jueves, 16 de octubre de 2014

Cambrollé es firme defensora de los derechos LGTB y abandera la frase "mi cuerpo es mío, yo decido"

16.10.2014 | 17:28
Mar Cambrollé en una imagen de archivo.
 
Mar Cambrollé en una imagen de archivo.
­Activista de los derechos de las personas transexuales y presidenta de la asociación a nivel regional, esta impulsora de la Ley de Transexualidad en Andalucía presentaba ayer su biografía en Málaga Mar Cambrollé, una mujer de verdad, escrita por Francisco Artacho. En el viaje de traslado desde Sevilla la presidenta de ATA sufrió un accidente de tráfico junto a sus acompañantes –ninguno de ellos reviste gravedad– y la presentación del libro se pospone para dentro de unas semanas. Antes, charló con La Opinión.

Critica la patologización de la transexualidad. Explique en qué consiste y por qué les hace daño.
Queremos despatologizarla como trastorno mental. Hasta ahora dos organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Americana de Psiquiatría la calificaban como enfermedad mental. Es una lucha del colectivo desde hace 7 años, de hecho a nivel internacional se elige el mes de octubre donde en más de cien países, de forma coordinada, activistas trans salen a la calle para la plena despatologización de la transexualidad, como ocurrió hace 23 años con la homosexualidad. Se pide el mismo camino, el consenso científico, de la psicología, la sexología y la antropología de que la transexualidad es una expresión más de la diversidad humana. Lo que puede crear algún tipo de conflicto más que la transexualidad es la discriminación que sufren las personas para ser quiénes son en esos ámbitos.

En junio se aprobó la ley de Transexualidad en Andalucía.

Es una ley pionera no sólo en España, sino a nivel mundial y de Europa, puede ser un referente. Si se cumplieran las grandes leyes como los Derechos Humanos o la Constitución no harían falta leyes específicas para garantizar nada, porque estas ya hablan de los principios de igualdad, del derecho a la dignidad, de la no discriminación o de la propia imagen. Pero cuando no se cumplen es necesario promover leyes para que no se discrimine a ningún colectivo social. Era necesario crear un marco jurídico, que las personas transexuales tengamos los mismos derechos, no se trata de ampliarlos, sino de equipararlos.

¿En qué medida va a beneficiar al colectivo?

Primero porque cumple las directrices europeas para acabar con la discriminación de las personas transexuales en todos los estados europeos y que las personas transexuales dejemos de ser objeto de la medicina para ser sujetos de pleno derecho. Es algo tan sencillo como cuando las mujeres, a través de su lucha, han insertado en la conciencia colectiva lo de: «nosotras parimos, nosotras decidimos». Esto es igual, «mi cuerpo es mío, yo decido». El segundo aspecto importante es la despatologización de la transexualidad. Es una contradicción y estamos denunciando desde la asociación que, pese a que la ley se ha aprobado, todavía en algunos centros médicos se les deriva a psicología, la única unidad que nos segregaba. Todavía siguen poniendo que para acceder a un tratamiento hormonal hay que pasar un examen psicológico, y eso es delito porque la ley dice que no se nos puede segregar. El SAS tiene que ofrecer todos los servicios sin discriminación, cualquier negación del servicio es una vulneración. Tenemos 328 endocrinos en Andalucía, seguro que en cada provincia hay alguno y si no, que la consejería les dé una formación. La ley lo obliga.

¿Cuántas personas van a verse beneficiadas por la ley?

En Andalucía somos el 1,5% de la población, así que calculamos que somos entre 9.000 y 10.000 personas.

Fue la impulsora de la ley. ¿Con qué escollos se topó?

El escollo más importante que hemos tenido en España, y a nadie le coge por sorpresa es que tenemos poderes fácticos a pesar del Estado de Derecho con peso específico como la Iglesia, que además los asumimos de forma natural como lo de «Con la Iglesia hemos topado». Además en la medicina, la patologización ha supuesto para ellos un negocio, porque una diversidad ha tenido el control de nuestras vidas, se han orlado sin pasar por la Universidad. Hoy mismo, en EEUU, miles de adolescentes se están beneficiando de que se les apoye en su desarrollo. Se ha visto que evolucionan de forma favorable y positiva, que no son niños introvertidos y que rinden académicamente mejor. Esto dice que no te equivocas en que sean felices.

¿Qué cuenta en «Mar Cambrollé, una mujer de verdad»?

En mi libro recupero una parte de la historia inédita y desconocida, yo fui fundadora del primer movimiento por la liberación sexual de Andalucía, allá por 1977 hicimos nuestra primera manifestación en la calle. Cuento cómo se vivía con la Dictadura, la represión a la libertad sexual y cómo la izquierda en aquella época aún recelaba de nosotros. También les pasó a los movimientos feminista y al ecologista. Yo estoy como en un bucle, veo que hay cosas que se superan, y esto ha habido que explicarlo mucho a la izquierda y a la sociedad civil. La transexualidad es una expresión más de la diversidad humana, como ser rubio, moreno o tener los ojos de un color. El hecho de ser diferente no te limita. Rosa Luxemburgo dijo que teníamos que tener una sociedad donde todos disfrutemos de la igualdad pero en la que seamos humanamente diferentes. En el libro también entramos en mi vida, cuento mis orígenes, cuanto trabajo me ha costado encontrarme... La historia de una mujer superviviente.

En varias ocasiones han pedido que se aplique un protocolo de actuación en colegios e institutos. En Málaga vivimos un caso este año. ¿Cómo ve la situación?

El protocolo está siendo efectivo, está habiendo algunas reticencias pero por falta de formación en los centros. Para que las leyes sean efectivas hay que trabajar con el personal docente, informarles sobre la transexualidad o conceptos manidos que han venido de forma errónea a través de ese discurso médico patologizante. Existimos, no somos ningún error, la naturaleza es diversa en todos los seres vivos.

Este verano se ha suspendido la comercialización del fármaco que regula la testosterona. ¿Están teniendo muchos problemas a raíz de esto?

Los políticos usan muchas veces como arma arrojadiza algunos temas. En Andalucía nunca se ha utilizado este producto y nadie nunca lo exigió. En el resto de comunidades se ha retirado, como en Cataluña o País Vasco, pero también cuando gobernaba el PSOE se retiró uno.




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