domingo, 24 de abril de 2011

Expertos unidad especializada analizan los aspectos psicológicos y sociológicos de las personas transexuales

Hace cuatro años que Susana Cifuentes comenzó a amoldar su cuerpo a lo que su mente le indicaba desde que tuvo uso de razón. Y aunque aún no ha terminado el proceso, a sus 47 años, "al fin" es una mujer. Las agonías y el daño psicológico que ha sufrido durante este tiempo es difícil de cuantificar. Todavía tiene que soportar que en el bar donde se produce la entrevista la envíen al baño de caballeros. "¿Te enseño mi DNI?", le contesta al camarero.

Publico-. La Unidad de Trastornos de Identidad de Género (UTIG) del Hospital Carlos Haya de Málaga publicó recientemente un informe sobre aspectos psicológicos y sociales en personas transexuales. De su estudio se extrae la importancia de la Ley de Identidad de Género. "Para muchas personas el cambio de nombre ha supuesto un hito tan o más importante que la propia cirugía" porque "la identidad permite a las personas ubicarse en el mundo", reza el documento.

Susana se llama Susana, oficialmente, desde hace menos de un mes. Y está feliz. Cree que eso puede abrirle las puertas de su futuro laboral.

Discriminación laboral

"No te contrato porque se te nota que eres transexual", escucha Susana a menudo en sus entrevistas de trabajo. Llevaba toda la vida trabajando en la hostelería y cuando comenzó a hormonarse, en 2008, su jefe no renovó su contrato.

"Todavía hay rechazo en los trabajos. La gente no quiere una imagen grotesca en la que se note que eres transexual", denuncia Noelia Mariane, presidenta de la Asociación Española de Transexuales-Transexualia. "Los hombres lo tenemos más fácil que las mujeres porque la testosterona es muy fuerte y se nos nota menos. Es más fácil embrutecer que embellecer", bromea Ismael, portavoz de El Hombre Transexual.

El estudio de la UTIG malagueña confirma sus opiniones. Mientras que sólo un 48,8% de los transexuales que realizan el cambio de hombre a mujer tiene trabajo, en el caso contrario el dato asciende al 70,9%.

Para la mayoría del colectivo transexual, a la discriminación también se une otro grave problema: la falta de formación. "Las dificultades de integración académica, familiar, social y laboral que les conducen a interrupciones tempranas de la escolarización" suponen después "desventajas sociolaborales" para los transexuales, manifiesta el estudio de la UTIG.

Por eso, las asociaciones reclaman más financiación para programas de inserción laboral. "Las transexuales de más de 30 años son los que aún se dedican a la prostitución y las de 50 y 60 ya no saben hacer otra cosa", explica Noelia.

A Susana, que alguna vez pensó en suicidarse, no le ha quedado más remedio que "hacer la calle". "Era esto o robar y yo no quiero hacer daño a nadie", manifiesta. Un día, un cliente le robó lo poco que tenía y le dio una paliza que le costó una operación de rodilla. Por eso sale con miedo a trabajar.

"Yo no he tenido grandes problemas, pero envidio lo fácil que lo tienen los jóvenes ahora", reflexiona Susana. Su familia creía que jugar a ponerse los tacones y vestidos de sus hermanas era "cosa de críos". En el colegio la llamaban "maricón", pero ella nunca dio importancia a los insultos. Cuando se independizó, hizo sus primeros pinitos como mujer en su tiempo de ocio. Después cometió "el mayor error" de su vida. Se casó y tuvo un hijo, al que no ve desde hace 16 años. Susana completará su cambio de sexo en año y medio.



No hay comentarios: