domingo, 3 de noviembre de 2013

España/Andalucía: Transexualidad y las sombras que persisten

Casos como los del Colegio San Patricio de Málaga sacan a la luz las trabas a las que se enfrentan unos menores que reclaman sus derechos
 
"Para ayudar a las familias a afrontar la situación, lo primero que han de tener muy claro es que la transexualidad no es una enfermedad", dice Maribel García Cantero, psicóloga sexóloga, directora de Artea Psicología y Sexología. "Que no nieguen, ni oculten la realidad, que no presionen al niño o la niña para que cambie, que no le culpen, sino que busquen respuestas y herramientas adecuadas para permitir que sus hijos e hijas puedan vivir conforme a su identidad", añade. Este respeto que se le pide a la familia también se le exige al resto de la sociedad, pero en la mayoría de los casos no lo encuentran fácil. Desde el mes de septiembre, la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA) ha actuado en 26 centros escolares andaluces para solicitar el respeto a la identidad de género. En Málaga aún no se ha resuelto la situación en el colegio San Patricio, donde Gabi aún no es del todo Gabriela.

Según explica la sexóloga Maribel García Cantero, los niños a los 2 ó 3 años comienzan a percibir su identidad de género, aprenden a identificarse y a identificar a las demás personas según su sexo. Y es a partir de los 4 ó 5 años cuando empiezan a entender que es algo estable y constante. "De ahí que no debe sorprender que un menor manifieste desde una edad muy temprana que su identidad no coincide con el sexo asignado al nacer", añade la psicóloga.

Para esta profesional, "lo importante es que los niños y niñas se sientan escuchados, aceptados y queridos, que vivan una infancia plena, para ello lo adecuado es permitir que pueda expresarse libremente para facilitar su desarrollo personal". Lo contrario, como subraya García Cantero, crea frustración y sufrimiento. "Es conveniente y necesario que se les proporcione apoyo emocional desde el ámbito familiar, escolar y social para evitar así, actitudes negativas, insultos, discriminación y acoso", agrega.

Pero en esa lucha aún están muchas familias, ya que, según Mar Cambrollé, presidenta de ATA, en Andalucía hay entre 800 y 900 personas transexuales. "Les recordamos a los centros escolares que lo que pedimos es fundamental y así está expresado tanto en la Carta de los Derechos Humanos, como en los Derechos del Niño, la propia Constitución, el Estatuto de Autonomía y la LOE", apunta Cambrollé, que subraya que en los casos de incumplimiento "no puede haber contemplaciones ni tratos de favoritismo, si no cumple que se retire el concierto y se enfrenten a sanciones legales al no respetar leyes convivencia establecidas".

Para la presidenta de ATA, negar la transexualidad es no querer ver "una realidad que nos acompaña desde el inicio de la humanidad, en todas las culturas y los continentes, la transexualidad es una expresión más de la diversidad humana y de la propia naturaleza", señala Cambrollé, que insiste en la importancia de que exista una ley integral que de estar aprobada resolvería estos casos de indefensión que se producen. "La ley actúa en tres ámbitos esenciales: educación, sanidad y trabajo, los ámbitos en los que los transexuales no somos considerados en igualdad con el resto de la ciudadanía", dice la presidenta de ATA. Pero "esta ley está siendo frenada por el propio Gobierno andaluz que tuvo un compromiso en el pacto de gobierno como una de las prioridades", subraya Cambrollé, que inicia el próximo jueves junto a la presidenta de Conjuntos Difusos, Ángela Gutiérrez una huelga de hambre para pedir la aprobación de un texto que consideran vital.

Eva Witt, presidenta de la Asociación nacional Chrysallis, explica que "las personas transexuales siempre han sido consideradas como ciudadanos de segunda clase, simplemente por se transexuales". Y agrega que "es como si su ética, moral, inteligencia emocional y costumbres fueran cuestionables, se duda de sus capacidades y aptitudes". Cuando se trata de niños transexuales, como indica Witt, "todos estos prejuicios recaen inmediatamente sobre las familias y eres de pronto una persona "cuestionable" y tienes que demostrar que tu familia es perfecta para que te traten con seriedad".

De ahí la importancia de que se apruebe la ley integral de no discriminación por motivo de identidad de género y de reconocimiento de derechos de las personas transexuales, un texto que lleva planeando sobre el Parlamento Andaluz desde 2009. "No pedimos nada excepcional, sólo recibir el trato que tiene el resto de la ciudadanía, en la sanidad, en la educación, en las instancias judiciales, algo de lo que disfrutarían los menores, cuya atención estaría garantizada", explica Eva Witt.

Mientras llega la ley, familias como la de Pilar se encuentran en el ojo del huracán cuando lo único que pretende es que su hija Gabi pueda desarrollarse con libertad en su centro educativo. "Yo quiero que a mi hija se la trate en todas las facetas de su vida como a una niña, no pido más, y sé que son muchos frentes pero vamos a trabajar en ellos", explica Pilar. Y aseguraba que la relación de su pequeña de 6 años con sus compañeros es buena. "A ella la ven como una niña, los prejuicios los crean los mayores", apuntó Pilar.

Para esta madre "la sociedad aún está confusa, desinformada e ignorante de estas realidades y piensa que un transexual se hace y no es así, un transexual nace". Estudios de la Universidad de Melbourne, del Hospital Clinic de Barcelona, la Universidad de Barcelona, la UNED, y el Boston Children's Hospital, entre otras instituciones, coinciden en el origen biológico de la transexualidad. "La identidad sexual es algo innato e inmutable, y se estabiliza de los 2 a los 5 años. Por eso, un niño ya tiene conciencia y así lo expresan a través de la palabra o de la conducta", comenta Mar Cambrollé.

Los pequeños, según subraya la presidenta de ATA, niegan la ropa, viven estados de ansiedad, pueden tener pesadillas, problemas de concentración, tics nerviosos o volver a mojar la cama. Al contrario, cuando se les reconoce tal y como se sienten "son niños felices, con ganas de ir al colegio y mejoran en sus notas. Esa es la prueba de que no nos estamos equivocando, que el respeto es la clave y su propia familia lo sabe mejor que nadie", agrega. También señala que un estudio hecho en Estados Unidos sobre niños transexuales destacó que el 80% piensa en el suicidio y el 40% lo intenta. "La sociedad debe de reflexionar sobre esto, nadie está exento de que le pase y los poderes públicos tienen una gran responsabilidad", sostiene.

La sexóloga Maribel García Cantero añade que "los padres y madres de niños transexuales no condicionan el comportamiento de sus hijos e hijas simplemente les están permitiendo expresarse tal y como son", por lo que es importante que estos progenitores desechen el sentido de culpa. Y concluye que estos padres que ayudan a sus hijos a realizar el tránsito ya han realizado un "trabajo previo muy importante" y destaca que "tienen una fuerza impresionante para luchar por los derechos, la integración y aceptación de sus hijos e hijas".
 
 
 

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