y les muestran un arma, también les roban. Llaman tal vez a un patrullero, pero por los clientes tampoco se puede estar con la policía. Que pase alguien en un auto apuntando con un arma, es tremendo.

¿Cuál es el reclamo urgente?

En cuanto al tema del boliche, ya se presentó la denuncia al INADI, entendemos que habrá una conciliación, iremos a ver por qué no se nos permite el acceso. Si hay que corregir algo, lo haremos, queremos vivir en armonía.

¿Para qué fue el acto en Trelew?

El acto, era para instalarnos como ATTA y para empezar a articular con municipio, provincia, Educación, Salud. Hubo muchos avances en la identidad de género. Hubo capacitaciones con la posibilidad de acceder a un microemprendimiento. Como cooperativa o individual. Se hace través de la oficina de empleo. Queremos llegar a directivos de escuelas y docentes para mostrarles cómo quisiéramos haber sido tratados para que ellos traten a los chicos trans. Hay que generar un marco más contenedor.

¿Algún agradecimiento?

En especial a la señora Norma Vittores que nos atendió de maravillas en el Centro Cultural. Es un lugar al que llegamos con mucho miedo porque no sabíamos qué iba a pasar. Gracias a Norma y Adriana. Quedamos muy contentas.
 
 
 

No hay comentarios: