sábado, 18 de octubre de 2014

"Quiero ser reconocida de una maldita vez como lo que soy"

“Si tuviera un certificado de reconocimiento legal de la identidad de género, estas cosas serían más fáciles, y no tendría que luchar por todo, como he tenido que hacer hasta ahora. Quiero ser reconocida de una maldita vez como lo que soy”. Así habla Victoria, mujer transgénero de Dublín. En el Día Internacional de Acción por la Despatologización Trans, que se celebra hoy, recordamos que son personas que no tienen ningún trastorno mental y que así deben reconocerlo los gobiernos.

 Manifestación a favor de los derechos de las personas transexuales de Amnistía Internacional Uruguay © AI
Manifestación a favor de los derechos de las personas transexuales de Amnistía Internacional Uruguay © AI

Victoria es contundente hablando, no hay duda. Me reconozco en su cabreo. Digamos de otro modo su última frase: Tiene derecho a que se reconozcan de una maldita vez sus derechos humanos.

Manifestación en Caracas, Venezuela © AI
Manifestación en Caracas, Venezuela © AI

Te puedes sentir mujer u hombre. O ni una cosa ni la otra. O las dos a la vez. Y ningún gobierno puede decirte que tienes un trastorno mental por ello. Puedes querer operarte para cambiar por completo de sexo. O para cambiar en parte. O no. Y nadie puede discriminarte o atacarte por ello. Si tu gobierno hace esto, o permite que se discrimine a estas personas en el trabajo o en la escuela, está vulnerando los derechos humanos de estas personas. Pongamos caras:

Joshua nació mujer, pero se siente hombre. Nos decía: “Me he visto como un hombre desde que tenía cuatro años. Ni siquiera sabía que nací mujer. Me enteré cuando mi primo orinó delante de mí y vi que nuestros cuerpos eran distintos”

Bjørk nació hombre. Y no se siente ni hombre ni mujer: “Lo de mi identidad de género es un poco complicado.  Intelectualmente, creo que lo que más se adaptaría a mí sería un tercer género. No creo que pertenezca al género masculino ni al femenino. Lo mismo pasa con mi orientación sexual. Me considero bisexual”

Runar Randi Beate es un hombre que a menudo se maquilla y se viste de mujer. Porque le da la gana: “Soy un hombre heterosexual, y estoy contento de serlo. Mi lado femenino forma parte de mí y tiene que salir para sentirme un ser humano completo. Tengo que vivir también esa parte, en mayor o menor medida”.

Las personas trans no tienen ningún trastorno mental

Hoy se celebra el  Día Internacional de Acción por la Despatologización Trans que nos recuerda que los manuales diagnósticos de la Organización Mundial de la Salud y de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría siguen considerando q estas personas tienen un trastorno mental. Esto tiene consecuencias desastrosas para ellos/as y sus familias, al permitir la existencia de leyes y políticas restrictivas de sus derechos humanos, que contribuyen a su discriminación en la escuela o en el trabajo.

Manifestación del Orgullo Gay en Lituania, 2010. Cientos de personas se manifestaron por los derechos humanos, la libertad de expresión y el derecho de reunión mientras 800 policías protegían a los participantes de ataques de contra-manifestantes como los de la foto © Kåre Viemose
Manifestación del Orgullo Gay en Lituania, 2010. Cientos de personas se manifestaron por los derechos humanos, la libertad de expresión y el derecho de reunión mientras 800 policías protegían a los participantes de ataques de contra-manifestantes como los de la foto © Kåre Viemose

En muchos países, incluida  una veintena de países europeos –algunos de ellos con fama de abanderados de la igualdad y los derechos humanos, como Bélgica y Noruega–, las personas transgénero tienen que someterse a tratamiento quirúrgico para eliminar sus órganos de reproducción con la consiguiente esterilización irreversible. Si deciden no someterse a este tipo de cirugía, deben seguir portando documentos en los cuales figura un género basado en el sexo que se les asignó al nacer, aunque éste contradiga su apariencia e identidad.

Esto también sucede en España, donde es necesario un informe psiquiátrico y tratamiento médico de dos años previo a la solicitud. Amnistía Internacional se opone a ambos requisitos y los considera una vulneración de los derechos humanos de estas personas.
Y tanto, Victoria. Tienes todo el derecho del mundo a estar cabreada.

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