miércoles, 13 de abril de 2011

El debilitamiento vaginal también afecta a las mujeres transexuales

Por Leigh Krietsch Boerner

Un estudio efectuado en Suiza revela que años después de la cirugía transgénero, los transexuales pueden padecer prolapso vaginal, que ocurre cuando los músculos alrededor de la vagina se debilitan y los órganos cercanos colapsan.

Ese problema afecta a la mitad de las mujeres mayores de 50 años que tuvieron hijos, pero también a cuatro de cada 55 transexuales que participaron en el estudio publicado en la revista Fertility and Sterility.

"Los médicos que atienden a pacientes transexuales deben estar atentos a este problema de salud, que afecta la vejiga, el intestino, la función sexual y la calidad de vida", dijo la coautora Annette Kuhn, ginecóloga de la Universidad de Berna.

Este es el primer estudio sobre prolapso en transexuales.

El equipo le pidió a 55 transexuales que respondieran un cuestionario sobre síntomas urinarios e intestinales asociados con el prolapso vaginal y les examinaron la pelvis. La edad promedio del grupo era de 57 años y la antigüedad de la cirugía de reasignación de sexo era de 16 años.

Cuatro tenían un prolapso vaginal. En 52 participantes, la transición había sido al sexo femenino y en tres, al masculino. Como ese segundo grupo retenía por lo menos una parte de la vagina, también tenían riesgo de tener prolapso.

Dos pacientes con prolapso vaginal necesitaron una corrección quirúrgica.

La vagina se refuerza con un procedimiento similar a "un sándwich", explicó el doctor Tyler Muffly, de la Clínica Cleveland, en Ohio. "Colocamos una malla en las paredes posterior y anterior, y la suspendemos del coxis", explicó.

Las mujeres transgénero son vulnerables al prolapso vaginal porque las paredes de la nueva vagina son más delgadas que en la mujer promedio, comentó la ginecóloga Marci Bowers, que realiza cirugías transgénero en San Mateo, California.

Casi la mitad de los participantes (25 de 52) tenía problemas urinarios, mientras que 13 tenían incontinencia al toser o estornudar, y nueve sentían urgencia de orinar frecuentemente.

Esto podría ser por la naturaleza de la cirugía, en la que se "construye" una nueva vagina entre la vejiga y el recto, lo que podría alterar los nervios, el esfínter y los músculos del piso pélvico.

En Estados Unidos, una de cada 10.000 personas se realizó una cirugía de reasignación de sexo femenino y una de cada 25.000 se realizó la reasignación de sexo masculino, indicó Bowers.

La experta agregó que una cirugía de cambio de sexo cuesta entre 8.000 y 40.000 dólares, según el lugar.

Bowers comentó que, actualmente, se construyen vaginas más grandes que las observadas en el estudio. Desde el 2003, sólo tuvo dos casos de prolapso. Kuhn apuntó que, en el estudio, los prolapsos vaginales aparecieron años después de la cirugía de reasignación de sexo.

Para evitarlo, Bowers comentó que no hay mucho por hacer. Los ejercicios de Kegel, en los que se tensionan los músculos pélvicos, son útiles para tonificar la zona. Aun así, opinó que este estudio es valioso porque "no se está prestando mucha atención a los problemas de salud a largo plazo en la población transexual".

FUENTE: Fertility and Sterility, online 2 de abril del 2011




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